Es fascinante la paradoja de aquellos visionarios detrás de los negocios tecnológicos más prósperos: mientras atraen nuestra atención con maestría, son fervientes practicantes de la atención plena y la meditación.
En un mundo saturado de estímulos digitales, mantener nuestra atención en el presente se vuelve un desafío cada vez mayor. Sin embargo, la capacidad de dirigir nuestra atención es fundamental para ser y ver diferente y prosperar en este entorno vertiginoso y digital.
La calidad de nuestra atención impacta directamente en nuestras decisiones y en nuestras relaciones, influyendo en su naturaleza impulsiva o reflexiva. Es fundamental encontrar un equilibrio entre la atención dedicada a un asunto y la cantidad de información procesada. Se hace imprescindible trabajar esta habilidad.
Así como el refrán sugiere abordar un elefante en pequeñas partes, también podemos aplicar esto a nuestros pensamientos y atención. En lugar de rumiar durante mucho tiempo sobre grandes cuestiones, dividirlas en pequeñas partes en las que poner la atención facilita su abordaje y resolución.
Al igual que organizamos nuestras mesas y despachos para fomentar la claridad y el orden, también podemos aplicar técnicas para aprender a ordenar la mente. Ya sea expresando nuestros pensamientos en voz alta, compartiéndolos con otros o incluso escribiéndolos, estas prácticas ayudan a desentrañar el enredo de nuestra agitada vida y escasa atención.
Ser capaz de controlar y dirigir tu atención con precisión y claridad, te ayudará a conquistar tu mundo con tu enfoque renovado y tu determinación serás invencible. Empieza y practica.


