¿Cuántas veces has esperado que los demás cambien para que tu vida mejore? La verdadera madurez empieza cuando decides que el cambio tiene que comenzar en ti.
Piensa en tus conversaciones, la mayoría versan sobre buscar la culpabilidad y la responsabilidad fuera de nosotros mismos, donde no hay control aunque si parece equivocadamente que hay alivio.
Hacer esto es como dejar de ser copiloto de tu vida, de tu propio coche, o peor aún, pasajero en una moto que avanza a toda velocidad. Permites que otros tomen las decisiones importantes mientras tú solo observas cómo la vida pasa ante tus ojos. No más. Ahora es el momento de tomar los mandos y pilotar, elegir tú mismo hacia dónde quieres ir.
Cambiar tu entorno, tu actitud, la forma en que recibes las opiniones y comentarios de los demás… Todo esto está en tus manos. Tu paz mental no debería depender de lo que otros digan o piensen.
A veces parece imposible, pero cuando tu mente hace ese clic, todo cambia. Es como si encendieras una luz en una habitación oscura; una vez que ves las cosas de otra manera, no puedes volver atrás. Incluso si vuelves a los viejos hábitos por un momento, ya no te sientes igual. Los efectos negativos ya no duran como antes.
Trabajar en uno mismo es la inversión más rentable que existe. Tener una conversación profunda y sincera en un espacio seguro puede ser el punto de partida que necesitas. A menudo evitamos enfrentarnos a lo que realmente queremos ser por miedo, pero lo cierto es que nunca es demasiado tarde.
Da ese paso hoy, porque esperar solo conduce a arrepentimientos que mañana no podrás cambiar.


