Reflexión del día / Daily dose

“La felicidad es una elección. Tú puedes elegir ser feliz. En tu vida van a existir momentos de tensión pero es tu decisión que te afecten o no”

Valerie Bertinelli

  • ¿Cómo actúas en los momentos en que algo no va bien?
  • ¿Te enfocas en el problema o en la solución?
  • ¿Qué vas a hacer la próxima vez que te enfrentes a un momento estresante?
  • ¿Vas a elegir ser feliz? 😉

Reflexión del día/ Daily dose

“El liderazgo se practica no tanto con palabras como con actitud y acciones”

Harold S. Geren

  • ¿Cómo es tu liderazgo?
  • ¿Haces lo que dices?
  • ¿Dices otras cosa diferente a la que haces ?
  • ¿Cómo crees que se tiene la actitud correcta?
  • ¿En qué se parece a la tuya?
  • ¿Cómo puedes a partir de hoy pasar a la acción? 😉

Reflexión del día/ Daily dose

“Avanzar es imposible sin cambio, quienes no pueden cambiar sus mentes, no pueden cambiar nada”

George Bernard Shaw

¿Eres de los que piensa que nadie cambia?

¿Crees que eres el mismo de ayer, o de la semana pasada?

¿Crees que todo sigue siempre igual?

¿Qué crees que va a pasar cuando amplíes tu visión y abras tu mente?

Quizá no quieras avanzar…

El arquero

arquero

EL ARCO

“Un guerrero, armado de la cabeza a los pies, dirigía su caballo hacia el bosque. Al verlo llegar, tan altivo, un cazador se asustó. Tomó una flecha y tensó su arco.

 Al verlo así, dispuesto a disparar, el caballero le gritó:

 “¡Detente! No te fíes de las apariencias. La verdad es que soy muy débil. Cuando llega la hora del combate, estoy más asustado que una vieja.”

 El cazador le dijo entonces:

 “¡Vete! Afortunadamente, me has advertido a tiempo. ¡Si no, habría disparado contra ti!”

 Las armas son, para muchos, la causa de la muerte. Puesto que tú eres miedoso, abandona tus flechas y tu espada.”

Este cuento sufí me sirve como metáfora para la reflexión que quiero hacer hoy sobre las apariencias.

No desde el punto de vista de quienes miran y ven lo que su ojo quiere ver, sino desde la óptica interior de lo que nosotros proyectamos.

Hay en determinadas ocasiones que por lo que pensamos, por con quienes estamos o el entorno en el que nos movemos o queremos hacerlo desempeñamos un papel que dista mucho de nuestro yo verdadero, y esa parte de ego y de vacío o falta de verdadera reflexión la que nos impulsa a comportarnos de una forma determinada que nada tiene que ver con nosotros.

Piensa en esas veces que te has esforzado en parecer más fuerte de lo que eres, en demostrar tu inteligencia, lo ingenioso o gracioso que eres, en que parezca que todo lo sabes, que  algo no te importa o no te ofende.

Piensa en la diferencia que hay con la realidad, toda esa energía que has derrochado en esa puesta en escena, cumplirá su cometido, hará que los demás te traten con ese rasero. Ese nuevo baremo  que tú has creado y con el que los demás se dirigirán a ti,  hará que lo que digas o lo que hagas, tenga que estar en consonancia con tu nuevo personaje y te exija una dosis extra de energía para ser cada vez más ingenioso, más fuerte, más…Trabajo de más que te hará agotarte, algo que sí mostrarás, con pasividad o agresividad, con los que no quieras impresionar.

Para minorar esas consecuencias no deseadas y que para ti no sea un trabajo desagradable y demasiado tedioso, puedes buscar otras opciones más ecológicas para ti. Entre otras, puedes hacer como nuestro guerrero y advertir a los demás sobre los juicios rápidos sobre ti, los que no son  adecuados, antes de que temas decepcionar y te adaptes al personaje que te adjudiquen a pesar de que te resulte una tarea épica  y poco saludable.

Foto:photobucket

¿Realmente importa?

importancia

Mientras los hechos se suceden a velocidades de vértigo en nuestra vida. Nuestro cerebro no descansa a pesar de hacer una selección  y filtro constante  para no conseguir gripar nuestros motores, pero aún así, hay quienes se empeñan en dar a muchos de estos acontecimientos el mismo valor y someter a varias atmósferas sus neuronas constantemente.

Ocuparse y preocuparse  por hechos sobre los que no se tiene control, hace que nuestra  imaginación en un uso perjudicial nos sirva para provocar más miedos y ansiedad, en lugar de ayudarnos con las soluciones. Es lo que provoca el estrés, una merma importante en  nuestras capacidades, sobre todo en  la creatividad. Nos acostumbramos a vivir en un estado de alarma constante, siendo difícil que podamos, en este estado, trabajar para buscar soluciones.

Otro de los esfuerzos que acometemos  para aumentar nuestro nivel de estrés es darle a las cuestiones que vivimos en las relaciones con otros, más importancia de la que realmente tienen, magnificando los rasgos negativos y yendo más allá de los hechos. Añadiéndoles creencias, suposiciones y experiencias anteriores. La mayor parte de las veces no ocurre lo que imaginamos. Aunque en muchas ocasiones lo complicamos nosotros hablando de más sobre la cuestión y poniendo a nuestro interlocutor alerta, al dar argumentos y excusar comportamientos que ni siquiera había detectado, por no tener que ver con lo estrictamente ocurrido.

Muchas personas lo llaman “no tener la conciencia tranquila”, pero en muchas ocasiones también responde a circunstancias que por las  analogías de recuerdos que suscitan en nuestra mente, creemos que se repiten en su integridad y por lo tanto, nos enfrentamos a ellas, de nuevo, con las mismas armas. Si una vez no funcionaron y te trajeron complicaciones, qué te hace pensar que ahora sí lo harán.

“La manera en que vemos el problema es el problema” dice Steven Covey. Si respondemos a las creencias que los demás tienen de nosotros disculpándonos y contando una película que nada tiene que ver con los hechos, no trasladaremos  lo que queremos manifestar en realidad, ni conseguiremos nuestro objetivo.

La mejor forma de no ser presa de estos momentos es la reflexión, no actuar ni por impulsos, ni por consejo externo.  Los demás también tienen sus experiencias, creencias e intereses, que aunque no sean trasladados con abyecta  intención, pueden complicar en lugar de resolver, ellos casi nunca tendrán que soportar las consecuencias. Nosotros tenemos todos los datos, resolvamos.

Para tu diálogo mental, escribe en un papel los hechos tal y como ocurrieron, pregúntate qué importancia tienen para ti y qué importancia crees que  tendrán para la otra persona. Qué quieres hacer, cuál es tu objetivo, cómo te sentirías mejor y si con esto que vas a hacer, vas a estar más cerca de tu meta. Guárdalo, léelo en tres días y si sigues pensando lo mismo, hazlo. Si no, habrás comprobado que en un secuestro emocional es mejor no tomar decisiones.

Recuerda el proverbio chino “Si tienes un problema que no tiene solución, para qué te preocupas, y si tiene solución para qué te preocupas.”

Deja fluir el “qi”