Guionízate

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Cada  vez tengo más claro que lo que menos parece que está preparado, más horas de trabajo lleva. Es cierto que si lees un discurso que prepara otro y no lo haces tú, se nota, si no lo adecuas  a tu vocabulario o a tus giros o no lo sientes, se nota.

Podemos leerlo y oírlo en cualquier discurso que haya pasado a la posteridad, el trabajo que hay detrás es mucho. Es conocido que, por ejemplo, Churchill dedicaba entre seis y ocho horas para preparar cuarenta minutos de discurso, y quién no recuerda “Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor “o “I have a dream” de Luther King . Pero, ¿cuántas personas están dispuestas a poner tanta atención y esfuerzo en su mensaje y sin embargo cuántas desean pasar a la posteridad? eso marca el valor añadido.

También podemos hacer alusión a películas y  programas ingeniosos que para hacer disfrutar al espectador hacen que sus guionistas trabajen incesantemente y perfilen hasta el más mínimo detalle, frases, diálogos, dejando en una incómoda situación cuando muchos de sus actores y presentadores deben tirar de sus recursos personales sin preparar.No hablemos de las veces que se lee y relee un libro antes de publicarse o un ensayo.Cuando se establece cómo debe ir un evento, una competición, o un trabajo establecido, todo está planeado al mínimo detalle.

Y mi reflexión es, si todo lo que nos parece importante lo planeamos tanto o somos conocedores de lo importante que es la preparación, ¿qué nos hace ir por la vida sin pensar lo que vamos a decir, lo que queremos expresar, con antelación?

Hay muchas conversaciones a menudo que son decisivas tanto familiares como laborales y las vamos postergando porque no es el momento, porque creemos que la otra persona no está preparada para escucharlo, porque no nos apetece, en realidad todas son excusas para no plantearnos de verdad en serio y con lápiz y papel lo que queremos decir y plantearnos un objetivo.

Si actuamos sobre la marcha, muchas de las emociones que acompañan a los propios nervios, nos pueden traicionar a última hora, de manera imprevista ¿por qué?  porque no nos hemos concentrado y practicado lo que queremos decir y cualquier cosa que ocurra o que replique nuestro interlocutor nos hace perder el hilo y desviarnos.

Esto requiere trabajo y dedicación pero es lo que marca la diferencia. En muchas ocasiones las personas tienen miedo a hablar en público y lo primero que pueden hacer es practicar lo que van a decir, controlar el tema, desarrollarlo y repetirlo hasta que estén cómodos con ello.

Lo mismo podemos hacer con lo que queremos decir a los demás, ¿qué te cuesta escribir en un papel los puntos más importantes de lo que quieres expresar y partiendo de ahí, practicarlo?

Hay otras personas que creen que esto no es natural que queda impostado y artificial, pero si lo pruebas, ocurrirá todo lo contrario sabrás el tiempo que te ocupa decirlo y de practicarlo mucho, acabarás por no leerlo e incluso estarás tan concentrado en el mensaje que tu tono, tiempo  y entonación serán acordes con tu lenguaje corporal y tus emociones las que transmitirás correctamente,  siendo y resultando auténtico. Además, al tener más seguridad, podrás prestar más atención a lo que ocurre a tu alrededor y serás más consciente del impacto de tu mensaje,  serás más claro y te comunicarás mejor.

Si necesitas practicarlo con alguien que te ayude, no lo dudes, hazlo, la base de todas tus interacciones y su éxito, tanto si eres político, como empresario, ejecutivo o tengas cualquier otra ocupación, pasan por comunicarte de la mejor manera posible.  

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