SIN EXCUSAS GENÉTICAS

La genética nos hace perezosos y nos proporciona excusas a veces para no ponernos en marcha con un entrenamiento para mejorar nuestra actitudes y capacidades. Dejar que nuestras tendencias tal como las hemos automatizado gobiernen nuestra vida, nos aporta bastante poco y nos hace creer que pocas cosas están en nuestra mano, haciéndonos perder el control que tenemos sobre nuestro destino.

Para todo el que quiere un impulso potente es su vida, creer que se tiene control sobre la misma es básico. Esto lo descubrimos cuando algo que hacemos planificado, da los frutos queridos. Para poder comenzar tengo una propuesta para vosotros, prestar atención constante a todo aquello que tenemos que agradecer para que, en la comparación con la situación no muy agradable que podamos estar viviendo, salgamos ganando.

Estoy segura de que, a quien la salud le sonríe, se aflige por el amor, o por el trabajo o por el dinero y recurre antes a la comparación específica con otros en ese ámbito para sentirse mal, que a la gratitud todas las otras cuestiones que la vida les regala. Sin embargo, si es la salud lo que necesitamos, nos centramos en esa pérdida, y es en lo que nos comparamos con los demás, sintiéndonos cada vez más desafortunados.

Entiendo que la teoría parece un poco básica e incluso que cualquiera que esté pasando por un mal momento lo pueda interpretar como una broma de mal gusto, pero funciona, a pesar de que hacerlo, no es nada fácil. No parece muy justo que evaluemos cada asunto por su parte negativa sin tener en cuenta el resto de cosas que en nuestra vida, tenemos que agradecer.

Algunas personas están tan obsesionadas conque todo les va mal que apenas se dan cuenta de que unos pocos hechos desagradables unidos han montado una película en la que hay más drama que felicidad, simplemente porque se reducen a revivir esos malos momentos en su mente y a hacerlos únicos, una y otra vez. Dejando a un lado un montón de cuestiones que debiendo agradecer damos por hecho que deben que estar bien. A todos nos pasan cuestiones negativas, sobrevenidas, no planificadas, que no podemos elegir pero lo que sí podemos hacer es optar por dónde vamos a poner el foco, a qué le vamos a dar más importancia.

La neurociencia ha demostrado que cuando más practiques la expresión de la gratitud, más aparecerá automáticamente este sentimiento en ti en el futuro. Lógicamente un músculo definido no sale de la noche a la mañana, necesita entrenamiento. Pues esta cuestión funciona el mismo sentido.

Así que deja de echar la culpa a la genética y ponte a AGRADECER ¡ya!

 

 

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