MEJOR CONECTADOS

Vivimos en una era donde el «consumo hermitaño» como lo denomina The Economist, se ha convertido en un hábito cada vez más común, y las implicaciones para nuestra salud mental son preocupantes. Hemos llegado a un punto en el que podemos pedir prácticamente cualquier cosa por internet, en cualquier momento del día. Esto nos da la ilusión de tener todo a nuestro alcance de forma rápida y conveniente, pero nos aleja de lo que más necesitamos: la interacción humana.

La pandemia, con su distanciamiento social y el auge del comercio en línea, ha exacerbado este fenómeno. Hoy quiero subrayar que este «consumo hermitaño» puede tener graves consecuencias para nuestra salud mental. Además nos aleja de la necesaria paciencia, que está intrínsecamente relacionada con la ira, y nos aísla de las experiencias que nos enriquecen aislándonos.

Pensemos en los rituales sociales que solíamos disfrutar, esas ocasiones que nos reunían con personas fuera de nuestro círculo cercano. Ahora, se desvanecen porque el contacto personal se vuelve cada vez más escaso. Incluso en lugares como los bares, donde solíamos conversar con el amable camarero en la barra, ahora nos encontramos sentados en mesas con los amigos, a menudo sin saludarnos con nadie más.

Las comunidades y las relaciones sociales se vuelven superficiales, donde todos saben lo que todos piensan o, al menos, lo que dicen sin profundizar. Las casas modernas se venden con gimnasios, pistas deportivas y salas de reuniones para promover un estilo de vida aislado y centrado en uno mismo.

Como sociedad, debemos reconocer los riesgos de no mejorar este comportamiento que parece tan cómodo. Es esencial volver a valorar las conexiones personales y buscar un equilibrio entre la comodidad digital y la riqueza de las relaciones humanas. La salud mental y la felicidad florecen en la interacción con los demás. En lugar de sumergirnos en la soledad, debemos nutrir nuestro espíritu a través de la conexión, la paciencia y la empatía. La vida es más rica cuando la compartimos. Mejor conectados, ¿no?

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