BOSTEZAR Y ESTIRARSE: DOS PODERES INFRAESTIMADOS

Estirarse y bostezar no tienen buena prensa. Se asocian al aburrimiento, la falta de educación o incluso al desinterés. Pero en realidad, son dos de los gestos más potentes y naturales que tenemos para relajar el cuerpo y resetear la mente.

Bostezar no es solo señal de sueño. La neurociencia ha demostrado que ayuda a regular la temperatura del cerebro, mejora la atención y reduce el estrés. De hecho, muchos atletas de élite lo hacen antes de competir. Incluso se ha observado en neurocirujanos antes de una operación delicada.

Estirarse, por su parte, activa el sistema nervioso parasimpático: ese que te dice “todo está bien, puedes respirar”. Además, mejora la circulación, la postura y nos conecta con el cuerpo, que en momentos de estrés suele quedar completamente olvidado.

Así que la próxima vez que tengas una reunión importante, una charla difícil o un momento tenso, bosteza cinco veces seguidas y estírate como un gato al sol. No hace falta que te vean, pero hazlo.

Integra este mini ritual cada mañana y antes de cualquier situación estresante. Notarás cómo tu mente se aclara y tu cuerpo se prepara sin necesidad de café ni discursos motivacionales.

No subestimes el poder de lo sencillo. A veces el primer paso para estar presente… es bostezar.

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