UNA FANTÁSTICA EXPERIENCIA REGALO 

Los cumpleaños no siempre necesitan grandes viajes ni aventuras arriesgadas. A veces, el mejor regalo es volver a recorrer los lugares que ya nos hicieron felices.

Con buena compañía hemos atravesado el Puerto del Pico, deteniéndonos en la Venta Rasquilla para saborear de nuevo los productos de la tierra. Hemos visto el mismo río donde los peces nos picaban los pies y, como si el tiempo se hubiera detenido, hemos disfrutado de un café en el Parador de Gredos con esas vistas que nunca decepcionan.

El viaje continuó por Cuevas del Valle, un pueblo delicioso con sus calles en pendiente, sus rincones peculiares y ese río que parece susurrar historias antiguas. Pasear allí es casi un privilegio, como si la memoria y el presente se entrelazaran en cada paso.

La sonrisa de quien recibió este regalo, la certeza de que había elegido bien, fue la mayor recompensa. Porque las experiencias no necesitan etiquetas lujosas ni envoltorios brillantes: lo que realmente importa es compartirlas, repetir lo que ya nos hizo felices y convertirlo en memoria compartida.

Eso sí, nos agarramos fuerte, porque el camino también trajo curvas. Y, quizá, ahí estuvo parte de la magia.

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