Reflexión del día / Daily dose

“La felicidad es una elección. Tú puedes elegir ser feliz. En tu vida van a existir momentos de tensión pero es tu decisión que te afecten o no”

Valerie Bertinelli

  • ¿Cómo actúas en los momentos en que algo no va bien?
  • ¿Te enfocas en el problema o en la solución?
  • ¿Qué vas a hacer la próxima vez que te enfrentes a un momento estresante?
  • ¿Vas a elegir ser feliz? 😉

Reflexión del día/ Daily dose

“El liderazgo se practica no tanto con palabras como con actitud y acciones”

Harold S. Geren

  • ¿Cómo es tu liderazgo?
  • ¿Haces lo que dices?
  • ¿Dices otras cosa diferente a la que haces ?
  • ¿Cómo crees que se tiene la actitud correcta?
  • ¿En qué se parece a la tuya?
  • ¿Cómo puedes a partir de hoy pasar a la acción? 😉

Reflexión del día/ Daily dose

“No importa lo que los demás te digan , tus palabras y tus ideas pueden cambiar el mundo”

Robin Williams

  • ¿Eres capaz de elegir tus palabras antes de utilizarlas?
  • ¿Expresan claramente lo que piensas?
  • ¿Sabes el valor que tienen?
  • ¿Y si lo compruebas hoy regalando unas amables para personas con las que te cruces? 😉

Reflexión del día/ Daily dose

“Avanzar es imposible sin cambio, quienes no pueden cambiar sus mentes, no pueden cambiar nada”

George Bernard Shaw

¿Eres de los que piensa que nadie cambia?

¿Crees que eres el mismo de ayer, o de la semana pasada?

¿Crees que todo sigue siempre igual?

¿Qué crees que va a pasar cuando amplíes tu visión y abras tu mente?

Quizá no quieras avanzar…

DECISIONES EN TIEMPOS REVUELTOS

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A veces pensamos que la vida es lineal y que todo lo que nos ocurre, tiene lugar en capítulos sucesivos, independientes, que debemos ir resolviendo para luego dedicarnos a otros, como si pudiésemos abrir y cerrar cajas con los diferentes asuntos.

“A ver si acabamos con esto y…” es una frase de la que abusamos, impidiendo mentalmente que otra cosa pueda suceder mientras, como si eso fuese algún obstáculo para que la vida no siguiese su curso. Hacemos que toda nuestra energía esté preparada sólo y exclusivamente para ese evento. Tanta concentramos que, cualquier cuestión sobrevenida, que salga de nuestras expectativas, nos deja devastados, sin fuerzas…o enfadados e iracundos.

Ya sea el tratamiento de una enfermedad, la búsqueda de un empleo, la consecución de  un proyecto, incidentes que parecen superarnos,  todo ocurre a la vez que miles de cuestiones más a las que prestar atención, sin prisa pero sin pausa, puesto que la demora y la inacción también se convertirán en tus decisiones con consecuencias. No las dejes solas convertirse en lamentos.

Muchas de estas decisiones las tomamos en la más absoluta incertidumbre sobre cuál será el resultado y debemos ser conscientes de que las que tomamos, con esa complejidad, sin certezas, pueden paralizarnos y conducirnos a decisiones irracionales.

Los psicólogos, Amos Tversky y Eldar Shafir escribieron sobre el “principio de cosa-segura” y de cómo la mera incertidumbre afecta a nuestras decisiones, incluso cuando ésta no es indispensable para nuestro fin. Uno de los ejemplos que exponían en su estudio es el de alumnos que se enfrentan a un importante examen y a la vez a decidir si hacer un largo viaje después.  Del grupo a los que les dijeron que lo habían aprobado, un 57% decidieron hacer el viaje. De los que suspendieron, un 54% decidieron ir de todas formas. Sin embargo dentro del grupo que no conocían el resultado, un 61% pagaron una reserva para poder decidir después. ¿Qué conclusión puedes sacar  tú de estos datos?

Este ejemplo demuestra cómo, a pesar de que la vida pasa y sigue su curso, muchas de las decisiones que tomamos en momentos de incertidumbre pueden paralizarnos o hacer que nos perdamos muchas cosas.

Atribuyen a John Lennon esa frase que rara vez toma sentido para todo el mundo “ La vida es eso que pasa mientras tú haces otros planes”

¿Y si consiguieses seguir viviendo mientras tanto? Tú decides.

TÚ, ¿CONSTRUYES?

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Lástima que a veces no podamos ver desde fuera que nuestra insistencia se torna en intransigencia y nuestra razón queda escondida en una actitud pueril cuando, en lugar de proponer, argumentar y aprender del resultado lo reducimos todo a ganar o  perder.

Entonces, es cuando sale nuestro primitivo que busca que nuestro ego salga lo menos maltrecho de la situación, en lugar de cediendo y reconociendo nuestro error , impulsándonos a avanzar hacia una posición de no retorno, pese a que se lleve por delante el buen ambiente creado, la confianza ganada o todo el trabajo anterior. Lo importante es controlar a ese niño que llevamos dentro y con el que no has sabido negociar, que además te pone entre la espada y la pared, aconsejándote mal, diciéndote que retirarse o rectificar, lejos de ser de personas sabias es de débiles sin criterio.

De personas de este tipo estamos sobrados de ejemplos, jefes, políticos, compañeros, amigos… que prefieren seguir hacia delante en sus propuestas, caiga quien caiga para no tener que asumir que quizá los demás tengan razón y admitir su falibilidad como seres humanos. Si a esto le sumamos la falta de interés por los demás, ser de los que sólo critican, destruyen y nada proponen, compondremos el sistema que premia este tipo de personas frente a la coherencia, la empatía y el esfuerzo en construir.

Da igual lo que se lleven por delante para demostrar su impostada fuerza puesto que lo único que queda al ventestato es, no sólo su falta de seguridad para saber reconocer errores, sino su falta de empatía para pensar por un momento en, a quiénes embarcan en su lucha contra los molinos y en qué situación quedará su credibilidad y su posición para futuras negociaciones y consensos.

Aunque siempre abusan de los que siguen adelante a pesar de estas tretas, y consiguen que alguna vez, dando pena sean readmitidos en el juego, aunque eso sí, jamás en una posición igual. Una vez menoscabada la confianza y habiendo quedado claro que la organización o el equipo poco importa es cuestión a corto plazo que prescindan de él.

Siempre he pensado que juntos se llega mucho más lejos, que construir es la única satisfacción, al mismo tiempo que destruir y criticar sin más, te lleva al gris tan oscuro que tu mente jamás vuelve a ser la misma sin un arduo trabajo. Todos juntos somos mejores, ¿para qué echarlo por la borda?