Me encantan los pasos de cebra porque ya vayas en el coche, te sientes en un banco próximo o te pares cerca, quienes pasan por él hacen que instantáneamente fije mis pensamientos en sus gestos intentando adivinar qué piensan en ese mismo instante, a qué se dedican o qué origen tendrán las contorsiones de sus rostros y cuerpos.
Una mayoría abrumadora lleva la cabeza baja, y el gesto torcido, miran al suelo, perdiéndose la cantidad de cosas maravillosas que les rodean, deambulando como zombies, entiendo que es la tónica general y que lejos de sustraerse a las circunstancias, o incluso de mantenerse neutrales, se echan en brazos de la desesperación del ambiente, negativo, crítico, derrotista… como si una sonrisa o un gesto amable fuesen delitos de lesa humanidad, o que desentonar se asimilase a la locura más absoluta o a la irresponsabilidad más aberrante.
La ciencia ya ha demostrado que se es más positivo mirando hacia arriba, por eso las descripciones, en este sentido indican esa posición, “ estoy arriba”, “en el séptimo cielo”…Levante la cabeza
Esta sociedad que construimos entre todos, nos hace que los telediarios y los programas con más audiencia sean los que más pongan de relieve el lado oscuro de nuestra sociedad, no es gratis, nos pasa factura. Una extensa mayoría de nosotros en nuestras conversaciones usamos un porcentaje de negatividad abrumador: enfermedades, despidos, críticas a compañeros, amigos, países, equipos…. Como si enfocarse en lo positivo estuviese prohibido. Cómo ayudamos así, a quién…
A muchos de mis clientes les pregunto: Qué estás dispuesto a hacer por convertirte en el tipo de persona que te gusta conocer, a la que admiras, con la que quieres estar, el modelo que buscas…
En ningún caso la descripción de esas personas tiene matiz negativo, todo lo que resaltan de ellas es: bueno, amable, alegre, graciosa, trabajadora, persistente, solidario….
Qué nos hace desviarnos entonces de nuestro objetivo, comportarnos así, qué nos hace pararnos con cualquiera y en lugar de partir de sus virtudes y habilidades, rebuscar en el baúl y avasallar con odiosas comparaciones, recuerdos negativos y un montón de “ ya pero…”, “claro como a ti…”, “no puedo”, “ mi situación no es…” pregúnteselo por un momento, le gustaría ser amigo o amiga de usted mismo, sabe que enfocarse en lo negativo acaba siendo un aprendizaje que se vuelve contra usted y a partir de entonces también se hablará a sí mismo igual.
Se ha dado cuenta que de la cantidad de cosas buenas que tiene su día, sin embargo llega a casa y a quienes quiere y le esperan con cariño, les hace un selecto resumen de todo lo negativo que le ha ocurrido, qué van a pensar de usted, que es gafe, que tiene mala suerte, que es usted una víctima. Qué han hecho ellos y ellas para que usted no compartas sus alegrías, mire a su alrededor, todo lo que tiene positivo y que si desapareciese echaría de menos, agradézcalo.
Salga de esa adicción a lo negativo y distíngase de los demás. Sonría. Seguramente su nueva actitud atraerá oportunidades nuevas. Luego no diga que tal o cual tienen “suerte”, no existe, su actitud, su entrenamiento y lo que piense, determinarán su vida.
Sea el tipo de persona que quiere conocer, haga una lista de todas las cualidades que admira y comience por ensayarlas hasta que sean naturales, como hace con cualquier habilidad que quiere adquirir, ensaye y ensaye. Piensa usted que todos le conocemos tanto como para distinguir si es artificial o natural, compruebe que no.
Cuenta la leyenda navaja algo así como que dentro de todas las personas existe una lucha entre un lobo bueno y un lobo malo, cuál ganará… el que usted más alimente.
Si muchas personas que conozco han podido. Usted, también!!!


