Anticipa felicidad

felicidad

Sé que habéis comenzado la semana con las pilas cargadas y que el mínimo hastío que os invade a estas horas, si seguís trabajando, pasa por lo bien que habéis aprovechado el ocio  y lo que  habéis disfrutado del fin de semana, de modo que recordad esos momentos para resurgir como el ave fénix y no os dejéis abatir por el cansancio.

Hoy quería reflexionar sobre la ventaja competitiva de la felicidad, muchos de vosotros sabéis que estoy devorando el libro de Shawn , y que os dejé en las redes un video sobre sus tesis, las cuales comparto en gran medida, puesto que  tras  practicarlas, ver y sentir los resultados, su funcionamiento, para mí , está constatado.

Es cierto, que cuando hablamos de felicidad, algunos ya poseen  una ventaja y es que el carácter que han modelado hasta ahora, su genética, su entorno y la vivencias de sus experiencias han trabajado en ese sentido. Los que no,  sin embargo, se preguntan y nosotros que  hasta ahora no éramos así qué…

Tomemos la iniciativa y responsabilicémonos de comenzar a buscar la nuestra, ahora que sabemos que está en nuestra mano, no tenemos excusa.

Mi propuesta de hoy, es de reciente investigación pero mi práctica sobre ella tiene años de rodaje y funciona.  No es más que anticipar felicidad, pensar en algo sugerente, ver una película, ir a un concierto, leer un libro, unas vacaciones, una fiesta, un capricho, una recompensa y situarla en el tiempo  futuro, debe ser una cuestión que realmente nos proporcione felicidad pensar en ella. Está demostrado que el nivel de endorfinas, cada vez que pensemos en ello, subirá un 27%, accionando como un resorte los centros de placer de la mente. Cada vez que decaiga tu día y necesites un chute de energía piensa en ello, hacerlo te recompensará gratamente.

Esto que ahora os traslado con base científica, lo he vivido desde pequeña, todavía recuerdo cuando mi padre, sabiendo que a mis hermanos y a mí nos pirraban los coches, no perdía ocasión de, reunión familiar que se ponía seria,  después de cenar,  nos proponía la compra de alguno, recuerdo como mis hermanos y yo buscábamos como locos marcas,  modelos, colores, precios y los defendíamos como los mejores, cuando habíamos soñado y debatido sobre ellos durante horas, la sesión de propuesta se acababa y todos nos  íbamos a la cama, pensando en que, sin lugar a duda, le habíamos convencido o que en cualquier otro caso, debíamos pensar en otro nuevo mejor.

Como habréis adivinado, ninguno de aquellos coches acabó comprándose, cuando lo recuerdo todavía se me dispara el corazón de la ilusión, cuando lo cuento hay quienes se quedan atónitos y preguntan si nunca los comprabais, cómo volvíais a caer en la trampa, pues muy sencillo, porque la sola idea de pensar en todos aquellos fascinantes coches y en nuestro poder de convicción para que fuese el nuestro el elegido, eran momentos de tal felicidad que nadie quiso ponerle fin al juego.

Hoy en día lo sigo practicando, aunque parte de mi nuevo juego pasa por explicar que muchas de las cosas que hago y deshago pertenecen y se quedarán en el mundo de la imaginación, que es donde sigo teniendo mi refugio.

Qué te cuesta intentarlo?

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