Hoy ha sido un día especial para mí. Hacía muchos meses que no me sentía en mi piel. Estaba gran parte de mi tiempo molesta, distante, perezosa, seria. Diferente a cómo había sido siempre.
Es cierto que he vivido muchas cosas en el último año que desde cualquier punto de vista hubiesen sido suficiente para justificar o entender el porqué pero para mí no. Como nada pasa por casualidad, quienes me quieren supieron ver que el coaching no solo me ayudaría a encontrar de nuevo mi porqué sino que impulsaría con el cómo sabiendo desde dónde.
Dicho y hecho en tres sesiones con mi fantástico Coach aquí estoy con las cosas más claras que nunca. Dispuesta para la acción para empezar nuevos proyectos y para perseguir mi propósito como siempre con pasión y entusiasmo contagioso.
Ha merecido la pena empezar el proceso, no solo por el viaje, que además es en inglés y me impulsa y reta doblemente sino porque la velocidad de la consciencia, de la visión de la meta y de los hitos del camino es como ya sabía, increíble.
De repente recordé la división de mi admirado Adam Grant sobre las personas que pueblan el mundo entre “givers” y “takers”. Los que dan y los que reciben. Sin darme cuenta siendo una “giver” de libro que disfruta ayudando, inspirando u animando, me iba convirtiendo en lo que menos me gustaba una “taker”.
Ese alguien que solo quiere recibir, amor, atención, premios, elogios, admiración, ser el primero en cualquier lado, el protagonista en cualquier situación. Puedo escudarme en el ambiente propicio para ello de mi dedicación favorita o en lo que se espera confusamente de quien dirige en antiguos entornos. Pero lo cierto es que hacia allí iba amargada y desperada.
Not anymore. Eso me he prometido a mí y he acordado con mi querido Sam. A partir de aquí todo está en mi mano, en mis acciones y en recuperar el entusiasmo para empezar una etapa nueva y diferente que pasa por recuperar mi mejor versión.
Primer paso conseguido! 🦾


