Tu huella positiva

huella

¿En qué nos ayuda tomarnos demasiado en serio la vida?

Parece que en determinados momentos, sobre algunos temas y dependiendo de con quién estés y  lo que hagas, la vida debe tomarse a palo seco, con seriedad, sin sentido del humor.

Cada paso parece ser tan trascendental y todo tan serio que cualquier atisbo de sorna o chanza se señala como algo extemporáneo, irresponsable y a erradicar.

Quiero compartir a modo de ejemplo  mi experiencia , lo que años de dedicación política seria, en busca de la justicia, hicieron conmigo y con mi entorno.

Desde que recuerdo, siempre mi comunidad y mi alrededor han sido para mí, una preocupación constante. El cambio y el progreso, una obsesión por colaborar en conseguir un mundo cada vez mejor para más personas. Si el fin era y sigue siendo loable lo que ahora, con el tiempo vislumbré, no tan adecuado, fue el método.

Con mis años de ciencia conseguí dar demasiada importancia a los datos y a los números, que pensé como reza el Principito ”gustaban a los mayores”. Porcentajes, comparaciones, reglas, progresiones, de todo para intentar hacer ver a los demás si todo en lo que invertían y adeudaban era digno de tal esfuerzo económico. Conseguí agotar mi vital visión optimista.

Con la justicia como uno de los valores principales en mi escala y haciéndolo erróneamente depender en gran parte de mí, la lucha era diaria, intestina, agotadora y fútil.

Todo mi esfuerzo en presentar un panorama sistémico y relacionado con todo tipo de argumentos, era entendido como un tótum revolútum que según quién, había que abordar fragmentado, “como se había hecho siempre”. Nunca llegué a entender cómo se puede hacer tal cosa y después argüir “daños colaterales”.

Recordando todos mis desvelos por conseguir el cambio empujando con mis datos desde fuera, ahora creo que si no me hubiese tomado todo tan en serio y hubiese conseguido no escorar, por mi impotencia, mi sentido del humor, hubiese conseguido más.

Mis descripciones apocalípticas trufadas de datos, que por desgracia se han hecho realidad, no conseguían más resultado que el rechazo frontal de las personas. Leyendo a Goleman he descubierto el porqué.

“Centrarnos en lo negativo desemboca en el desaliento y la falta de compromiso. Y es que en el momento en que se ponen en marcha los centros neuronales que se ocupan del estrés, nuestro centro de interés pasa a ser el mismo estrés y el modo de aliviarlo”

Realmente necesitaba un cambio de visión de 180·, una visión más positiva, que ilusionase, en aquellos momentos creo que era incapaz de hacerlo. Esto que yo viví hace años ahora compruebo que lo experimentan muchas más personas.

Esta sensación negativa que consigue captar tu atención permanentemente tiene un valor motivado limitado puesto que  lo primero que persigue la mente es el modo de cambiar ese estado y se acaba ignorando. Produciendo el efecto contrario.

“La negatividad-explica Goleman- circunscribe nuestra atención a un rango muy limitado, aquello que nos perturba”. De hecho afirma que la mejor receta para la depresión consiste en centrar la atención en los aspectos negativos de la experiencia.

Pero no sólo conseguí hacerme eso a mí misma, cerrando  mi mente a las nuevas oportunidades y soluciones, sino que a base de debatir y pensar y repensar conseguí trasladarlo a mi entorno, haciendo crecer en ellos el sentimiento de que si no se preocupaban y compartían mi visión, estaban haciendo un flaco favor a la sociedad.

Años después he descubierto que “las emociones positivas abren el foco de la atención, permitiéndonos  captarlo todo. Es cierto que cuando contemplamos las cosas con una actitud positiva, nuestra percepción cambia”. Incluso como asegura la psicóloga Bárbara Fredickson “cuando nos sentimos bien nuestra conciencia se expande desde nuestro foco egocéntrico habitual, centrado en el  “mí”, hasta un foco más inclusivo y cordial centrado en el “nosotros”.

A partir de entonces pude resetearme de nuevo, volver a cargar mis programas de serie, mi pasión por las personas y mi creencia en que todos podemos ser y hacer cosas extraordinarias. Comprendí la importancia de centrarme en las fortalezas de las personas, de los temas, de todo y avanzar desde allí.

Movilizando nuevas ideas, planes, personas. Alentando la práctica y el aprendizaje conseguí en poco tiempo estar en forma de nuevo. Entiendo que la supervivencia pasa por tener en cuenta lo negativo pero ahora las proporciones entre esto y lo positivo están en mí,  mucho más equilibradas.

Si yo lo he conseguido, tú también  puedes.

¿Quieres comenzar tu viaje?

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