A veces creemos que la fuerza de voluntad es suficiente para alcanzar nuestros objetivos, pero la ciencia demuestra que quienes se preparan mentalmente con un estilo de pensamiento “si/entonces” tienen muchas más probabilidades de lograrlos.
Este enfoque, desarrollado por la psicóloga Gabriele Oettingen, consiste en anticipar situaciones y decidir de antemano cómo actuar. Es como dejar migas de pan en el camino para no perdernos cuando llegue la tentación o la dificultad.
Por ejemplo:
– Si al llegar a casa me siento cansado y quiero tirarme en el sofá, entonces me pondré las zapatillas y saldré a caminar 10 minutos antes de descansar.
– Si me ofrecen un postre en la comida, entonces pediré fruta.
– Si en la reunión alguien interrumpe constantemente, entonces respiraré y volveré a tomar la palabra sin alterarme.
También sirve para lo positivo:
– Si termino mi trabajo antes de lo previsto, entonces aprovecharé para leer ese libro que me inspira.
– Si consigo cumplir una semana de entrenamientos, entonces me recompensaré con una salida que me ilusione.
La neurociencia explica que este tipo de planificación refuerza la conexión entre la corteza prefrontal (decisión) y los ganglios basales (hábitos). En otras palabras, entrenamos al cerebro para que responda automáticamente con lo que queremos hacer en lugar de lo que solemos hacer.
El “si/entonces” no es magia, es estrategia. Y tener un plan siempre nos coloca un paso más cerca de nuestros objetivos.


