Este pasado verano descubrí varias cosas que comparto con la cultura japonesa. Una de ellas es la importancia de encontrar un propósito en la vida y por ello me dedico a ayudar a las personas a descubrirlo.
Ikigai proviene “iki”, vida y “gai”,realización o “valor”, traduciéndose como “la razón de ser” o “la razón de vivir”. Es un concepto milenario y se refiere a encontrar un propósito significativo en la vida, una razón para levantarse cada mañana y disfrutar de nuestra corta existencia.
“El concepto japonés de Ikigai es una poderosa herramienta para descubrir tu propósito y encontrar la felicidad en lo que haces. Se trata de encontrar la intersección perfecta entre lo que amas hacer, lo que se te da bien, lo que el mundo necesita y por lo que puedes ser recompensado. Imagina despertarte cada mañana sintiendo una profunda satisfacción y entusiasmo por el día que tienes por delante, sabiendo que estás viviendo tu vida al máximo.”
Se trata de descubrir tus pasiones, habilidades, valores y oportunidades para que puedas vivir una vida plena. Dedicando tiempo a reflexionar sobre lo que realmente te apasiona. Te propongo que mientras buscas a alguien que te ayude a descubrirlo hagas una lista de las actividades que te hacen sentir más vivo y feliz, y luego encuentra formas de incorporarlas más en tu vida diaria.
Recuerda, tu Ikigai está esperando ser descubierto dentro de ti, así que dedícate tiempo, priorízate y destápalo.



La razón de ser» aboca a «la razón de vivir». Cuando tus vivencias que diría Ortega y Gasset se hacen reales en nuestra conciencia, estas se transforman en experiencias y constituyen nuestro ser consciente de que existimos y como aflorando en un dasein heideggeriano empezamos a cuidarnos en el tiempo porque entendemos que este es efímero.
Llegar aquí no es fácil, pero cuando lo consigues eres capaz de ser feliz simplemente por dar gracias de despertarte cada día y poder coger la mano a las personas que quieres.
A veces son esas vivencias, esas experiencias las que te descubren ese ikigai, otras veces son esos ángeles personificados las que al cruzarse en tu camino te abren los ojos para no tropezar….
Bonita reflexión.
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Gracias por tus sabia palabras Paqui. Siempre aportando
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