Cuánto más leo y observo hacia dónde va el mundo, mayor veo la brecha entre el objetivo y el punto de partida en nuestros líderes.
Cuando los negocios que triunfan parten de la colaboración entre el máximo número de personas Waze, Airbnb, Blablacar, Uber, Cabify, Vinted, otros se dedican a impulsar la versión negativa del individuo y su desarrollo para que nos separemos, vivamos solo para nosotros mismos, no nos reconozcamos como iguales y partamos de las diferencias. Tanto de las que se ven como de las que no.
En un mundo donde las fronteras apenas son límites para los negocios y el dinero, siguen siéndolo en su máximo exponente para las personas que no disponen de recursos y de inclusión.
Sirven para que algunos políticos, cuyos límites no son solo los geográficos, traten de separar por el territorio, el idioma, la religión, el género, la condición sexual o cualquier excusa de la que puedan hacer bandera para conseguir un público sabiamente abandonado por machista, xenófobo, homófobo o intolerante.
Cualquier argumento de debe esgrimir para separar mientras el mundo para avanzar necesita que partamos de lo que nos complementa, del talento que cada uno sabemos o podemos aportar a un proyecto común que necesita ayuda y compromiso.
En el que los ambientes políticos y de trabajo sean de acuerdo o negociación con líderes que consideren que la diversidad y la inclusión son condición ineludible y beneficiosa que alcanzar en comunidad y que cualquier otra consideración que no sea progreso huelga en la arena política.
Decía Martin Luther King que “cada paso hacia la meta requiere sacrificio, sufrimiento y lucha, más los esfuerzos incansables y la preocupación apasionada de los individuos dedicados».
Sigamos siendo incansables y apasionados. No renunciemos a un mundo de abundancia en el que cabemos todos. Necesitamos también tu dedicación.


