LOS SEIS SABIOS CIEGOS Y EL ELEFANTE

Me gustaría compartir con vosotros este cuento oriental para que saquéis vuestras propias conclusiones sobre para qué pueden servir la mayoría de la discusiones que habitualmente mantenemos.

Los seis sabios ciegos y el elefante
“En una ocasión había seis ancianos sabios que no gozaban del don de la vista, siendo ciegos y empleando el sentido del tacto para experimentar y conocer las diferentes realidades, seres y objetos del mundo. Ninguno de estos sabios había visto jamás un elefante, y tras conocer que su rey disponía de uno le solicitaron con humildad poder conocerlo. El monarca decidió concederles su petición y los llevó ante el paquidermo, permitiendo que los ancianos se acercaran y lo tocaran.
Los sabios se aproximaron al animal y, uno por uno, tocaron al elefante con el fin de saber cómo era dicho ser.

El primero le tocó un colmillo, y consideró que el elefante era liso y agudo cual lanza. El segundo sabio se aproximó y tocó la cola del elefante, respondiendo que en realidad era más bien como una cuerda. El tercero entraría en contacto con la trompa, refiriendo que el animal se parecía más a una serpiente. El cuarto indicaría que los demás debían estar errando, ya que tras tocar la rodilla del elefante llegó a la conclusión de que se trataba de algo semejante a un árbol. El quinto lo desmintió al tocar la oreja del ser, valorando que se parecía a un abanico. Por último el sexto sabio llegó a la conclusión de que en realidad el elefante era como una fuerte pared rugosa, al haber tocar su lomo.

Tras haber llegado a distintas conclusiones, los sabios empezaron a discutir respecto a quién poseía la verdad. Dado que todos defendían sus posiciones con ahínco, recurrieron a la ayuda de un séptimo sabio el cual podía ver. Este les hizo ver que en realidad todos ellos tenían parte de la razón, dado que habían estado describiendo una única parte del conjunto del animal, a la vez que aún sin equivocarse ninguno de ellos había podido conocerlo en su totalidad.“

LO IMPORTANTE DEL CIS

Cada vez que escucho hablar del CIS casi siempre es para aludir a encuestas sobre intención de voto, recuerdo de voto, grado de conocimiento o valoración de candidatos.

Sin embargo en esa encuesta también se específican otras cuestiones más interesantes e importantes, como por ejemplo, cuáles son los problemas que los ciudadanos ven en la sociedad. De manera espontánea estos son los 10 primeros:

• La crisis económica, los problemas de índole económica
• El paro
• Los peligros para la salud: COVID-19. El coronavirus. Falta de recursos suficientes para hacer frente a la pandemia
• El mal comportamiento de los/as políticos/as
• Los problemas políticos en general
• La sanidad
• La falta de acuerdos, unidad y capacidad de colaboración. Situación e inestabilidad política
• Los problemas de índole social
• Poca conciencia ciudadana (falta de civismo, de sentido espíritu cívico)
• El Gobierno y partidos o políticos/as concretos/as

Es un drama que de los diez, cinco, si contamos la falta de civismo que yo asumo que también refiere la actitud de algunos políticos, son achacables a quienes deberían formar parte de las soluciones y no ser el problema.

Quizá sea por habernos acostumbrado a la política espectáculo, al zasca gratuito e inoportuno entre parlamentarios y al no saber más que cuatro simples mantras sobre impuestos y desigualdad que cada uno lanza en forma de gancho desde su esquina del ring.

“Todos son iguales”, no es más que una forma de justificar que en las elecciones nosotros tampoco somos muchos mejores. Esto nos hace descansar de un análisis interesado por quienes deberíamos, en la medida de lo posible, separar la paja del grano y apurar con nuestro voto una elección lo suficiente buena como para encontrar soluciones y lo suficientemente responsable para acabar siendo un problema.

EN CASA O EN LA OFICINA

En casa o en la oficina, esa es la cuestión. El debate llegó con la cita ineludible con el trabajo remoto acelerada por un confinamiento estricto que trajo incluso una legislación bajo el brazo.

Una vez relajadas las normas de protección hay quien quiere que si sus empleados pasan tiempo en restaurantes y bares sin problema, vuelvan a ocupar también sus oficinas.

La cuestión no va entonces de mejorar la calidad de vida de los mismos. Algunos incluso que emplean casi hora y media o dos horas en llegar a su trabajo y otras tantas en volver.Tampoco es que estén en exceso preocupados por la huella de carbono del transporte que utilizan.

La excusa es la productividad. Esta depende en gran parte de que los objetivos de cada cual estén definidos y puedan ser revisados y evaluados por no contar las charlas y el café que a diario evitan.

Trabajar en equipo no es problema ya que grandes proyectos se están gestando en el mundo en coordenadas tan distantes como los idiomas que hablan.

Tener compañeros y relacionarse con ellos es importante. También lo es salir de casa y del pijama y acostumbrarse a deambular por el mundo de nuevo. Aunque todo esto se podría resolver con zonas de teletrabajo en nuestras ciudades, en nuestros parques.

Quizá el problema más importante sea adaptar el liderazgo. Hay quienes si no ven sobre lo que “mandan” y pueden dejarlo claro con la mera presencia o el tono o incluso la falta de él, no encuentran las herramientas para hacer equipo y ser el rey de la manada sin salir de sus casas.

Como decía Shakespeare, “el traje denota al hombre” y en casa este no se lleva demasiado. Sin embargo que en el modelo híbrido voluntario, tenga mayor peso en casa es algo que ha llegado para quedarse. Como se quedará el talento donde exista esa opción. Renovarse o morir.

Inspiración del jueves: valentía/ Thursday inspiration: courage

Piensa que la valentía es la más grande de todas las virtudes. A no ser que se tenga esa virtud,no hay seguridad de que se tenga ninguna otra.

Samuel Johnson

¿Qué vas a hacer hoy para trabajar tu coraje?

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