Quince años de blog se dicen pronto, pero en realidad contienen mucho más de lo que parece. Contienen tiempo, constancia, curiosidad, compromiso y también una forma de estar en el mundo. La mía. Esa que no sabe mirar solo hacia un sitio, esa que no entiende la vida ni la actualidad desde un único surco, por muy bien que les venga eso a los algoritmos.
Sé que hoy parece que todo empuja a especializarse hasta casi desaparecer dentro de un solo tema. Como si interesarse por muchas cosas fuese un defecto y no una prueba de vitalidad intelectual. Como si pensar en voz alta sobre política, relaciones, liderazgo, sociedad, emociones o cultura fuese dispersarse en lugar de comprometerse. Pero quienes me conocéis sabéis que para alguien como yo, curiosa y profundamente implicada con lo que observa, limitar los temas nunca ha sido una opción real.
Durante estos quince años he intentado aportar algo valioso. No tanto dar respuestas cerradas como provocar preguntas. Abrir una rendija. Añadir otra perspectiva sobre la actualidad o sobre esos asuntos cotidianos y humanos que a veces pasamos por alto por ir demasiado deprisa. Si en algún momento alguno de mis posts os ha hecho pensar, deteneros o mirar algo de otra manera, entonces todo este tiempo ya ha merecido la pena.
Y en ese camino habéis estado muchos de vosotros. Personas que os habéis suscrito al blog, que habéis dejado mensajes, que habéis compartido lecturas y que me habéis acompañado durante todos estos años con una generosidad que no olvido.
Por eso he pensado que era buen momento para hacer algo especial. El próximo mes de mayo sortearé entre los suscriptores una sesión exploratoria de coaching. Me parece la forma más justa de agradecer la compañía, la confianza y la presencia de quienes habéis estado ahí, al otro lado, haciendo que este espacio tenga sentido.
Quince años después sigo pensando, escribiendo y compartiendo. Y eso, en estos tiempos, ya es casi una forma de resistencia. Gracias por estar siempre ahí y por mostrar con vuestra palabra una parte de vosotros.


