Algo nuevo

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Cuando pensamos en esta  frase es recurrente pensar en cosas  no en  actividades, a pesar de que quienes investigan concienzudamente sobre la felicidad no dejan de aconsejar la inversión en éstas últimas antes que en objetos.

 Y es sobre eso sobre lo que quiero reflexionar hoy, sobre lo nuevo. A  muchas personas el cambio en sus vidas les produce aversión, tratan de “rutinizar” tanto sus días que, cualquier cuestión sobrevenida les causa  problemas de estrés y sus consecuentes y perjudiciales reflejos fisiológicos.

 Cuando vamos creciendo es cada vez más usual reunir más y más  hábitos y rutinas que nos llevan a no tener que pensar o decidir para casi absolutamente nada a lo largo del día, siendo la mayoría de nuestros actos automáticos.

 Sólo tenéis que pensar, ¿cuándo fue la última vez que aprendiste o hiciste algo nuevo?

Seguro que en cuanto a idiomas, llevas años dándole al inglés pero, ¿lo has intentado con  otras lenguas? En cuanto a deporte ¿te atreves con alguna otra disciplina?, en tu formación, ¿has innovado? , ¿has cambiado de trabajo?, ¿de casa?, al menos, ¿de camino a ambos?

Quienes tienen éxito hacen todo lo contrario, se acostumbran a vivir cómodos  en la incertidumbre y arriesgan. Como ejemplo, un porcentaje muy alto de los CEO de las compañías, no están más de cinco años en el mismo trabajo.

 Ahora que la neurociencia  pone a tu alcance el saber que aprender o hacer algo nuevo,  es un estupendo ejercicio para tu mente que te aumenta las conexiones sinápticas y te mantiene joven la mente, no puedes seguir con antiguas recetas.

 Además,  saberte un aprendiz es bueno  para domesticar tu ego, para entender a quienes están empezando, te obliga a hacer las paces con esa frase que ya no utilizas hace tiempo “no lo  sé ”.

 Mantiene joven esa curiosidad que te lleva a estar alerta y disfrutar de los cambios, te ayuda a ser creativo, a tener muchas más perspectivas de la misma cuestión y opciones como solución.

 Recuerda que si no tienes “inputs” nuevos tus “outputs” serán los de siempre y continuarás intentando resolver problemas con el mismo nivel de pensamiento con el que crearon, con lo cual acabarás sintiéndote estancado.

 Estas son sólo algunos de los beneficios de aprender algo nuevo. Te dejo hasta el próximo 15 de Septiembre, cuando nos volvamos a ver para que hayas decidido qué será lo nuevo que hagas o aprendas este curso.

 Al fin y al cabo, todos necesitamos mejorar.

Te dejo este TED talk de Matt Cutts para que abundes más en tu compromiso

Complícate 20 segundos

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¿Ha llegado para ti Septiembre cargado de buenos propósitos? Casi tiene más fama Enero, pero el descanso estival también establece un antes y un después en la rutina de todos.

Sobre esta rutina y  sus cambios es sobre lo que me gustaría  reflexionar hoy.

Hacer ejercicio, aprender algún idioma, dejar de fumar, no ver  tanto la televisión, la lista seguro que sería interminable si incluyese todos nuestros deseos, pero seguro que  podéis hacer una analogía con vuestros propios propósitos.

Si además no es la primera vez que éstos están en vuestra lista, el apuntarlos habrá sido  una mezcla entre precaución, escepticismo y ganas de no volverlos a escribir.

Incluso si repasamos nuestras “listas para hacer” durante las vacaciones para muchos de nosotros también habrá sido interminable al principio y se habrá quedado reducida, después,  a la mínima expresión y es que cuando no tenemos jefe y todo el “tiempo del mundo” por delante, la ley del mínimo esfuerzo se impone.

No estamos acostumbrados a tirar de nuestra energía de activación para echar a andar. Necesitamos órdenes externas o poner nuestra esperanza en la fuerza de voluntad, fuente no inagotable, y por lo tanto habiéndonos resistido a hacer algo desde la mañana, por la noche nos será prácticamente imposible que nos quede algo de fuerza para seguir en nuestro propósito. O si hemos tirado de ella para hacer algo no nos quedará la suficiente para emplearla en una segunda cuestión.

De ahí que después de días haciendo ejercicio lo dejemos durante semanas o que atraquemos el frigorífico después de días de estricta dieta o incluso que vayamos postergando durante días tareas por hacer..

Sin embargo no debe desesperarnos que nuestros automatismos y hábitos se impongan, para algo ¡hemos estado practicando durante años!

 Aunque sí, empezar al menos a dejar los hábitos que no nos gustan o no son saludables para nosotros, sería un buen comienzo.

Como inicio te propongo que el hábito que te propongas eliminar le aumentes en, como mínimo, veinte segundos, el tiempo de acceso. Por ejemplo si es fumar deja el tabaco lejos, donde te dé tiempo a pensar, mientras haces el esfuerzo  para llegar a él. Si es la televisión quita las pilas del mando, si es comer coge poca cantidad de lo que sea para que debas volver…piensa en tu hábito a extinguir y en como complicarlo.

Mientras muchas compañías pagan sumas millonarias por ahorrarte y minimizar este tiempo de acceso para que consumas, compres o utilices sus servicios, tú lo utilizarás por mucho menos en tu favor.

Piensa en cómo poner entre tú y lo que quieres dejar al menos veinte segundos.

La sabiduría  popular cifra en 21 días los necesarios para adoptar un hábito, consigue al menos el mismo tiempo.

¡¡Adelante!!

La rueda del hámster

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Cuando resumo y cuento mi trayectoria vital en estos últimos tres años, la cantidad de cambios que ha sufrido y como me he ido adaptando, confirmo más mi pasión por el cambio. A medida que he ido saliendo de rutinas y estereotipos, rompiendo creencias y “comodidades”, me he sentido más libre y la creatividad y la alegría son ahora, fieles compañeras.

Nunca había sido tan consciente del símil de la “Rueda del Hámster” en la que estamos inmersos, nunca tanto como ahora. Los quebraderos de cabeza, miedos y críticas que supone el hecho de ser diferente, de no caer en la trampa de “tener que”.

Entre nuestra familia, amigos, colegio, trabajo, estructuramos nuestra mente como si estudiar, “colocarse” en un trabajo fijo en lo que sea, casarse, tener hijos y jubilarse, fuese el sumun de la vida. Cuando la mayor analogía la encuentro en el gusano que hecho capullo con la promesa de convertirse en mariposa, se enreda y enreda en su hilo, y finalmente cuando piensa y quiere salir,ya es demasiado tarde.

Ahora incluso el mantra imperante es estudiar lo que demanda el mercado, como si uno pudiese pasarse más de doce horas trabajando y encima en algo que no es su pasión, por el “mercado”. No sólo eso también tenemos que aceptar sus condiciones y si no, nos amenaza con dejarnos tirados cuando más lo necesitemos.

No os cansáis de ser amenazados con el miedo, a ser mayores, a no tener trabajo fijo, a no tener jubilación, a no tener sanidad. A diferencia de ser ilusionados con la posibilidad de encontrar un sistema mejor, ser mejor personas y tener un objetivo común. Yo no tengo miedo.

La última es el estrés formativo en quienes están sin trabajo, la sensación que tienen muchos es que necesitan más formación. Por favor, tendrían que ver sus currículum. Imposible condensar tanto máster en tan poco espacio, y aún así, la escasez de oportunidades esparcida por el ambiente les hace dudar de sus capacidades. Siempre les falta algo, cuándo será suficiente para ese supuesto puestazo fijo que imaginamos, o ya ni eso, algún trabajo “decente” en el que él, quién menos cobra y más trabaja, sea el más formado.

Tengo, tenemos posibilidades, todos, podemos seguir viviendo atenazados por la escasez y el temor o podemos poner esas energías al servicio del cambio que queremos ver, empezando por nosotros mismos. Si cambiamos por dentro, todo cambiará.

Yo lo he hecho, a través del coaching, acompaño a las personas en sus cambios, si son buenas, quieren ser mejores, si ya son los mejores, quieren ser excelentes.
Son conscientes de que su vida depende de ellos, de sus decisiones, de su actitud, de sus creencias, muchas de las cuales son limitantes y les perjudican.
Empiezan animados por un amigo que lo hizo, con el pensamiento de “yo no necesito eso” y “ yo en esto, no creo” y acaban los procesos sintiéndose responsables de su propio destino y con el necesario conocimiento de ellos mismos y de sus actitudes, como para tener la vida que desean y sentirse poderosos. Pero éste ya es otro nivel de desarrollo. No todo el mundo puede ser cliente de coaching.

Personalmente, siempre me ha interesado el cambio en todas sus vertientes. Que todos los días, además de serlo, parezcan diferentes. Esto en mí, ha sido casi una obsesión, escenificarlo un entrenamiento para mantener la perspectiva de un día nuevo en que sale “otro sol”. Otro día de oportunidades que se inicia ante mis ojos. Cambio de comida, da igual lo que sea, pero diferente, de ropa, me da igual quién sea su propietario o su procedencia, de ruta con el coche, corriendo, de libro, de peinado, de saludo, de todo lo que puedo.

Así consigo varios objetivos: diferenciar los días y renovar las ilusiones, estar atenta a las nuevas oportunidades, trabajo la imaginación, buscando las alternativas, aprendo algo nuevo y hago que mi cerebro no se acostumbre a ninguna rutina, obligándole a entrenar, haciendo conexiones nuevas continuamente.
Me he acostumbrado con estos pequeños hábitos a vivir con algo de incertidumbre, en el ahora, concentrándome en lo que estoy haciendo y en no crearme ansiedad innecesaria pensando en el futuro, ni generando nostalgia endulzando el pasado.

Cada vez que mi charleta mental, toma la iniciativa y me tienta con este tipo de pensamientos negativos adictivos, me hago consciente de dónde estoy y cómo. Me centro primero en mi respiración y la acompaso con el pensamiento, después analizo qué estoy haciendo y para qué y si puedo hacerlo mejor, cómo.

Me he descubierto en numerosas ocasiones acelerada por la película que estaba viendo, encantada con una música determinada, disfrutando de la conducción, conectada en mis sesiones… Ahora soy capaz de prever cómo reaccionar y me da menos miedo todo.

Yo, he conseguido bajarme de la rueda.

De ti depende que lo hagas tú. Al menos, cuestionas la lógica imperante…

Foto: Hamster Wiki