VISUALIZAR PARA VIVIR MEJOR

Dicen que antes de que algo suceda fuera, debe suceder dentro. Y eso es justo lo que ocurre cuando visualizamos. Nuestro cerebro no distingue del todo entre lo que imaginamos vívidamente y lo que vivimos realmente. Al visualizar, se activan muchas de las mismas regiones cerebrales implicadas en la acción: la corteza motora, la amígdala emocional y áreas del sistema de recompensa.

Visualizar no es fantasear, es preparar el terreno mental, emocional y fisiológico para vivir mejor.

Uno de los ejercicios que propone el Dr. Andrew Huberman, neurocientífico de Stanford, es el de “el día perfecto”. Consiste en tomarte 2 minutos al despertar para visualizar cómo sería ese día si todo saliese bien: cómo te sentirías, qué harías, cómo te hablarías y cómo terminarías la jornada. No es un deseo, es un ensayo mental.

Este sencillo hábito tiene un impacto directo en tu estado emocional, tu motivación y tu enfoque. Alinea tus expectativas con tu intención y reduce la incertidumbre, uno de los grandes saboteadores del bienestar.

Anímate y haz este ejercicio cada mañana antes de mirar el móvil. Si puedes, acompáñalo con una respiración profunda. Luego actúa desde ese escenario mental que ya has creado.

Lo que visualizas, creas. Lo que entrenas por dentro, se fortalece por fuera. Y si hay que imaginar… que sea para construir.

Deja un comentario