Todavía atesoro vinilos de mi padre y míos de hace mucho tiempo. Recuerdo cómo esos discos giraban mientras una aguja seguía un surco en espiral, leyendo la canción hasta el final. Sin embargo, si la aguja se rayaba, podía quedarse atrapada repitiendo el mismo fragmento una y otra vez: «Yo te quería tanto, pero tú… Yo te quería tanto, pero tú…».
Nuestra mente, a veces, funciona igual que un disco rayado. Nos quedamos atrapados en un ciclo de pensamientos negativos, repitiendo una y otra vez lo que nos hace daño. Esta repetición no nos ayuda a avanzar ni a encontrar soluciones.
Liliana, un personaje en una historia, le dice a un sabio vagabundo: “El chiste solo tiene gracia la primera vez”. Esta simple verdad se aplica también a nuestros problemas. Una vez que entendemos lo que ha pasado y aprendemos la lección, no tiene sentido seguir repitiéndolo en nuestra mente.
Como reza un proverbio oriental: «Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te quejas? Y si no lo tiene, ¿por qué te quejas?». Este dicho nos invita a dejar de quejarnos y a buscar soluciones o aceptar lo inevitable.
La próxima vez que te encuentres repitiendo los mismos pensamientos negativos, recuerda: eres como un disco rayado. Levanta la aguja y cambia de disco.
Si no te resulta fácil habla contigo mismo y no te permitas los mismos pensamientos una y otra vez.
Encuentra una nueva perspectiva, una nueva canción que te inspire y te motive a seguir adelante. Deja de repetir el mismo ciclo y atrévete a cambiar. Levanta la aguja y escribe una nueva historia para ti.


