Mira qué oportuna la posible venta de Tik Tok a Musk ahora que el gobierno del país “líder del mundo libre” es su campo de juego y que los popes tecnológicos son ahora quienes deciden sin cota legal alguna nuestros designios.
Mientras, leo que nosotros seguimos practicando cosas como el doomscrolling, esa práctica de desplazarte sin parar por noticias negativas de las que te alimenta tu algoritmo. Sin saber que es como abrir múltiples ventanas de programas pesados que consumen toda tu memoria RAM. Al principio, parece que puedes manejarlo, pero con el tiempo, el sistema se ralentiza, se sobrecalienta y empieza a fallar.
Según un estudio publicado en “Nature Human Behaviour”, el doomscrolling no solo agota tu atención, sino que crea un ciclo tóxico de ansiedad. Tali Sharot, de University College London, señala que quienes tienen peor salud mental tienden a consumir más contenido negativo, lo que refuerza un bucle de retroalimentación destructivo. Para que luego digan que no afecta.
Además, esta sobrecarga digital altera tus prioridades internas, igual que un sistema operativo saturado deja de responder a los comandos esenciales. Sus síntomas: pierdes claridad mental, tu creatividad disminuye y tus niveles de cortisol, la hormona del estrés, se disparan.
Si quieres saber cómo reiniciar el sistema apunta: pon límites claros a tu consumo de información. Practica el “modo avión” digital dedicando horarios específicos para informarte y alternando con actividades que liberen tu cerebro, como caminar, leer o incluso escuchar música relajante. Usa las fantásticas herramientas tecnológicas a tu favor, no como ellos deciden.
Recuerda: al igual que un procesador necesita ciclos de reposo para funcionar de manera óptima, tu cerebro también. Reinicia, actualiza tus hábitos digitales y asegúrate de priorizar información que construya, no que sobrecargue. No seas su cobaya. Decide lo que quieres ver.


