LA HISTORIA DEL GALLO HERMOSO O JI-HÂOKÁN


 
“Era allá en la antigüedad -«gudai» dicen los chinos- y en el gran imperio «Zuongguó» como ellos llaman a su tierra (país del centro, al pie de la letra).

Regía los destinos del pueblo un «bàowáng» o emperador déspota y caprichoso; sus antojos eran órdenes a vida o muerte. Fue así, como un día de correrías por sus dominios, vio cantar a un espléndido gallo de cuya gallardía quedó prendado.

Vuelto a palacio, mandó llamar a un «zhuö huàjiä» o pintor, el más renombrado del imperio ordenándole que le pintara un gallo perfecto.
Por supuesto, el pintor acató la orden porque le iba la vida en ello, y puso manos a la obra: escogió los pinceles más finos, los colores más vivos, el lienzo más adecuado, y todos los días hacía numerosos ejercicios pintando gallos.

Pasaba el tiempo; «yông jiû», mucho tiempo según la historia; «tai», es decir, demasiado.
El emperador, ocupado en sus funciones y sus fiestas lo había olvidado. Pero un buen día se acordó y fue en su busca del pintor dispuesto a decapitarlo a causa de la tardanza en el cumplimiento de su orden.

Ya en su presencia, iracundo, le llamó»chün bëilié» (estúpido y vil) por no obedecer sus órdenes prontamente. Y le dijo: ¡ahora mismo la pintura «xiànzài tihuá»!
El pintor no se inmutó: Tomó los pinceles, se acercó a un gran lienzo ya enmarcado, y en menos que canta un gallo, o como dicen otros, en un santiamén, pintó un magnífico gallo de colores al que sólo le faltaba cantar.

El emperador quedó estupefacto y boquiabierto y no supo decir sino ¿»yinwei»? (¿por qué?) ¿Por qué había tardado tanto en cumplir su orden cuando en cuestión de segundos había pintado aquella maravilla?

El pintor, sencillamente le explicó: majestad, en el decurso del año no hice sino repetir miles de veces ese ejercicio para conseguir pintarlo a la perfección en un instante.

Al emperador le pareció tan sabia y razonable la respuesta, que en vez de sentenciarle a muerte le declaró «péngyou»que viene a significar amigo-amigo, es decir amigo de verdad.”

Te dejo esta historia china que te puede inspirar para reflexionar sobre:
¿Qué lecciones puedes aprender del pintor sobre la importancia de la preparación y la perseverancia, y cómo estas lecciones podrían cambiar tu enfoque hacia tus proyectos y desafíos actuales?

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