¿TU VIDA ES UN CHACHACHÁ?

cha.cha-cha-2

El chachachá es un ritmo creado en Cuba a partir del danzón y el son en los años 50. El nombre de chachachá, es debido al sonido que los bailarines producen al arrastrar los pies por el suelo al bailar. El nuevo ritmo se hizo muy popular en las salas de baile, porque el ritmo no era ni muy rápido ni muy lento, era un ritmo intermedio fácil de seguir.

En uno de los movimientos de este baile en el que puedes avanzar por toda la pista de baile se da un pequeño paso hacia atrás y en ese pequeño paso pongo hoy el foco.

chacha

Ninguno de nosotros alcanza su meta con un sólo paso, la mayoría de los retos que nos fijamos conllevan tiempo de esfuerzo para construir hábitos, redes neuronales, superar nuestra propia inercia a los automatismos de siempre y por ello, algún que otro bache emocional y un poco de desesperación.

Dejamos de fumar y fumamos un cigarro, decidimos correr y nos duele un día la rodilla y dejamos de hacerlo, comemos una hamburguesa y dejamos la alimentación sana, nos decidimos a aprender un idioma y el primer día que no vamos a clase, nos damos de baja, nos proponemos ser amables y al segundo bufido nos sale el primitivo. Todo ello aduciendo que no somos capaces, que nos supera, que nunca conseguiremos hacerlo, que nos sentimos fatal. Una serie de pensamientos tóxicos que acabamos vinculando a estas metas y que ya hace que, el simple hecho de pensar en ellas nos ponga a la defensiva, multiplicando nuestras excusas. Me gusta fumar, me merezco esta hamburguesa, total yo no necesito saber inglés en mi vida, no es tan importante estar en forma, es la gente la que me pone de los nervios…

“Los que renuncian son muchos más que los que fracasan” – Henry Ford

Nadie recoge lo que siembra si no ha procedido antes a ello y además no sólo debe pasar por la siembra, si no que ese cultivo requiere de todo su mimo y cuidado hasta que es recolectado, a pesar de estar sometido a cuestiones como el clima que ni siquiera podemos prever.

Imaginaos a cualquier deportista, a nuestro admirado Nadal que al primer punto que perdiese empezase a dar raquetazos, a quejarse y a regalar el partido a su oponente. Que sus temporadas sin títulos hubiesen hecho que se retirase del tenis, algo lógico según algunos “habiéndolo ganado todo.”

La motivación y el impulso no pueden estar en los demás porque entonces te servirán todas esas excusas que cuentas, pero a ti mismo no te engañas. Sin embargo tu determinación y esfuerzo te harán invencible.

A quienes nos apasiona despertar el talento en las personas, no nos son ajenas las dificultades por las que se pasa, la determinación que hay que tener, lo diferente que hay que ser a todos los demás para reconocer que somos falibles y perfectibles y poner toda nuestra energía en conseguirlo. Todo porque cada día pasamos por ello, por mejorar continuamente  y por eso entendemos la complejidad de entrenar sin desfallecer cuando todo parece jugar en contra. Creeme, en poco tiempo, todas esas recompensas, cuando vences, acaban acompañándote y motivándote para siempre.

Cuando has tomado la decisión, ¡ya estás en ello! aunque de repente flaquees y parezca que retrocedes, no es así. Hazte a la idea de que es un pasito atrás más del cha-cha-cha de la vida, etiquétalo como una forma de tomar impulso y de reforzar ese tesón para conseguir tu meta. Ya no eres el mismo que empezó, sabes mucho más y has conseguido sobre ti muchas más victorias. No te quites mérito. No partes del mismo lugar.

Las organizaciones tienen «planes de contingencia» por si algo sale mal. Baraja la posibilidad de que algo ocurra y cómo vas a reaccionar con tiempo. Antes de empezar,    ten en cuenta que a veces nos estancamos o retrocedemos y que existe la posibilidad de ese pasito atrás pero que no va a significar que si sigues adelante, no  cumplas tu propósito.

No te rindas, nadie alcanzó la otra orilla sin nadar o sin haber encontrado un puente.

Nadie deja de llegar a conseguirlo cuando se lo propone.

Tú, ¿vas a seguir bailando para celebrarlo antes o después, o te vas a rendir?

Por si acaso te dejo cómo…;)

¿HACES OÍDOS SORDOS?

 

RANITAS

 

LA RANITA SORDA

Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos, debían darse por muertas. Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio por vencida y murió. La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo. Las otras le preguntaron: «¿No escuchabas lo que te decíamos?». La ranita les explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco.

Piensa si en algún momento lo que alguien te ha dicho ha impedido o bloqueado algún proyecto, alguna acción o alguna conversación pendiente.

Recuerdas en algún momento que a pesar de lo que te decían los demás has conseguido tu meta. Cómo lo ves desde la distancia. ¿qué estrategia utilizaste?

¿Cómo puedes hacer que lo que te dicen los demás no te influya negativamente?¿qué es lo peor que podría pasar? ¡Cuenta con ello!

Quizás lo que te dicen los demás incluye sus miedos y sus limitaciones y tú sin darte cuenta estás haciéndolos tuyos. ¿Quién dijo miedo?

Y si todo eso que escuchas te impulsara en lugar de frenarte ¿harías oídos sordos?

¿JUEGAS A LOS MARCIANITOS?

spaceinvader

Aprender a cambiar los pensamientos negativos que hemos estado entrenando desde hace años, pasa por elaborar una estrategia que nos ayude para poder usar siempre que estos aparezcan.
Dándole vueltas a algo fácil de visualizar y que nos ayude a ver esta situación con otra perspectiva, vino a mi mente casi por casualidad un viejo juego electrónico de los 80, al que seguro muchos de vosotros habréis jugado hace tiempo: El juego de los marcianitos.(Os dejo un video al final del post, que os lo recordará).

En el videojuego, ahora da incluso sonries usando esta denominación, en una pantalla negra forman militarmente un montón de sencillas naves extraterrestres blancas que tratan con su avance de destruirnos. Nuestra tarea consiste en, haciendo movimientos con el mando o joystick, dispararles antes de que se acerquen a nosotros y acaben con alguna de nuestras vidas.

Pues esto que parece tan sencillo, que a muchos nos tuvo entretenidos durante algunos años, es lo que hoy os propongo como estrategia para haceros con vuestros pensamientos negativos y tóxicos.

En muchos casos cuando nuestra mente empieza a desarrollarlos, confundimos estos mismos pensamientos con nuestra propia mente, sin ser capaces de distinguir entre los productos de nuestra mente y nosotros mismos.

Muchos de estos productos son generalizaciones de momentos que hemos vivido como traumáticos en alguna ocasión y que revivimos como si fuesen ciertos, en el caso de que lo que nos esté pasando nos recuerde algo a aquéllo. Eso incluye los síntomas que se reproducen hasta hacer ese recuerdo tan vívido que da hasta miedo.

La buena noticia es que no son más que pensamientos que fabricamos por hábito y que somos capaces de, usando algunas estrategias, ir minimizándolos hasta hacerlos desaparecer, nadie dice que sea fácil, lo que sí que es cierto es que tu vida sin ellos, dará un giro de 180 º a mejor.

En Coaching lo llamamos reencuadre y consiste en cambiar el modo en el que vives las experiencias de esos mensajes tóxicos y decepcionantes que tú mismo te envías. No tratando de suprimirlos, porque no es posible y además la energía que emplearías sería agotadora para no conseguir nada, sino usando el conocimiento de “Yo no soy lo que pienso” para entrenar una estrategia en la que vayas siendo cada vez más consciente de que no son parte de tí, sino sólo lo que en un determinado momento piensas.

De repente empezarás a ver estos pensamientos negativos como falsos invasores de tu espacio vital y mental que en ciertos momentos te producen unos determinados y desagradables síntomas, sudor, palpitaciones, ansiedad… pero que lejos de negarlos empezarás a ver fuera de tí y cada vez más lejos.

Para ello necesitarás una estrategia, la que te propongo que puede funcionarte es que te imagines a los mandos de tu joystick mental y te decidas a acabar con el mayor número de invasores de tu espacio mental. Disparando contra ellos, tu propia munición como “Toma conmigo no puedes, “ no vas a dejar que deje de hacer nada por ti”, “ Ahora el que manda soy yo y voy a acabar contigo” hasta que liberes toda esa carga negativa en tu pantalla imaginaria y ese “Game over” sobre negro total te deje descansar, sintiéndote victorioso.
¿Comienzas tu juego?

 

¿Te lo tomas todo personal?

pensando

 

No sé si algunos de vosotros es consciente de que la mayoría de las cosas que nos pasan, tienen más que ver con el papel que desempeñamos en cada momento, que con quienes somos y de donde venimos y la poca habilidad que tenemos para encajar cada cosa en su sitio sin que nos lastime en lo personal.

Seguramente alguien ha comenzado cerca de ti una conversación con «la gente siempre está quejándose» y tú rápidamente has hablado de ti, «pues yo»…

Empezamos por asumir que cada cosa que dicen tiene que ver con nosotros, que es, además, cierta por el hecho de que la dicen y con nuestra simple actitud de enfado la damos por buena. Cuando casi siempre, lo que hablamos dice mucho más de nosotros que de la persona sobre la que expresamos nuestra opinión.

Darnos por aludidos, es una costumbre que tenemos porque en muchas ocasiones no vamos más allá de lo que estamos escuchando. No contextualizamos el tema, ni lo matizamos y a veces no nos damos cuenta de que sólo con nuestra actitud damos más datos y ponemos más de nuestra cuenta que cualquier cosa que digamos. Damos por hecho que las dos personas que hablamos vemos exactamente lo mismo.

Otras veces, reconocemos nuestra actitud en los demás y no nos gusta y no dudamos en dejarlo claro con las mismas herramientas que estamos cuestionando. Entonces es cuando necesitamos que alguien ajeno a nosotros nos dé su visión sobre nosotros, tan necesaria para poder mejorarnos, trabajando antes nuestra actitud, antes de tratar de cambiar a empujones la de los demás.

Darse por aludido también implica una cierta visión de uno mismo como el ombligo del mundo, narcisista, que cree estar en el pensamiento de todos, y que vé en los demás  la única intención de criticar y destruirle, cuando, si observamos la situación con detenimiento podemos comprobar como la mayor parte de nosotros, estamos casi siempre pensando y hablando de nosotros mismos y no de los demás.

Cuando recuerdas tu adolescencia criticando a tus padres, ¿querías herirlos o era una forma de tratar de separarte de ellos y reforzar tu independencia?

La calidad de nuestros días tiene mucho que ver con cuántas veces ponemos en marcha un urgente aviso en nuestra Central Mental de Alarmas. De cuántas veces asumamos que lo que nos están diciendo es algo que debe hacernos sentir de una determinada manera. Tiene mucho que ver con sentirse aceptado por los demás, algo que la mayoría de nosotros buscamos desesperadamente y que si no conseguimos ser conscientes de cómo nos afecta, puede hacernos creer que tenemos una vida dura e infeliz.

Pensar que así es tu vida y que no puede cambiar, hace que entres en un círculo vicioso en el que no sabrás que ha sido antes si el pensamiento tóxico o tu respuesta a la situación. Pronto te habrás acostumbrado a estar en ese permanente estado de alarma en el que crees que el mundo está contra ti y despertará todos esos síntomas que te hacen sentirte mal, a la vez que acostumbrarás a tu cuerpo a ellos y a las sustancias químicas perjudiciales que liberan.

Esto hará que cada situación que vivas la sobreanalices y la veas desde esa misma perspectiva en que te sientes constantemente atacado y no eres capaz de diferenciar lo que tú eres de esos pensamientos que te asaltan.

Y si preguntásemos cuando alguien habla, perdona ¿te refieres a mí? o ¿de quién hablas en realidad? ¿No avanzaríamos algo?