¿QUÉ QUIERES SER DE MAYOR?

Cuando somos pequeños una de las preguntas que más escuchamos es ¿qué quieres ser de mayor? Una pregunta que en principio puede parecer inocente pero que entraña una creencia que nos puede afectar en el futuro.

Uno de los mayores retos en el camino hacia el éxito personal y profesional es aprender a separar lo que somos de lo que hacemos. Cuando nuestra identidad está completamente atada a nuestro trabajo o logros, cada crítica, error o fracaso se siente como un ataque directo a nuestra esencia. Esto nos lleva a tomarnos todo de manera personal, dificultando el aprendizaje y el crecimiento.

Pero, ¿qué ocurre si cambiamos la perspectiva? Lo que hacemos, nuestro oficio, nuestra carrera, proyectos o roles, son una extensión de nosotros, pero no nos define por completo. Somos mucho más que resultados. Somos nuestras intenciones, valores, relaciones y el impacto que generamos más allá de lo que hacemos.

Cuando no hacemos esta distinción porque no tenemos claro que sean cuestiones diferentes, cada tropiezo puede convertirse en una carga emocional innecesaria, afectando nuestra confianza y capacidad para avanzar.

Por el contrario, cuando entendemos que nuestro valor como personas no depende de los resultados, somos capaces de recibir críticas como oportunidades, y de gestionar los fracasos como aprendizajes, no como reflejos de nuestra valía.

Te invito a reflexionar con otra pregunta quién eres cuando no estás trabajando y así cuando te pregunten qué quieres ser de mayor, la respuesta será otra.

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