DEMASIADO HIELO EN EL CORAZON

Demasiadas casualidades en un día. Demasiadas casualidades que ponen los pelos de punta por lo real que parece que puedan ocurrir aquí mismo.
Viendo “Una batalla tras otra” la premiada película de Leonardo di Caprio se puede entender la injusticia, el temor y el sufrimiento de los que son perseguidos por soñar con una lugar mejor para sus familias. No donde los sueños se hagan realidad sino donde la lucha por la supervivencia se tome un pequeño descanso.

Pasé un verano en Minnesota, en concreto en Mineápolis, con una fantástica familia que me enseñó lo importante que era vivir en una comunidad cálida, generosa en la que todos eran importantes aunque fuesen prescindibles.

En esa misma ciudad me llena de esperanza y admiro el discurso de su Alcalde y de su Jefe de Policía ante el frío asesinato de dos de sus conciudadanos. Una madre con la suficiente sensibilidad para dedicarse a la poesía y un vocacional dedicado al cuidado con el enorme compromiso para plantarle cara a la inhumanidad del poder.

Sin sopesar tener el suficiente miedo para como muchos, aterrorizarse ante los miembros del “ICE” y es que se debe tener el corazón de hielo para dedicarse separar familias, a perseguir a quienes han construido durante años esa comunidad a base de esfuerzo y tesón.

La historia tiene demasiados ejemplos de persecuciones y atrocidades para seguir en el siglo XXI permitiendo esta inhumanidad en sociedades que considerándose avanzadas solo saben recurrir al terror para mantener un orden que solo les beneficia a ellos.

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