FROZEN 

Así me he quedado, helada, en mis 30 segundos de tortura esta mañana. He investigado tanto acerca de esto que todas las señales me impulsaban a hacerlo. He empezado por 10’’.  A ver cuál es tu compromiso cuando acabes de leer. 

Si alguna vez has sentido que te falta energía por la mañana, no te olvides del café si quieres pero prueba esto, métete bajo un chorro de agua fría y verás cómo despiertas de inmediato. 

Más allá del  uuh ahhhh uuuuh ahhh y las ganas de cuestionar todas tus decisiones de vida, la ciencia ha demostrado que las duchas frías y los baños de hielo tienen beneficios sorprendentes para la salud.

Estudios recientes han confirmado que la exposición al frío activa el sistema nervioso simpático, aumentando la producción de una molécula que mejora el estado de alerta y combate la inflamación. Es decir, te vuelves más despierto y menos propenso a dolores musculares. Por eso seguro que has visto a  deportistas de élite sumergirse en hielo tras entrenamientos intensos, esto ayuda a reducir el dolor y acelera la recuperación muscular.

Pero no solo se trata de músculos. Un estudio publicado en Nature advierte que las duchas frías pueden fortalecer el sistema inmunológico, incrementando la producción de glóbulos blancos y reduciendo el riesgo de infecciones. Además, el impacto del frío en la piel mejora la circulación, cierra los poros y deja el cabello con más brillo.

Desde la neurociencia, sabemos que enfrentarnos a pequeños desafíos, como sobrevivir 30 segundos bajo agua helada sin huir, fortalece la resiliencia mental. La exposición controlada al frío enseña al cerebro a manejar mejor el estrés y a reaccionar con calma ante situaciones incómodas.

Así que la próxima vez que dudes, piensa en esto. sí, el agua fría es un golpe duro, pero también es una inyección de energía y salud. Y si los vikingos podían hacerlo, ¿por qué tú no? Ya sabes, let it go! 

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