El cargo de conciencia nos hace buscar soluciones exprés a cuestiones de salud que nuestro modo de vivir nos proporciona.
Hacer ejercicio, comer bien, disfrutar de buenas relaciones, dormir bien y unas determinadas horas parecen ser los pilares de una buena salud. Sin embargo es la neurociencia la que asegura que hay algo más sencillo que podemos hacer por nuestra salud.
Parece no requerir una equipación específica, ni suponer una inversión económica y seguro que está al alcance de todos. Lo que paradógicamente a algunos les parecerá menos atractivo.
Puede ser un complemento obligado de pasear al perro o hacer deporte o si somos afortunados con la ubicación de nuestra casa, podremos hacerlo sin movernos.
En nuestro país disfrutamos de las suficientes horas como para que sea definitivo ese empuje. Seguro que a esta alturas ya sabéis que se trata del sol. De recibir este baño de luz nada más despertarnos.
Ayudamos a nuestro ritmo biológico con media hora de sol en nuestro rostro con los ojos cerrados y sin protector, ni gafas de sol por la mañana. Ese paseo acompañando al perro, un desayuno o una reunión al aire libre pueden marcar la diferencia.
Tu salud mental, tu productividad y tu salud física mejorarán a medida que ese sol vaya llenando tus despertares. Afecta a tu sistema inmune, a tus hormonas, baja el cortisol y por tanto el estrés y te prepara para dormir mejor. Ya habíamos asociado esto con la Vitamina D pero no con todos estos beneficios.
Quince o veinte minutos serán suficientes en un día soleado asegura el neurocientifico de Stanford, Huberman. Tiempo que podrás compatibilizar con escuchar su interesante podcast. No te busques más excusas, esto sí lo puedes hacer fácilmente. Que tu primer saludo sea al sol.


