MINORÍA ABSOLUTA

Minoría absoluta. Ese debería ser el nombre de mi futuro partido. He nadado a la vanguardia y a contracorriente desde que tengo uso de razón. Esto me ha acostumbrado a ser curiosa, proactiva, decidida, responsable, a no sentirme sola, a interesarme por todo y a no bloquearme por el miedo a lo desconocido.

En un entorno saturado de constantes notificaciones y una implacable presión social por estar siempre “conectados”, descubrir la alegría de perderte algo (Joy of missing out, JOMO, por sus siglas en inglés) se ha convertido en mi mantra personal y profesional. Me he relevado de escribir siempre sobre la actualidad, de estar siempre conectada para no perderme ninguno de los debates o actividades de los demás.

Alejarme del ruido, elegir conscientemente a quién y a qué dedicar mi energía y atención no es solo liberador, sino que lo considero un acto revolucionario de autocuidado.

Mi labor es una llamada a reconectarnos, donde están puestos todos mis proyectos y empeño. Entre nosotros y con lo que verdaderamente nos llena y nos hace felices, más allá de las expectativas y dictados sociales. Se trata de encontrar valor en el silencio, en la reflexión solitaria, en la profundidad de las relaciones significativas, y en actividades que nutren nuestro espíritu más que nuestra imagen pública.

He recuperado mucha energía, viejas amistades, proyectos motivadores y disfruto de lo que ocurre offline más que de lo que pasa online. De hecho como coach, animo a mis coachees a explorar qué significa realmente la JOMO para ellos.

Te animo a pensar qué significa para ti. ¿Es dedicar una tarde a leer en silencio en lugar de desplazarse infinitamente por las redes sociales? ¿Es decir no a compromisos sociales agotadores para pasar tiempo de calidad en soledad o con seres queridos?

Al ir contra la corriente establecida, no solo se construye una vida más auténtica y satisfactoria, sino que también se cultiva una resistencia interior contra la presión social que te hace no solo resiliente sino invencible o como a mí, inasequible al desaliento.

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