Cada vez que los meteorólogos anuncian una ola de calor, escucho “Dracarys” y me acuerdo de como los dragones en la serie «La Casa del Dragón», pueden desatar un caos tanto en nuestros cuerpos como en nuestras mentes con esas infernales llamaradas de fuego.
Estos periodos de temperaturas extremas actúan como esas criaturas indomables que infligen estragos psicológicos, exacerban nuestro estrés, nuestra ansiedad y los trastornos del sueño. No subestimemos su efecto en nosotros. Una vez advertidos podemos estar atentos y observar cómo nuestras mentes pueden sentirse atrapadas en un campo de batalla, similar a los intensos conflictos de la serie.
El calor extremo perturba nuestros patrones de sueño, dejándonos en un estado de fatiga crónica y dificultando nuestra capacidad para concentrarnos y tomar decisiones acertadas. Ya sabéis, demoradlas unos días.
Esta tensión constante puede inflamar nuestras emociones, llevando a la irritabilidad y aumentando los conflictos interpersonales, como si estuviéramos en medio de una intriga palaciega. Advertirlo antes de que comiencen es un gran paso.
Aquellos que ya enfrentan desafíos mentales, como la depresión o la ansiedad, pueden encontrar que estos problemas se intensifican, al igual que las luchas internas de los personajes en «La Casa del Dragón».
Para mitigar estos efectos psicológicos, necesitamos estrategias creativas y efectivas. Espacios no solo que proporcionan alivio físico, sino que también calmen la mente, reduciendo el estrés y promoviendo el bienestar mental.
Pero seguimos otro negacionista año sin fortalezas seguras en tiempos de crisis.Sin innovadores refugios climáticos móviles, ni pavimentos refrescantes que reflejen la luz solar. Mientras se deciden a gobernarnos, mantengámonos hidratados,, encontremos lugares frescos y practiquemos técnicas de relajación. Nuestro propio escudo digital y personal contra el calor.
Aunque no lo haya avalado “ la Mano del Rey”, veamos enfoques físicos y psicológicos, para protegernos mejor de las olas de calor y sus efectos en nuestra salud mental, manteniendo a raya esos dragones invisibles que amenazan con desatar el caos en nuestras vidas, al igual que en «La Casa del Dragón».


