¿DESDE DÓNDE LIDERAS?

¿Por qué sigues a tu líder? ¿Por miedo, interés o porque compartes sus principios? Esta pregunta no solo deben hacérsela los demás, también quienes lideramos o aspiramos a liderar. Las respuestas suelen resumirse en tres tipos de liderazgo.

Los que lideran desde el miedo, quienes confían en el control, las represalias o la exclusión para mantener a su equipo “en línea”. Aunque parece eficiente, este enfoque desgasta a las personas y les hace perder conexión y confianza, dejando un vacío insostenible.

Otros lideran desde el interés, fomentando un sistema de conveniencia. En estos entornos, se recompensa a quienes buscan beneficios personales y posiciones privilegiadas, sacrificando valores más profundos. Este tipo de liderazgo también carece de propósito, dejando a los equipos sin inspiración ni una meta trascendental.

Por último, está el liderazgo basado en principios. Este no busca resultados inmediatos, sino construir algo que trascienda. Es el poder de un propósito común, de valores compartidos que alinean a las personas hacia un fin que vale la pena. Es liderar con integridad, creando un legado que perdure.

Si todavía no lideras pero quieres hacerlo, empieza reflexionando y entrena. Pregúntate, ¿desde dónde quieres liderar? Entrena tus habilidades para ser alguien que inspire y movilice a otros, no desde el control o la conveniencia, sino desde los principios que conducen al cambio duradero.

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