EL EFECTO HALO

Nuestra constante necesidad de dar sentido al mundo nos hace creer historias dudosas siempre y cuando la narración nos parezca coherente. Y justo ese es el mecanismo que buscan quienes a menudo pretenden vendernos la moto.

Una buena explicación, ofrecida rápidamente, nos libera de la necesidad de comprobar la conexión entre causa y efecto, aunque no sea cierta ni nuestra y ni siquiera tengamos pruebas de su veracidad.

Son muchos los sesgos que pueblan nuestra humanidad y no siempre somos capaces de estar atentos a cómo nos afectan, en el caso de que, al menos, los conozcamos.

Hoy quiero reflexionar sobre el efecto halo y sus implicaciones. Viendo las noticias, me asaltó la necesidad de pensar en cómo dos casos muy similares, que atañen a dos personas distintas en situaciones presuntamente delictivas, nos hacen juzgarlas de diferente forma.

El efecto halo hace que una impresión positiva sobre una persona influya en cómo valoramos otras características suyas e incluso en lo que creemos sobre su conducta. Si nos cae bien, nos parece guapa o percibimos cualidades que nos agradan, estaremos mucho más predispuestos a pensar bien de ella.

También puede suceder al revés. Si alguien no nos gusta, nos cae peor o apenas le vemos algo positivo, esa impresión puede teñir de negativo todo lo que venga de su persona.

Si pensáis en ejemplos recientes, seguro que más de uno está en vuestra mente. Sin embargo, nos cuesta reconocerlo cuando se trata de nosotros y de nuestra supuesta objetividad.

Seguro que rápidamente encontramos explicaciones para justificar nuestra opinión cuando este sesgo nos lleva a creer en una ilusión creada alrededor de alguien.

Además, puede resultar más fácil mantenerla cuanto menos sabemos, porque la información que nos falta podría contradecir lo que pensamos y obligarnos a revisar nuestra opinión.

Por eso, cuanto más lejos esté el líder y menos sepamos de él, más fácil puede resultar mantener esa ilusión. Y con las promesas también ocurre algo parecido. Cuanto menos concretas, más espacio dejan para que cada uno crea lo que quiere creer.

¿Crees que te afecta este sesgo o apuestas por nuestra ilimitada capacidad para vivir en la ignorancia?


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