EL SILENCIO DEL BAMBÚ

“ En un pueblo de vientos suaves, vivían dos amigos sabios, Kaoru, el maestro del equilibrio, y Riku, el maestro del orden. Un día, en medio de una reunión tensa, comenzaron a discutir.

Riku alzó la voz, crispado. Kaoru, en lugar de responder, guardó silencio. No huyó, no se encerró. Solo respiró hondo, bajó la mirada y dijo:

—Necesito pensar con calma antes de responder. Hablemos después, con respeto.

Y se fue a caminar entre los bambús.

Riku se quedó inquieto, pero algo dentro de él también se serenó. Horas después, Kaoru regresó y le entregó una ramita de bambú.

—El bambú crece lento, pero firme. No responde con prisa, sino con propósito. En medio del viento, se dobla, pero no se quiebra. Por eso elegí el silencio en mitad de la tormenta.

Riku asintió, comprendiendo. Aquel silencio no fue castigo. Fue pausa consciente. Un espacio para que la emoción no aplastara el vínculo.

Pero Kaoru le advirtió:

—Hay otro silencio más peligroso: el que se impone después, cuando ya no hay palabras y solo queda el frío. Ese silencio no une, separa. No cuida, castiga.”

Desde aquel día, ambos aprendieron a usar el silencio como puente, no como muro.

Hoy quiero compartir con vosotros este cuento para que su reflexión nos haga mejorar nuestra comunicación emocional y liderarnos mejor. El silencio en mitad de una discusión puede ser respeto. El que llega después para evitar hablar, es castigo disfrazado de distancia.

Deja un comentario