Me encantan los libros de Joe Dispenza. Siempre aprendes algo interesante recuerdo que habla de algo que parece simple pero que cambió por completo la forma en que vivo y lo quiero compartir.
Sostiene que podemos elegir nuestro estado de ánimo igual que elegimos la ropa cada mañana. Y no se trata de fingir o de negar lo que sentimos, sino de asumir que el cuerpo y la mente pueden entrenarse para no quedar atrapados en emociones repetitivas.
Cuando vivimos anclados en el pasado, el cerebro repite los mismos pensamientos, genera las mismas sustancias químicas y mantiene al cuerpo en los mismos estados de estrés, miedo o tristeza. Es como si cada emoción fuera un programa que se ejecuta automáticamente. Dispenza propone interrumpir ese ciclo eligiendo conscientemente un nuevo estado interior.
El proceso comienza con la observación. Cuando notas que estás enfadado o triste, en lugar de reaccionar, respira y pregúntate qué emoción quieres cultivar en ese momento. Gratitud, calma o alegría. Al hacerlo, el cerebro empieza a crear nuevas conexiones y el cuerpo, nuevas memorias emocionales. No es inmediato, pero la repetición convierte la elección en hábito.
Cambiar el foco mental modifica la actividad cerebral responsable de la autorregulación y la toma de decisiones. No podemos controlar lo que nos ocurre, pero sí la forma en que lo interpretamos y respondemos.
Estoy segura de que puede convertir en un hábito lo que hice yo, empezar el día dedica un minuto a sentir de forma consciente la emoción que quieres experimentar. El cerebro no distingue entre lo real y lo imaginado y acabará adaptando tu biología a esa elección.
A por ello!




















