CÓMO ALARGAR LAS VACACIONES

Las vacaciones parece que terminan cuando hacemos la maleta de vuelta y unos días después tenemos la sensación de que nunca nos hemos ido. Eso pensamos casi todos pero no nuestro cerebro.

La neurociencia nos ayuda para poner el foco en que los recuerdos no son archivos estáticos, son experiencias que podemos reactivar. Cada vez que recordamos un momento vivido, el cerebro vuelve a encender muchas de las mismas zonas que se activaron cuando ocurrió. Es decir, en cierto modo, lo volvemos a vivir.

Por eso no es casualidad que al pensar en esa melodía, en ese baile, paseo al atardecer, en el olor de la sierra o del mar o en una conversación sin prisa, sintamos una felicidad inmediata. Nuestro cuerpo responde como si estuviera allí.

Podemos utilizar esto a nuestro favor. Convertir esos momentos en un anclaje. Elegir uno concreto de las vacaciones, uno que nos haya hecho sentir especialmente bien. Cerrar los ojos y reconstruirlo con detalle, qué veías, qué oías, qué sentías. Cuanto más vívido, más potente será el efecto.

Si además asocias ese recuerdo a un gesto sencillo, como tocarte la muñeca o respirar de una forma concreta, estarás creando un acceso rápido a ese estado. Con la repetición, tu cerebro aprenderá a volver ahí con más facilidad.

Yo lo hago con una gran y consciente inspiración en la que recojo todo aquello que quiero volver a vivir No se trata de vivir en el pasado, sino de traer al presente lo mejor de lo vivido.

No pierdas tener esa oportunidad de una forma tan sencilla, dedica un minuto a recordar uno de esos momentos con intensidad. No cambiará lo que tienes que hacer hoy, pero sí desde dónde lo haces. Y eso lo cambia todo.

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