PENSAR DE PIE

Algunos de los coachees a los que he acompañado durante estos años acudían por una necesidad meditada de mejorar su comunicación y hablar en público.

Cierto es que muchas personas pierden magníficas oportunidades que tendrían si rechazasen tener una actitud derrotista y no se rindiesen antes de tomar la determinación tenaz de entrenarlo hasta hacerlo automático.

Desde pequeños, muchos lastramos la vergüenza y el trauma de incidentes que nos parecían bochornosos a la hora de levantarnos y hablar para preguntar, contestar o salir a la pizarra o de aquellas veces que muchos nos hemos quedado en blanco al comenzar. Algunos incluso siguen teniendo pesadillas por ello.

Además de trabajarlo con Programación Neurolingüística, entrenamos con muchas situaciones cotidianas que no aprovechamos lo más mínimo. Seguramente porque preferimos seguir en nuestra cómoda situación hasta que la oportunidad pasa de largo y nos deja hablándonos con dureza y un poco más pequeñitos.

Hoy te propongo un entrenamiento fácil. Lee los tres post anteriores de esta semana y prepara una pequeña opinión sobre cada uno de ellos. Tienes que pensar de pie, algo que seguramente no haces muy a menudo y después seguir con un pequeño discurso en voz alta, improvisado, con tu opinión.

Espontáneamente cuando se refiere a hablar, para cualquiera que se dedique a la comunicación, significa haberlo preparado hasta que parezca eso, espontáneo.

Si empiezas a hacerlo, a pensar de pie y a reflexionar en voz alta sobre cuestiones que leas o escuches te estarás, sin apenas darte cuenta, preparando para cualquier emergencia comunicativa que se te plantee antes de que vuelvas a perder esa interesante oportunidad.

Deja un comentario