Todo parece fuera de lugar cuando ocurre algo así…
Cualquier pensamiento expresado con cualquier palabra parece vacío, formal, ceremonioso, artificial, impostado…
Sólo pensando en el sufrimiento de las familias, todo se empequeñece y parece ridículo.
Si al menos pudiese darles un abrazo, cogerles la mano, mostrarles que estoy ahí… parece poco…
Apenas puedo llegar a imaginarlo, mi mente se rebela para procesarlo.
No encuentro más que dolor en mi corazón que sufre ante lo horrendo de las consecuencias de algunos fallos humanos. Siendo la infalibilidad imposible…
Quiero aferrarme a la esperanza de quienes no han perdido la vida y están luchando para poder seguir persiguiendo sus sueños…
Me siento orgullosa de las cientos de personas que han reaccionado con su rápida ayuda en todo lo que se está necesitando. Esa solidaridad que arrastra corazones, es un tesoro.
Deseo que sean muchas las mentes y manos que ayudemos a que la resiliencia de los que hayan sido impactados por este accidente, pueda devolverles la fortaleza necesaria para hacer frente a una vida diferente.
El camino no será fácil, para quienes se quedan, implicará mucho esfuerzo aceptar su nueva realidad.
Sólo espero que el paso del tiempo, sus percepciones y pensamientos, les ayuden a sobrellevar el dolor emocional en estos momentos tan difíciles y a vivir, en las mejores condiciones, su futuro.
Podéis contar conmigo…
Un abrazo


