El arquero

arquero

EL ARCO

“Un guerrero, armado de la cabeza a los pies, dirigía su caballo hacia el bosque. Al verlo llegar, tan altivo, un cazador se asustó. Tomó una flecha y tensó su arco.

 Al verlo así, dispuesto a disparar, el caballero le gritó:

 “¡Detente! No te fíes de las apariencias. La verdad es que soy muy débil. Cuando llega la hora del combate, estoy más asustado que una vieja.”

 El cazador le dijo entonces:

 “¡Vete! Afortunadamente, me has advertido a tiempo. ¡Si no, habría disparado contra ti!”

 Las armas son, para muchos, la causa de la muerte. Puesto que tú eres miedoso, abandona tus flechas y tu espada.”

Este cuento sufí me sirve como metáfora para la reflexión que quiero hacer hoy sobre las apariencias.

No desde el punto de vista de quienes miran y ven lo que su ojo quiere ver, sino desde la óptica interior de lo que nosotros proyectamos.

Hay en determinadas ocasiones que por lo que pensamos, por con quienes estamos o el entorno en el que nos movemos o queremos hacerlo desempeñamos un papel que dista mucho de nuestro yo verdadero, y esa parte de ego y de vacío o falta de verdadera reflexión la que nos impulsa a comportarnos de una forma determinada que nada tiene que ver con nosotros.

Piensa en esas veces que te has esforzado en parecer más fuerte de lo que eres, en demostrar tu inteligencia, lo ingenioso o gracioso que eres, en que parezca que todo lo sabes, que  algo no te importa o no te ofende.

Piensa en la diferencia que hay con la realidad, toda esa energía que has derrochado en esa puesta en escena, cumplirá su cometido, hará que los demás te traten con ese rasero. Ese nuevo baremo  que tú has creado y con el que los demás se dirigirán a ti,  hará que lo que digas o lo que hagas, tenga que estar en consonancia con tu nuevo personaje y te exija una dosis extra de energía para ser cada vez más ingenioso, más fuerte, más…Trabajo de más que te hará agotarte, algo que sí mostrarás, con pasividad o agresividad, con los que no quieras impresionar.

Para minorar esas consecuencias no deseadas y que para ti no sea un trabajo desagradable y demasiado tedioso, puedes buscar otras opciones más ecológicas para ti. Entre otras, puedes hacer como nuestro guerrero y advertir a los demás sobre los juicios rápidos sobre ti, los que no son  adecuados, antes de que temas decepcionar y te adaptes al personaje que te adjudiquen a pesar de que te resulte una tarea épica  y poco saludable.

Foto:photobucket

3 comentarios en “El arquero

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