Complícate 20 segundos

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¿Ha llegado para ti Septiembre cargado de buenos propósitos? Casi tiene más fama Enero, pero el descanso estival también establece un antes y un después en la rutina de todos.

Sobre esta rutina y  sus cambios es sobre lo que me gustaría  reflexionar hoy.

Hacer ejercicio, aprender algún idioma, dejar de fumar, no ver  tanto la televisión, la lista seguro que sería interminable si incluyese todos nuestros deseos, pero seguro que  podéis hacer una analogía con vuestros propios propósitos.

Si además no es la primera vez que éstos están en vuestra lista, el apuntarlos habrá sido  una mezcla entre precaución, escepticismo y ganas de no volverlos a escribir.

Incluso si repasamos nuestras “listas para hacer” durante las vacaciones para muchos de nosotros también habrá sido interminable al principio y se habrá quedado reducida, después,  a la mínima expresión y es que cuando no tenemos jefe y todo el “tiempo del mundo” por delante, la ley del mínimo esfuerzo se impone.

No estamos acostumbrados a tirar de nuestra energía de activación para echar a andar. Necesitamos órdenes externas o poner nuestra esperanza en la fuerza de voluntad, fuente no inagotable, y por lo tanto habiéndonos resistido a hacer algo desde la mañana, por la noche nos será prácticamente imposible que nos quede algo de fuerza para seguir en nuestro propósito. O si hemos tirado de ella para hacer algo no nos quedará la suficiente para emplearla en una segunda cuestión.

De ahí que después de días haciendo ejercicio lo dejemos durante semanas o que atraquemos el frigorífico después de días de estricta dieta o incluso que vayamos postergando durante días tareas por hacer..

Sin embargo no debe desesperarnos que nuestros automatismos y hábitos se impongan, para algo ¡hemos estado practicando durante años!

 Aunque sí, empezar al menos a dejar los hábitos que no nos gustan o no son saludables para nosotros, sería un buen comienzo.

Como inicio te propongo que el hábito que te propongas eliminar le aumentes en, como mínimo, veinte segundos, el tiempo de acceso. Por ejemplo si es fumar deja el tabaco lejos, donde te dé tiempo a pensar, mientras haces el esfuerzo  para llegar a él. Si es la televisión quita las pilas del mando, si es comer coge poca cantidad de lo que sea para que debas volver…piensa en tu hábito a extinguir y en como complicarlo.

Mientras muchas compañías pagan sumas millonarias por ahorrarte y minimizar este tiempo de acceso para que consumas, compres o utilices sus servicios, tú lo utilizarás por mucho menos en tu favor.

Piensa en cómo poner entre tú y lo que quieres dejar al menos veinte segundos.

La sabiduría  popular cifra en 21 días los necesarios para adoptar un hábito, consigue al menos el mismo tiempo.

¡¡Adelante!!

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