Al margen de que por supuesto el análisis y la propuesta en los casos de emergencia, deben hacerse con base en el criterio de profesionales expertos, la decisión final suele estar en manos de personas que, en muchos casos, nunca han afrontado nada parecido anteriormente.
Saber cómo reaccionar en estas situaciones y cómo ser útil debería formar parte del curriculum escolar como así ocurre en muchos otros países. Tan útil como esto sería que los gobiernos se esforzasen en recabar datos, hoy al alcance de todos y que su análisis y evaluación formasen parte habitual de las políticas y decisiones y además fueran accesibles en tiempo real a todos los ciudadanos.
Tomar decisiones bajo presión no es fácil, pero si nunca has estado en una situación similar es difícil hacerlo si no lo has entrenado antes. La neurociencia nos muestra que nuestro cerebro puede entrenarse para responder mejor en situaciones de emergencia a través de la práctica y el fortalecimiento de habilidades específicas.
Algunas de las cosas que podemos hacer es practicar la visualización, aunque hay quienes no creen que sea útil, si tenemos en cuenta que nuestro cerebro no distingue entre realidad y ficción y por eso sudamos y se nos acelera el corazón cuando pensamos en algo que nos asusta, no te cuesta nada probar, piensa en situaciones difíciles y visualízate tomando decisiones rápidas y seguras. Este ejercicio fortalece las redes neuronales relacionadas con la toma de decisiones y reduce el estrés cuando enfrentas el momento real.
Define tus prioridades y establece pasos a seguir para que sepas qué acometer en situaciones de emergencia, el cerebro tiende a bloquearse. Si has trabajado previamente en identificar tus prioridades, tendrás claridad sobre qué es lo más importante, lo cual facilita una respuesta más efectiva.
Desarrolla tu control emocional ya que el cerebro bajo presión tiende a actuar impulsivamente. Practicar técnicas de respiración y mindfulness con regularidad puede ayudarte a mantener la calma, permitiéndote pensar con claridad y decidir mejor en situaciones de alta tensión.
La clave está en practicar estas habilidades cuando todo está en calma. Al hacerlo, estarás creando un “músculo mental” que te permitirá reaccionar de forma rápida y eficaz cuando más lo necesites.
La neurociencia nos enseña que cada paso cuenta, cada pequeña práctica fortalece la capacidad de decisión en momentos críticos.
¡Entrena hoy para los desafíos de mañana!


