¿Quién debería?

debería

Nuestra socialización, es decir, todos los años que llevamos absorbiendo y reproduciendo todo lo que ocurre  y cómo lo hace en nuestro entorno, es la responsable del grado de asimilación de nuestra cultura y por ende de los “debes” y “deberías” que nos imponemos con facilidad.

Muchas de las actitudes y comportamientos que hemos copiado y que tanto nos cuesta reproducir, en realidad  no son los que nos hacen más felices o los que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos, a veces son grandes cargas que o aprendemos a analizar continuamente o se convierten en increíbles obstáculos para  nuestra  felicidad.

El tener estos comportamientos predeterminados con software obsoleto nos hace sufrir y evita que tomemos nuestras propias decisiones, haciendo que incluso cuando más claro lo tenemos, pensemos “no sé si debería”.

Imagina el efecto de seguir reproduciendo los roles masculinos y femeninos de hace siglos, porque es lo que determinada gente espera de ti. ¿Crees que juegan a tu favor o en tu contra? ¿te sientes culpable si haces lo que quieres y no lo que se supone que “deberías hacer”?

Otro ejemplo como reproducir comportamientos medievales en función de la “estatus social” y responder a los de los  demás, ¿te limita o te potencia?

Buscar a la persona adecuada en tu vida con los parámetros de otros, ¿a quién queremos hacer feliz?

Pensar que cada cosa tienen su sitio o su manera de hacerse única, ¿cómo ayuda esto a innovar, a que te sientas creativo, a que atrevas a arriesgar?

¿Qué va a ocurrir si necesitas constantemente la aprobación de los demás o seguir una reglas con las que no sólo no estás de acuerdo, sino que te hacen daño? ¿La vida de quién estás viviendo? ¿Cuántas crees que hay para no querer disfrutarla?

Tus “deberías” evitan tu desarrollo personal, tu crecimiento, la confianza en ti mismo. Mientras tu foco de aprobación este en los demás, ellos gobernarán tu vida.

El comienzo para acabar con este comportamiento es revisar si tú lo piensas: ¿Cuántos “deberías” tienes? Antes, esta palabra pesaba en tu día a día, pero no acertabas a saber el porqué. Ahora que ya sabes el efecto ¡¡¡¡ CUESTIÓNALOS!!!!

Comienza a complacerte a ti mismo en lugar de estar pendiente de normas externas. Seguramente si lo piensas, caerás en que los demás pueden hablar de ti de cualquier manera, hagas lo que hagas, pero mientras tú, puedes haber escogido ser feliz.

No lo pongas en manos de otros.

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