Invierte en ti mismo

dinero

“Lo importante, las personas”, esta declaración, lo mismo puede servir para un eslogan político, que lo ha sido, como para cualquier compañía que publicitariamente pone el acento en las personas, para una organización no gubernamental que se nutre de su motivación para poner en marcha sus proyectos, para un gobierno, en realidad es un cajón de sastre que parece, sirve como mantra para todo pero, ¿es después verdad?

 Si algo he ido notando poco a poco durante estos años de la crisis económica, es que muchas personas han cambiado de sentido en la misma dirección si antes el viaje era del “ser “ al “tener” pasando por el “hacer”. Ahora el viaje es en dirección contraria y cada vez son más las que ponen el énfasis en su desarrollo como personas, siendo conscientes de que la respuesta a su felicidad no está en lo que tienen, ni siquiera en lo que hacen y sí en lo que son.

 Me alegra saber que en muchas ocasiones estos viajes han dejado atrás la compra masiva de  bienes, invirtiendo horas y horas de trabajo en conseguir un dinero, que a su vez les proporcionase un bien, que influyese en su felicidad y, tras conseguirlo, comprobar que no, entendiendo como mensaje que no seguía siendo suficiente y continuar en la espiral. A que escrito así sobre el papel  no parece tan bonito.

 EL “tener”, coches, casa, artículos y más artículos que lejos de acompañarnos a un idílico escenario nos hacían ansiar más y más, porque en la comparación y en el deseo todo puede ser inabarcable y frustrante. Y sin embargo, ha tenido que ser un debacle económica la que nos haya hecho parar, al menos, que nos sirva para reflexionar.

Si pensamos en el “hacer”, también nos atacó vilmente, todos los que no iban a la universidad, alcanzaban título y doctorados, eran ingenieros o licenciados, parecía que no tenían suficiente importancia en el mundo, aunque su dedicación después supusiese veinticinco horas al día, no disfrutar de esos ingresos o de esas familias o amigos olvidados y tener la mayor parte del tiempo su energía consumida, por lo que hasta su color físico, era el gris. Ahí vimos que tampoco estaba la felicidad.

 Finalmente muchos han llegado a esta etapa el “ser” dándole importancia a lo que tenemos dentro, a nuestra voz interior, escuchando a nuestra mente y a nuestro corazón para entender qué es lo que a nosotros nos hace felices al margen de las convenciones sociales y la presión.

Aunque yo me pregunto, si ¿todavía estamos dispuestos a hipotecarnos por algún bien, que no necesitamos?, ¿no va a ser mejor invertir en nosotros mismos?

Ve a conferencias, charlas, cursos, networking, aprovecha todo lo que tu tiempo y tus recursos te permitan para crecer. Aprende idiomas, contrata coaching, lee libros, viaja, cuida tu cuerpo, haz ejercicio, come saludable. Todo lo que hagas invirtiendo en tu interior te proporcionará satisfacción y estar orgulloso de ti mismo.

Recuerda esta frase de Benjamin Franklin: “ Invertir en conocimiento produce siempre los mejores beneficios”.

¡Imagínate si este conocimiento es sobre ti.!¿Has pensado que te puede cambiar la vida para siempre? ¿Puede hacer esto un coche? ¡Tú eliges!  

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