LA PROCESIÓN QUE VA POR DENTRO

Llega la Semana Santa y viendo el telediario reparo en una metáfora de oscuros y tristes contrastes, donde las promesas de renovación y redención se pierden en el laberinto de la autocomplacencia y el poder.

Este paralelismo revela no solo la distancia entre el ideal y la realidad, sino también la ironía de un escenario donde los actores parecen olvidar el guion original.

Como la Semana Santa, la política española a menudo arranca con entusiasmo y esperanza. Sin embargo, este entusiasmo pronto se revela como una procesión de vanidades, donde como siempre las promesas no son más que adornos efímeros, destinados a marchitarse antes de que el poder se asiente en sus manos.

Aunque deberían simbolizar el servicio y la humildad, se convierten en un espejo de la desconexión entre los políticos y aquellos a quienes pretenden servir. Lo que debería ser un acto de humildad, se tergiversa en un espectáculo vacío, donde el servicio público es reemplazado por el servicio propio.

En lugar de ser un momento de reflexión sobre el sacrificio, se transforma en una demostración de cómo los políticos se ven a sí mismos como mártires, sin percibir que son ellos mismos quienes han traicionado la estabilidad y la confianza pública abocando a la desilusión.

Debería ofrecer un momento de silencio y reflexión, pero en la política se convierte en un vacío, una pausa sin propósito donde la falta de acción y la indecisión se disfrazan de contemplación. Es un día perdido, donde la oportunidad de verdadera introspección y cambio se desvanece en la sombra de la inercia.

Incluso al final se ve empañada por la reincidencia en los viejos hábitos corruptos, un ciclo tedioso de renacimiento que no trae consigo ni renovación ni esperanza, sino más bien la repetición de los mismos errores y las mismas estrategias desgastadas.

En esta versión de la semana política en la que los verdaderos penitentes son los ciudadanos que abnegados asisten al teatro de la vanidad, un ciclo interminable de promesas no cumplidas y actos simbólicos sin sustancia.

Es urgente la necesidad de redención, no solo en el sentido espiritual, sino en la reconexión con los principios de servicio, humildad y verdadero liderazgo.

CONEXIONES QUE CUENTAN

Mientras seguimos enredados en que el dinero da la felicidad y en acumular cosas y experiencias individuales, la ciencia nos contradice. Desde Harvard, un estudio revelador nos ofrece una verdad simple pero profunda: la felicidad y una vida plena se arraigan en nuestras relaciones.

A lo largo de ocho décadas, el “Estudio de Desarrollo Adulto” de Harvard ha seguido a 724 hombres, descubriendo que no son la riqueza, el éxito, ni los logros individuales los que determinan nuestra salud y felicidad a largo plazo, sino la calidad de nuestras conexiones personales.

Esta investigación pionera nos enseña que son las relaciones profundas y significativas las que cuentan, aquellas llenas de amor, respeto y apoyo mutuo. Es en la autenticidad de estos vínculos donde encontramos nuestra mayor defensa contra las adversidades de la vida y nuestra fuente más rica de alegría.

Con todo lo que he estudiado y leído sobre la felicidad, te invito a considerar este hallazgo como una invitación a priorizar y cultivar tus relaciones. En la ecuación de tu vida, que las conexiones humanas sean tu prioridad. Da la bienvenida a las personas a tu mundo. Ten conversaciones profundas. Conecta.

Quienes sabemos que este es el camino hacia una existencia más rica y satisfactoria somos conectores por naturaleza. La verdadera riqueza de nuestra vida se mide, en última instancia, por la calidad de las relaciones que nutrimos. Así que, invierte en ellas, cuídalas con amor y atención, y observa cómo se transforma tu mundo. Pero recuerda también puedes seguir como hasta ahora, el arte de amargarse la vida está al alcance de todos.

TU MEJOR CONTACTO

Siempre que escribo sobre alguien a quien quiero tantísimo me parece que hacerlo en días que otros señalan es poco para lo que merecen.

Pero pensando en ello, voy más allá, puesto que ahora puedo hablar con él en cualquier sitio y todos los días y lo que no puedo es tocarlo, eso es lo que os quiero transmitir. Mientras los tengáis y espero que cerca, abrazadles, besarles, entenderos, perdonaros, deciros todo eso que sentís porque llegará un día que no estén o no estéis. Se echan mucho de menos.

Ese día entenderéis muchas cosas que ahora dais por hecho. Ese día entenderás a echar de menos su voz, sus palabras, su música, ese jazz imprescindible en casa que eran esas alegres trompetas de Nueva Orleans. Ese barroco que te transportaba a lejanos castillos y ahora me deja nostálgica pensando en su recuerdo.

Todos esos deportes minoritarios que nadie veía entonces, lejos de gradas atestadas y hooligans.Toda aquella libertad llena de responsabilidad que aprendí a amar, tanto como a usar para defender y proteger las cosas que realmente importan.

Aprendí que cuidar el cuerpo no dependía de pócimas sencillas y recetas milagrosas sino de perseverancia y compromiso combinado con el disfrute consciente y comedido.

Todas esas enseñanzas quedaron y están en esos genes que viven en mí y que tan bien me recuerdan mis hermanos. Sobre todo con la suerte de tenerles y quererles. Y tocarles. Esa esa es la mejor celebración. De los mejores contactos que podemos tener, el humano.


Aprovechadlo hoy. Todos. ¡Feliz día del padre! Papá, gracias.

EL PODER DE LA ATENCIÓN

Es fascinante la paradoja de aquellos visionarios detrás de los negocios tecnológicos más prósperos: mientras atraen nuestra atención con maestría, son fervientes practicantes de la atención plena y la meditación.

En un mundo saturado de estímulos digitales, mantener nuestra atención en el presente se vuelve un desafío cada vez mayor. Sin embargo, la capacidad de dirigir nuestra atención es fundamental para ser y ver diferente y prosperar en este entorno vertiginoso y digital.

La calidad de nuestra atención impacta directamente en nuestras decisiones y en nuestras relaciones, influyendo en su naturaleza impulsiva o reflexiva. Es fundamental encontrar un equilibrio entre la atención dedicada a un asunto y la cantidad de información procesada. Se hace imprescindible trabajar esta habilidad.

Así como el refrán sugiere abordar un elefante en pequeñas partes, también podemos aplicar esto a nuestros pensamientos y atención. En lugar de rumiar durante mucho tiempo sobre grandes cuestiones, dividirlas en pequeñas partes en las que poner la atención facilita su abordaje y resolución.

Al igual que organizamos nuestras mesas y despachos para fomentar la claridad y el orden, también podemos aplicar técnicas para aprender a ordenar la mente. Ya sea expresando nuestros pensamientos en voz alta, compartiéndolos con otros o incluso escribiéndolos, estas prácticas ayudan a desentrañar el enredo de nuestra agitada vida y escasa atención.

Ser capaz de controlar y dirigir tu atención con precisión y claridad, te ayudará a conquistar tu mundo con tu enfoque renovado y tu determinación serás invencible. Empieza y practica.

EL AGUA Y EL FUEGO

Os dejo este interesante relato para reflexionar sobre el liderazgo.

En el siglo IV antes de Cristo, oculto dentro del estado de Lu, se hallaba el distrito en el que gobernaba el duque Chuang. El distrito, aunque pequeño, había prosperado extraordinariamente en la época del predecesor de Chuang. Pero desde su nombramiento para el puesto, sus asuntos se habían deteriorado notablemente. Sorprendido por el triste giro de los acontecimientos, Chuang fue a la montaña para tratar de conseguir la sabiduría del gran maestro Mu-sun.

Cuando el duque llegó a las montañas, encontró al gran maestro sentado tranquilamente en una pequeña roca mirando hacia el valle. Después de que el duque hubo explicado su situación a Mu-sun, esperó con el aliento contenido a que el gran maestro hablara. Sin embargo, contrariamente a lo que Chuang esperaba, el maestro no susurró ni una palabra. En cambio, sonrió suavemente y con un gesto indicó al duque que le siguiera.

Anduvieron en silencio hasta encontrar ante ellos el río Tan Fu, cuyo fin no podía verse, de tan largo y ancho que era. Tras meditar sobre el río, Mu-sun se dispuso a encender un fuego. Cuando lo hubo encendido y las llamas estaban fulgurantes, el maestro pidió a Chuang que se sentara a su lado. Estuvieron sentados durante horas interminables mientras la fogata brillaba en la noche. A la llegada del nuevo día, cuando las llamas ya no bailaban, Mu-sun señaló el río. Entonces, por primera vez desde la llegada del duque, el gran maestro habló: «Ahora tú entiendes por qué eres incapaz de hacer lo que hizo tu predecesor: mantener la grandeza de tu distrito».

Chuang le miró perplejo; en realidad no comprendía más que antes. Con gran vergüenza dijo: «Gran maestro, perdona mi ignorancia, pues no puedo comprender la sabiduría que tú impartes». Mu-sun habló entonces por segunda vez: «Reflexiona, Chuang, sobre la naturaleza del fuego que ardió ante nosotros la pasada noche. Era fuerte y poderoso. Sus llamas saltaban como si bailaran y gritaban con orgullo jactancioso. Ni los fuerte árboles ni las bestias salvajes podrían igualar su fuerza. Con facilidad podría haber conquistado todo lo que estuviera en su camino.

«En cambio, piensa en el río. Empieza como una pequeña corriente en las lejanas montañas. Algunas veces fluye lentamente, otras con rapidez, pero siempre se desliza hacia abajo, aceptando las tierras bajas para su recorrido. Gustosamente penetra en todas las grietas del terreno y llena de buena gana todas las hendiduras. Así de humilde es su naturaleza. Cuando escuchamos el agua, apenas puede oírse. Cuando la tocamos, casi no puede sentirse, pues tan suave es su naturaleza.

«Sin embargo, al final, ¿qué es lo que queda de lo que fue un fuego poderoso? Solamente un puñado de cenizas. Pues el fuego es tan fuerte, Chuang, que no solamente destruye todo lo que encuentra en su camino sino que finalmente cae víctima de su propia fuerza y es consumido. No ocurre lo mismo con el río tranquilo. Tal y como fue siempre, lo es ahora y lo será siempre: fluyendo eternamente, haciéndose más profundo, más ancho, cada vez más poderoso en su viaje hacia el océano insondable, proporcionando vida y sustento para todos».

Tras un momento de silencio, Mu-sun se volvió hacia el duque. «Lo mismo que en la naturaleza, Chuang, así ocurre con los gobernantes. Pues no es el fuego sino el agua lo que lo envuelve todo y es fuente de vida. Por tanto, no son los gobernantes poderosos y autoritarios sino los gobernantes humildes los que con una fuerza interior que llega a lo profundo conquistan los corazones del pueblo y son fuentes de prosperidad para sus estados. Reflexiona, Chuang, -continuó el maestro-, sobre el tipo de gobernante que eres tú. Es posible que la respuesta que buscas se encuentre ahí».

Como si fuera el resplandor del relámpago, la verdad se apoderó del corazón del duque. Ya no se sentía orgulloso sino turbado e inseguro. Miró hacia lo alto con los ojos iluminados. Chuang ya no veía nada salvo el sol que se elevaba sobre el río.

«DESBLOQUEANDO NUESTRO POTENCIAL: Empoderamiento Personal en la Era Digital»

Somos un conglomerado de desinformaciones acerca de nuestra propia persona aunque creemos que podemos definirnos a nosotros mismos, pero hacemos poca introspección. Eso significa algo que nos desagrada a casi todos, parar y reflexionar sobre nosotros mismos.

Cada vez somos menos capaces de hablar de ello y menos, de verbalizarlo frente a otro ser humano. A veces por miedo a ser vulnerables, otras veces por miedo a cansar y no ser “atractivamente amigable”. Llenamos el vaso de nuestras emociones continuamente sin poder vaciarlo a menudo.

Somos capaces de hacer una descripción específica y concreta sobre los demás, magnificando la mayoría de las veces su defectos pero en muchas ocasiones no somos capaces de definir el conglomerado de ideas, sentimientos y palabras que nos describen.

A eso ayudamos en los procesos de coaching cuando la persona debido a su consciencia y desarrollo personal, lo requiere. Sería una interesante cuestión que en algunos casos se pudiese automatizar una primera aproximación a través de nuestros teléfonos y prever muchos de los sentimientos , creencias y comportamientos que luego derivan en problemas graves de salud mental protegiendo por supuesto los datos.

Será un avance tener un programa que encuentre más fácilmente patrones y que no pierda detalles que nos ayuden a conocernos mejor con la confidencialidad regulada que parece puede permitir una máquina. Que represente nuestro mapa de ideas y estados emocionales, a través de nuestras palabras, tono, volumen, temblores para transitar mejor por nuestro interior.

Nada sustituirá la intuición y el contacto humano pero mientras vamos adaptándonos a este nuevo mundo. Utilicemos sabiamente lo que la tecnología pone a nuestra disposición con, por supuesto, la supervisión humana.

CONSCIENCIA DIGITAL: DESCONECTAR PARA CONECTAR

Seguro que has ido a enviar un mensaje a alguien o a buscar una información o correo y has pasado al menos el doble de tiempo que esperabas viendo vídeos en alguna red social.

Digo viendo porque nuestra reducida atención nos da para averiguar en cinco segundos si estamos interesados o no en el asunto. Esto no nos da para nada sesudo o escrito.

Alguien que está dedicado a que esto ocurra encuentra rápidamente el patrón de lo que nos gusta y nos entretiene y manipula para mantenernos enganchados a este tipo de navegación loca.

Si esto lo exigieran de algún modo parecería una tortura pero como parece que lo hacemos natural y voluntariamente, descartamos esa opción explicándonos a nosotros mismos lo interesante que es lo que vemos y que todo el mundo lo hace.

Esto que ahonda en nuestros sesgos y nos impide ampliar nuestras opciones disponibles respecto de todo. Nos hace que consumamos lo mismo con la única intención de acabar sin aprender nada, reforzando nuestras creencias y con el desagradable sentimiento que implica la comparación constante.

Tenemos miedo a que la tecnología nos conquiste por la fuerza sin darnos cuenta de que a todas horas le abrimos la puerta sin pensar. Alimentando su poder con nuestro tiempo y nuestros datos.

No estoy de acuerdo con prohibir sino con entender y aprender. Lejos de darme miedo me apasiona. Aunque hay veces que dar un paso atrás y entender cómo nos afecta es un triunfo sobre nosotros mismos que abre nuestro mundo y nos ayuda a disfrutar de todo lo que tenemos más allá de nuestras pequeñas e interesantes pantallas. Decidamos nosotros más allá del útil algoritmo.

SORORIDAD

Todo va de entender que juntas somos mejores y para marcar la diferencia nos necesitamos todas. De entender que cuando corren tiempos de populismos, tan cerca y a diestra y a siniestra, las primeras que perdemos somos nosotras.

Todo va de restringir nuestros derechos y libertades en nombre de la moralidad mal entendida. De esa que cada uno debe obedecer y respetar en su fuero interno, personal y privado.

Todo va de impedir, juntas y no divididas, que cuestiones que no nos afectan directamente pero van en contra de la libertad y la igualdad retrocedan en función de criterios que nada tienen que ver con las democracias liberales.

Todo va de emular a otra países que lejos de dejar todo en manos de aquellos quienes nos ven más como en “El Cuento de la Criada” de Atwood adaptan sus normas fundamentales para asegurar que algunos derechos no retrocederán.

Todo va de entender que este ecosistema social que no nos beneficia. Está en nuestras manos cambiarlo y mejorarlo para que todas esas mujeres que quieran, puedan decidir qué ser y qué hacer de mayor sin que un montón de prebostes populistas pongan las manos sobre su futuro.

Todo va de sororidad. Esa es nuestra verdadera solidaridad. Es lo practicamos y no solo predicamos en nuestra @asociaciondemujeres3c

UN PUENTE HACIA LA IGUALDAD

Llevo demasiados años cerca de las políticas públicas que tratan de alcanzar la igualdad para saber que lejos de avanzar, en muchos casos, retrocedemos.

Sobre todo porque hay temas recurrentes cada 8 de Marzo como las cuotas. Asunto que es una trampa en sí misma, en la que una tras otra muchas mujeres caen, comprando el símil del florero.

Esta forma de atacar la seguridad de muchas de nosotras da sus frutos sumando filas en contra de todo lo que tiene que ver con nuestros derechos, intereses y los asuntos que requerimos para que nuestra vida sea en libertad.

La reserva de puestos para mujeres en el ámbito político y laboral han sido un impulso definitivo para que las mujeres lleguemos a determinados puestos. Aunque muchos de estos, no suelen ser directivos, creo que hay un efecto al que nadie presta atención y me parece preocupante que se esconda tras un intencionado porcentaje.

Los porcentajes visibilizan los puestos ocupados por mujeres pero ocultan que no suelen ser las mismas y esto influye definitivamente en que no avancemos como deberíamos en temas de igualdad. Cada una que llega tiene que recorrer el camino de nuevo y eso retrasa, olvida y no innova.

La rotación de los puestos directivos se produce en muchos casos por no soportar el ambiente hostil y competitivo que se soporta en determinados niveles de dirección en los que además se vive en una aislante soledad.

Para quienes nos socializamos en la ayuda y los cuidados, es harto difícil vivir esa tensión del juego de suma cero que en algunos ambientes atávicos todavía se vive y promociona.

Quienes sobreviven en ellos, a veces es a costa de adoptar un estilo de liderazgo netamente masculino y que niega el asunto, siendo estas y no otras las nefastas cuotas que debemos denostar. Esas que impiden que sea el ambiente el que cambie y sea un lugar cómodo para muchas otras.

Nuestra labor, en mi opinión, debe ser comparada metafóricamente con la construcción de un puente sólido y seguro hacia esa igualdad. Un puente que representa una conexión vital entre el presente y el futuro, donde cada puesto reservado para mujeres es un sólido bloque de construcción que refuerza la estructura y la estabilidad del puente.

IKIGAI: LO QUE DE VERDAD IMPORTA

Este pasado verano descubrí varias cosas que comparto con la cultura japonesa. Una de ellas es la importancia de encontrar un propósito en la vida y por ello me dedico a ayudar a las personas a descubrirlo.

Ikigai proviene “iki”, vida y “gai”,realización o “valor”, traduciéndose como “la razón de ser” o “la razón de vivir”. Es un concepto milenario y se refiere a encontrar un propósito significativo en la vida, una razón para levantarse cada mañana y disfrutar de nuestra corta existencia.

“El concepto japonés de Ikigai es una poderosa herramienta para descubrir tu propósito y encontrar la felicidad en lo que haces. Se trata de encontrar la intersección perfecta entre lo que amas hacer, lo que se te da bien, lo que el mundo necesita y por lo que puedes ser recompensado. Imagina despertarte cada mañana sintiendo una profunda satisfacción y entusiasmo por el día que tienes por delante, sabiendo que estás viviendo tu vida al máximo.”

Se trata de descubrir tus pasiones, habilidades, valores y oportunidades para que puedas vivir una vida plena. Dedicando tiempo a reflexionar sobre lo que realmente te apasiona. Te propongo que mientras buscas a alguien que te ayude a descubrirlo hagas una lista de las actividades que te hacen sentir más vivo y feliz, y luego encuentra formas de incorporarlas más en tu vida diaria.

Recuerda, tu Ikigai está esperando ser descubierto dentro de ti, así que dedícate tiempo, priorízate y destápalo.

TU RINCÓN DE PENSAR

Aunque muchos no llegamos a tiempo a esa herramienta pedagógica, a ninguno se nos escapa qué es el rincón de pensar. Ese lugar en el uno debe reflexionar sobre su erróneo comportamiento y cómo repararlo.

Al margen de que creo que es una buena herramienta. Creo que produce algún efecto indeseado en la más tierna infancia al convertir en creencia que pensar solo debe hacerse cuando se hace algo mal.

En «El Camino Menos Estúpido», Larry Winget propone una idea similar que divulgo y apoyo para ayudar a emprendedores y quienes tienen un negocio: crear un espacio dedicado exclusivamente para pensar de manera clara y estratégica.

Este espacio, que él llama «El Cuarto de Pensar», es un lugar físico donde uno puede alejarse de las distracciones y dedicar tiempo exclusivo a la reflexión profunda y la planificación estratégica. Necesita un ritual como todo lo que quiere automatizarse así que primero hay que pensar en dónde, cómo y cuándo para entrar y desconectarse completamente del mundo exterior.

Una vez dentro del Cuarto de Pensar, Winget sugiere comenzar por definir claramente el problema o la situación que se desea analizar. Es fundamental formular preguntas específicas y desafiantes que ayuden a profundizar en el tema y a explorar diferentes perspectivas. Además, es importante anotar todas las ideas y conclusiones que surjan durante este proceso de reflexión.

Hoy dedicaremos nuestro tiempo a pensar el lugar, el cuándo y el cómo y la pregunta por la que queremos empezar. Os dejo una propuesta por la que podemos empezar.

¿Estoy en el lugar y el momento de mi vida en el que quiero estar?

A medida que avance en el libro os iré contando. Leo vuestras opiniones. Compartid el post y guardadlo sin creéis que este comienzo puede ser útil.

LA ESPERANZA EN TIEMPOS DIGITALES

Esta mañana charlaba con un joven irlandés sobre importantes cuestiones vitales y ávido de encontrar respuestas sobre algunos temas me preguntaba qué diferencias veía que las redes sociales marcaban entre los nativos de estas herramientas y mi generación.

Esta persona lleva años viajando por el mundo, conociendo diferentes culturas y comparando el modo de vida de muchos países con el que le espera si algún día vuelve a Irlanda. Es descorazonador cómo a pesar de desarrollar habilidades tan útiles, el mundo les demuestre que la política ya no lo es, en ningún país y que su degradación e inutilidad lo inunda todo dejándoles desprovistos de lo que mueve al ser humano, la esperanza. Esa con la que miles de personas emprenden viajes suicidas a lo largo y ancho del mundo con la promesa de conseguir lo que su teléfono les enseña.

De eso hablamos. De los ejemplos a seguir y las comparaciones. Cuando era pequeña nos entretenía la televisión y nos enfrentábamos a esa pantalla en familia. De esa forma los comentarios de los más experimentados ponían en su sitio la mayoría de la información que recibíamos y el debate común nos enriquecía a todos. Es cierto que a veces la caja de resonancia nos entretenía en demasía siendo poco pedagógica pero al menos formaba parte de un ritual común.

Hemos pasado de esas pantallas comunes y familiares a las individuales, donde ya nadie comenta en familia nada y apenas distinguimos si lo que vemos continuamente es realidad o ficción pero lo que sí ocurre es que no podemos evitar dos cosas una, compararnos sobre todo y con todos, en el caso de las chicas sobre todo con nuestra obsesión por la imagen y en el de los chicos con la fuerza y la masculinidad y dos, la interactuación con todo tipo de personas, algunas con aviesas intenciones.

No sé hasta qué punto es saludable someterse a este escrutinio y juicio constante, a diario, lo que sí sé es que la salud mental de los más jóvenes no parece que vaya en aumento sino todo lo contrario. Cuando todos leemos que el propósito de la mayoría es mejorar esta, las redes arrecian sin control y sin piedad contra miles de jóvenes que solo quieren pertenecer a su generación y contarle al mundo lo que hacen, como son, tratando a veces de ocultar lo que les hace diferente y por tanto auténticos para caber en el perfil.

La verdadera influencia no es llenarle la vida a los demás de cosas y de tópicos sino inspirarles para que sean foco de energía y entusiasmo para otros muchos que están esperando ese impulso amigo, esa palabra amable que les saque de ese ostracismo y les haga brillar con luz propia. Estas generaciones se merecen que les ayudemos dando ejemplo.

OÍR LO QUE NO SE OYE

Os dejo hoy una didáctica historia para reflexionar:OÍR LO QUE NO SE OYE

“En el siglo III después de Cristo, el rey Ts’ao envió a su hijo, el príncipe T’ai, al templo a estudiar con el gran maestro Pan Ku. Debido a que el príncipe T’ai tenía que suceder a su padre como rey, Pan Ku tenía que enseñar al muchacho los principios fundamentales para ser un buen gobernante. Cuando el príncipe llegó al templo, el maestro le envió solo al bosque de Min-Li,

Al cabo de un año, el príncipe tenía que volver al templo para describir el sonido del bosque.

Cuando el príncipe T’ai volvió, Pan Ku le dijo que describiera todo lo que había podido oír. «Maestro -replicó el príncipe-, pude oír. a los cuclillos cantar, el ruido de las hojas, el zumbido de los colibríes, el chirrido de los grillos, el rumor de la hierba, el zumbido de las abejas y el susurro y el grito del viento». Cuando el príncipe terminó, el maestro le dijo que volviera al bosque de nuevo para escuchar qué más podía oír. El príncipe se quedó perplejo por la petición del maestro. ¿No había discernido ya todos los sonidos?

Durante días y noches sin fin, el joven príncipe sentado a solas en el bosque escuchaba. Pero no oía más sonidos nuevos. Una mañana, cuando el príncipe estaba sentado en silencio debajo de los árboles empezó a distinguir unos sonidos débiles diferentes de los que siempre había oído. Cuanto con más atención escuchaba, más claros los percibía. Una sensación de esclarecimiento envolvía al muchacho. «Estos deben de ser los sonidos que el maestro deseaba que distinguiera», reflexionó.

Cuando el príncipe T’ai volvió al templo, el maestro le preguntó si había oído algo más. «Maestro -respondió el príncipe reverentemente-, cuando escuché con más atención, pude oír. lo que no se oye. El sonido de las flores al abrirse, el sonido del sol calentando la tierra y el sonido de la hierba bebiendo el rocío de la mañana».

El maestro asintió con la cabeza aprobando. oír. lo que no se oye -observó Pan Ku-, es una disciplina necesaria para ser un buen gobernante. Pues sólo cuando un gobernante ha aprendido a escuchar atentamente los corazones de las personas, a escuchar sus sentimiento no comunicados, las penas no expresadas y las quejas no proferidas, puede esperar inspirar confianza en su pueblo, comprender cuándo algo está mal y satisfacer las verdaderas necesidades de sus ciudadanos.

La muerte de los estados llega cuando los líderes sólo escuchan las palabras superficiales y no entran profundamente en el alma de las personas para oír. sus verdaderas opiniones, sentimientos y deseos».

SIDDHARTHA

Hoy he tenido una sesión con mi Coach. Porque sí los coaches también tenemos. Necesitamos crecer, mejorar y conseguir nuestras metas y objetivos con la rapidez y la efectividad de tener ayuda.

Esta sesión me ha recordado al libro de Hesse” Siddhartha». Es un poderoso libro que al principio cuesta leer pero que supone una extraordinaria narración sobre la importancia del viaje de autodescubrimiento de su protagonista.

La historia desafia sus convenciones sociales y las expectativas de su familia, cuando emprende un viaje en busca de la verdad y la iluminación espiritual. Lo que en el coaching haces cuestionando tus creencias y probando su utilidad en tu vida.

A lo largo de su travesía, Siddhartha experimenta las profundidades del sufrimiento y alegría. Un gran lección llega cuando comprende que la sabiduría verdadera solo puede ser alcanzada a través de la reflexión y la conexión con su propio ser interior. Lo que tratamos de hacer juntos, a diario, en estos posts.

Describe nuestra situación actual, en un mundo obsesionado con la búsqueda de riquezas materiales y el éxito superficial. Nos recuerda la importancia de escuchar nuestra propia voz interior, buscar el equilibrio y encontrar la verdadera felicidad en la simplicidad de nuestra vida. En lo que ya sabemos, las cosas pequeñas.

Si no lo habéis leído y estáis interesados en vuestro desarrollo os lo recomiendo igual que encontrar una persona, un buen y profesional acompañante que os rete a sacar vuestro potencial más allá de las limitaciones impuestas por la sociedad o por nosotros mismos. Alguien que nos impulse a embarcarnos en nuestro propio viaje de autodescubrimiento con valentía y determinación. A qué esperas?

SIEMBRA EN TU CEREBRO

SIEMBRA EN TU MENTE

Hace tiempo que observo que cada vez más personas hablan y opinan y menos pasan a la acción y deciden actuar, hacer que las cosas pasen.

Desde la neurociencia, sabemos que cada acción que tomamos crea conexiones neuronales nuevas en nuestro cerebro. Estas conexiones se fortalecen con cada repetición de la acción y esto es lo que forma hábitos duraderos. Cuando pasamos a la acción de manera consistente, estamos moldeando activamente nuestro cerebro para eso en lo que queremos tener éxito.

Imaginemos nuestro cerebro como un jardín, cada acción es una semilla que siembras. Al regar estas semillas con consistencia, cultivas un importante jardín de habilidades y capacidades. Pero si te quedas inmóvil, el jardín se marchita y las oportunidades se desvanecen. El miedo entra en la ecuación y paraliza.

La neurociencia también incide en esto, en la “parálisis del análisis”, donde el exceso de reflexión puede bloquearnos y evitar que tomemos acción. La reflexión no puede ser una excusa. Al dar el primer paso, pequeño pero decidido, rompemos este ciclo y activamos el impulso necesario para seguir adelante. Pide ayuda si lo estás demorando demasiado.

La acción no solo moldea nuestro futuro, sino que también transforma nuestra propia estructura cerebral. No te detengas ante el miedo o la duda. Actuemos, y demos forma al destino y a nuestro propio cerebro.

LA TRAGEDIA DEL FUEGO

Es difícil dejar de pensar y acompañar en el dolor a las familias de Valencia. Es devastador pensar en cómo un desgraciado accidente cercena vidas y sueños. Cómo el implacable fuego borra los recuerdos y reduce todo a cenizas.

Lo injusto que tiene dar por hecho y por seguras tantas cosas en nuestra vida cotidiana. La suerte que tenemos de tener profesionales que arriesgan su vida hasta casi las últimas consecuencias en el trabajo que desempeñan. Benditos bomberos.

Lo solidarios que somos en nuestro país y la extraordinaria gente que lejos de arredrarse da un paso al frente y supera las expectativas que exigen las circunstancias como el portero de la finca. Todos queremos ser valientes como Julián.

He sido responsable de mi comunidad durante muchos años y he comprobado la poca información y la poca importancia que damos a nuestra seguridad cuando se trata de inversión y no parece atisbarse grave nada en el horizonte. No hacemos simulacros, poco sabemos de los sistemas contra incendios, pocos sabemos incluso de si sonará la alarma o no.

De manera que tampoco sabremos cómo reaccionaremos. Si actuaremos de inmediato sin dudarlo y con conocimiento. Si dudaremos y huiremos. Si ni siquiera ayudaremos a los que tenemos cerca y podemos, después de protegernos o si pensaremos que mejor intervenga otro.

Nuestro comportamiento puede variar ampliamente pero depende en gran medida de nuestra cultura social y lo que enseñamos y aprendemos sobre las emergencias, el grado de responsabilidad que asumimos en nuestra vida y de si lo hemos pensado y reflexionado previamente. Creo que merece a pena que entre todos pongamos bastante más atención a esto. Se lo debemos.

EL FUTURO DE LA INTELIGENCIA POLÍTICA

Sigo de cerca a Andrew Yang candidato demócrata a la presidencia norteamericana desde 2020. Comparto mucha de su visión sobre el futuro de nuestras sociedades con el impacto de la Inteligencia Artificial.

A pesar de que hay gente que piensa que soy demasiado insistente con el asunto creo que el impacto merece mucho más la pena que mascletás, amnistías y demás asuntos domésticos que lejos de darnos de comer, llenan inútilmente nuestros debates y nos desvían del objetivo.

El objetivo es que, como lo medioambiental, sea una transición y no un tsunami que arrase con todo por no estar preparados. Leer su libro “The War on Normal People” da algunos temas sobre los que pensar: la creciente brecha entre los trabajadores debido a la progresiva automatización y la tecnología; la falta de preparación ya está afectando a comunidades enteras, especialmente en áreas rurales, por no hablar de la inseguridad laboral y su contribución a la ansiedad económica.

Asuntos no tratados tan vitales como la importancia de repensar la educación y la capacitación laboral para adaptarse a las demandas del mercado laboral cambiante.Hacer del ingreso básico universal una cuestión estudiada, útil y meditada en lugar de subsidios sin ton ni son que afectan a la dignidad de las personas y que se discuten absurdamente con la excusa de que “la gente no quiere trabajar”. Irónico es que sean los políticos los que lo dicen…

Todo principalmente porque el sistema de bienestar social debe garantizar que todos los ciudadanos tengan acceso a oportunidades económicas y una vida digna y ya no lo hace. Mientras, podemos seguir como si no pasara nada hasta que nos llegue a nosotros o coger un avión e irse.

EMPRENDIENDO EL CAMINO

Últimamente, encuentro la política no muy útil, principalmente porque el mundo de la interpretación y el histrionismo no me ha llamado por ese camino. La vida de los demás me parece un tema muy serio. Por lo tanto y hasta nueva orden, me enfocaré en algo más productivo.

Esto no significa que dejaré de proponer y opinar sobre política. Sin embargo, mientras espero que mi próxima aventura en este ámbito cobre forma, encuentro que el mundo del emprendimiento que es donde me he visualizado durante años y es seguro donde mejor encajo.

Es cierto que entrar en el mundo empresarial sin tener antecedentes cercanos, más allá del propio autoempleo, puede resultar intimidante. No obstante, prefiero vivir creando, construyendo, en equipo, sin jefe y con el control sobre dónde invierto mi tiempo y tomando mis propias decisiones.

Además, sé que mi incursión en este ámbito tendrá una repercusión más significativa en mi compromiso con el mundo apostando por los temas sociales que me preocupan, en comparación con el terreno político actual, que considero más superficial e inútil.

No solo planeo quedarme en el papel de acompañar y ayudar a los demás a alcanzar su mejor versión, con el coaching como en otras ocasiones. Teniendo recursos y ganas lo justo es asumir riesgos. Por eso mi objetivo es más ambicioso: quiero seguir cambiando el mundo, compatibilizar proyectos con mis valores, trabajar en equipo con personas que compartan mis motivaciones y seguir inspirándome a mí mismo y a los demás. Con ayuda de personas que afortunadamente me llevo de mi aventura política.

Quiero canalizar toda mi energía y entusiasmo en algo que realmente me apasione y motive, tal como lo hacía hace unos años con la política, y recuperar esa fuerza para volver con renovadas ganas. Encantada de seguir compartiendo mi camino con vosotros. Gracias, como siempre, por estar ahí.

RECONECTANDO

Las palabras que elegimos, el tono que empleamos y el mensaje que transmitimos, todos estos elementos tienen un impacto significativo cuando nos comunicamos. Aunque vivimos en una era dominada por los mensajes escritos, lo verdaderamente importante y significativo rara vez llega a través de este medio.

Cuando se trata de trabajo, de asuntos personales, o de cualquier otro aspecto relevante de nuestras vidas, enviar un simple Whatsapp o correo, no es suficiente. No podemos expresar con la misma profundidad y autenticidad lo que nos ocupa el corazón y la mente a través de un pequeño texto enviado con un simple movimiento de nuestro índice o nuestro pulgar.

Es hora de cambiar nuestro comportamiento. Debemos dejar de esperar más atención de los demás cuando nosotros mismos no estamos dispuestos a brindarla. No se trata solo de recibir, sino también de dar. Hay una gratificación única en dedicar tiempo a escuchar y comprender a los demás, en ser el conector en lugar de simplemente querer conectar.

En lugar de depender exclusivamente de la tecnología para comunicarnos, debemos recordar la importancia de las habilidades que nos hacen únicos. Empecemos por entrenar habilidades sociales y no competir con las de las máquinas. Volvamos a algo tan básico y poderoso como es hacer una llamada. Es hora de reconectar con nuestra humanidad y darle prioridad a las cálidas conexiones telefónicas sobre la comodidad digital.

CALMA Y CONTROL

Pensemos en qué nos decimos a nosotros mismos cuando estamos inmersos en una nimia discusión que de repente se convierte en un terrible enfado del que nos cuesta salir incluso días.

Lo primero que mostramos cuando sufrimos un “secuestro emocional” como diría Goleman es la falta de autocontrol y por lo tanto de madurez que manifestamos. Esa espiral que nos posee y nos impide parar, respirar, retirarnos y reflexionar nos habla mucho más de lo que creemos de nosotros mismos y de nuestro niño interior.

Nos habla de las grandes necesidades de amor, atención y cariño que tenemos. Pulsar la tecla del play de nuestros peores pensamientos es nuestro recurso al sentirnos inexplicablemente en peligro, atacados. A pesar de que no ocurra nada en concreto, nos defendemos con todo el peso de nuestro miedo con palabras gruesas y gestos peores.

Las palabras originan en nuestro cerebro representaciones internas que nos recuerdan diferentes capítulos y vivencias de nuestra vida llenos de intensas emociones que nos embargan y engullen.

Vinculamos caras, voces y lugares a estas intensas emociones de miedo y vulnerabilidad hasta hacerlas automáticas y una vez que el contexto es el conocido y propicio, cada vez es más sencillo volver una y otra vez a esa desagradable emoción.

Algo que podemos hacer es hablarnos de diferente manera, con otras palabras para organizar en nuestra mente los pensamientos de manera diferente. Sin dejarnos llevar por automatismos que empeoran nuestra calidad de vida.

La próxima vez que te descubras en un fuerte y degradable emoción trata de vencer a tu parte infantil y primitiva y empieza a hablarte como si fueras tu mejor amigo. Recupera el control y la calma.