Os dejo este cuento y algunas preguntas para reflexionar sobre vuestra paciencia.
“ En un lugar de la China, un mandarín recibió la noticia de que pronto iba a ser nombrado magistrado. Estaba muy contento e impaciente por estrenar el cargo.
Entonces, un amigo suyo, un hombre mayor y muy sabio, fue a hacerle una visita.
– Recuerda bien este consejo– le dijo- No pierdas jamás la paciencia. Porque si eres capaz de ser paciente con todos en tu nuevo puesto, todos te apreciarán.
– Sí, sí, lo haré- respondió feliz el mandarín.
Pero cada día su amigo acudía a su casa para darle el mismo consejo. Un día, y otro, y así hasta cinco veces.
Entonces, el mandarín se cansó y dijo enfadado:
– ¿Te crees que soy tonto? ¡Ya te oí! ¡Es la quinta vez que me lo repites!
Y el amigo, sereno, le miró y le dijo:
– ¿Ves cómo no es nada fácil ser paciente? Ya te lo advertí.”
¿Qué emociones crees que experimentó el mandarín cuando su amigo le repetía el mismo consejo? ¿Te has sentido alguna vez de la misma manera?
¿Por qué crees que el amigo del mandarín insistía en darle el mismo consejo día tras día? ¿Qué mensaje estaba tratando de transmitir con su repetición?
En situaciones cotidianas, ¿cuándo te has dado cuenta de que pierdes la paciencia rápidamente? ¿Cómo te afecta esa falta de paciencia?
¿Cómo crees que podría haber reaccionado el mandarín si hubiera sido más paciente con su amigo? ¿Qué habría cambiado en la historia?
¿Puedes recordar una situación reciente en la que te sentiste impaciente? ¿Cómo podrías haber manejado esa situación de manera diferente?
¿Qué pequeñas acciones puedes tomar en tu vida diaria para desarrollar más paciencia en tus interacciones con los demás?
¡Buen trabajo!


