Cuando hayas leído el título del post, tu mente puede que piense en algo material, en cosas que se supone, que una vez obren en tu poder, conformarán tu idílica vida. Pues lo siento pero no, soy de las personas que piensan que hay infinidad de cuestiones antes que esas, que afectan a tu felicidad con un mayor impacto. Entre ellas de quién te rodeas.
Has pensado alguna vez ¿cómo te afectan y cómo afectas a la gente que te rodea? A tus familiares, amigos, parejas, compañeros, qué efectos produce la interacción diaria que tienes con ellos.
Mírate por un momento en todas esas relaciones, ¿cómo reaccionas cuando te cuentan sus ilusiones, metas y objetivos?, ¿qué les aportas como persona, eres optimista, cariñosa, entusiasta de sus proyectos, les das ideas, les empoderas?, ¿cómo reaccionas a sus problemas, a sus inquietudes, eres un hombro para llorar o sólo lloras en el suyo?
¿Te alegras y preocupas de sus éxitos, de sus avances o por lo contrario siempre les miras desde tu beneficio, desde lo que ellos deberían hacer y no hacen? ,¿cuántas veces les agradeces lo que te aportan?
¿Qué haces en realidad por ellos, para mantenerles?,¿ les dices que te importan?, ¿haces algo?
Mírales ahora a ellos, ¿qué ocurre cuando compartes con ellos tus proyectos, tus sueños, tus lecturas, pensamientos?, ¿casan con el futuro que tú deseas para ti?, ¿comparten tu visión del éxito, del aprendizaje, de la vida para aportarla energía?¿ reman contigo en la misma dirección?
¿Son personas posibilistas que te ayudan, te empoderan, creen en ti y tienen los mismos anhelos y valores o por el contrario te ves sumido en un diálogo sordo en el que cada vez participas menos y te encuentras menos identificado?
¿Qué te hace seguir anquilosado en esas relaciones y lejos de alimentarlas con tu impronta, someterte a ellas con la pérdida de capacidades, aptitudes y entusiasmo que conllevan?
Para conseguir lo mejor, deberás no sólo ser lo mejor, sino rodearte de lo mejor.
La gente en tu vida, tiene una influencia y poder definitiva, piensa en cuando hablas con esa persona, después ¿cómo te sientes?, ¿te inspira?, ¿te desespera?
La influencia es tan imperceptible como un pequeño empujón, pero si no la recibes, a veces, tú sólo no serás capaz de ponerte en marcha.
¿Quiere esto decir que des al traste con tus relaciones? No, pero sí que reflexiones sobre ellas para poder dominar el efecto y analizar el tiempo y empeño que se merecen. No todas las relaciones son iguales y algunas nos aportan mucho más gasto de energía que ingresos, eso no es justo, ni sano.
Piense en su vida como en una receta de cualquier guiso, si tiene mucha sal, estará salado y no bueno, si tiene una carne mala, tampoco será un buen guiso, piense en las especias, en el tiempo que debe dedicarle a cada ingrediente y qué ocurre, tanto cuando hay poco, como cuando hay demasiado de él.
Desarróllate personalmente, sé consciente y útil, cuando haya conseguido esto, dosifique sus relaciones, introduzca innovaciones adecuadas y tendrá el empujón que su entusiasmo y su vida necesitan.
Si el refrán “dime con quién andas…” es demasiado determinista, seguro que si vigilas tus pasos conscientemente, obtendrás mejores resultados. Cuídate.
foto:lanuevaeconomia


