APRENDIENDO DE 2021

Sin dejar el balance de 2021 para cinco minutos antes de la cuenta atrás te propongo que no sea solo sobre lo bueno y malo. Que te sirva para algo.

Todo lo que nos ha ocurrido en 2021 que consideramos negativo puede tener lectura desde otros variados prismas. Prismas que no has contemplado porque en el momento del evento solo has podido encontrar la que te ayudó a pasar página con las emociones que te embargaban en ese momento.

Almacenarlo como negativo e intentar seguir adelante sin recurrir a pensar en malas rachas o continuidad en estos episodios es un trabajo demasiado arduo para cualquiera.

Te invito a que escribamos en un papel, aunque sé que da pereza hazlo o en tus notas de móvil, las cuatro cosas que consideres más negativas de tu 2021. Cuando las tengas trata de pensar sobre cada una de ellas y busca qué has aprendido de ellas y para qué te pueden servir para mejorar tu 2022. Apúntalo al lado.Date tiempo, es importante que empieces a ver lo que a todos nos pasa en la vida de otra manera.

Si no aprendes de ellas estarás condenado a repetirlo y entonces formarán parte de esa supuesta racha gafe que te persigue. Considerarlo así hará que te sientas a merced del tiempo y de los eventos sin ningún control cuando lo que ocurre es que a veces simplemente renunciamos a crecer refugiándonos en ser víctimas.

Tienes la opción de elegir. Una cosa son las cosas que nos pasan y otra es cómo nos las contamos. Ahí está la diferencia entre crecer con ellas o a pesar de ellas o rendirse. Algunas puede que sean traumáticas. Pide ayuda. No te dejes invadir por esa sensación de no poder hacer nada para remediarlo.

Empieza el 2022 haciendo que las cosas que pasen, lo hagan a tu manera.
¡Feliz Nochevieja y feliz comienzo de un gran 2022!

Navidad por puntos

Deberíamos acordar un carné por puntos para tener acceso a poder disfrutar de la Navidad. No son aptas para todos los públicos.

Recuerda a ese capítulo de Black Mirror en el que los demás te quitan y te dan puntos en función de tu amabilidad y actitud. Algo que los chinos han trasladado rápidamente a su app de urbanidad.

Hay a gente que le va mal desde el turrón hasta el misterio que se cierne sobre los Reyes Magos pasando por lo secos que están los polvorones, el gasto que son las luces, lo pesados que son los familiares por no hablar de lo insufrible de los villancicos.

A otros les invade una terrible nostalgia que no dudan no solo en compartir sino que lo manifiestan constantemente, incapaces de remontar en aras de mejorar el ambiente en el que además de la paz reine la fraternidad.

Estamos muy poco acostumbrados a hacer esfuerzos con nuestro estado de ánimo y a pensar en el efecto que este tiene en nosotros, en nuestro entorno y en las personas que queremos. Sin embargo solo debemos recordar cómo nuestras familias siempre hicieron lo posible para que nuestras Navidades fuesen felices y en qué consistía conseguirlo.

Os propongo que pongamos en marcha estos días nuestro carné Navideño propio y sumemos puntos. Tanto por acción como por omisión. Si somos capaces de evitar una queja o crítica que no sume, apuntamos y cada gesto amable, generoso y detallista que tengamos, apuntamos.

A ver quién tiene el suyo lleno cuando comencemos el año. No esperemos a que lo mejor esté por llegar, formemos parte de ello. ¡Feliz Navidad!
Gracias por estar siempre ahí! ♥️

FORQUÉ O EL VALOR DE LA SENSIBILIDAD

Sigo con el corazón encogido desde que este país y este mundo ha perdido de esta forma a Verónica Forqué con su eterna sonrisa, talento y sensibilidad.

Casualmente y estoy segura de que gracias a ella, seguí su reciente paso por Masterchef que por supuesto no me dejó indiferente. Sobre todo porque observé una deriva muy preocupante.

Su alta sensibilidad y su delicada situación anímica era palpables durante cada episodio del programa y aún así seguían haciéndola participar de cruentas críticas por parte del jurado mezcladas con la incomprensión de sus compañeros. Aunque todo eso ocurrió en el verano, en la actualidad la amplificación de su participación en las redes ha sido bestial. Incluso cuando ella misma dijo basta.

Acaso si estamos viviendo esos momentos tan difíciles dentro de nosotros mismos, nadie es capaz de darse cuenta y decidir que no todo vale para entretener y ganar audiencia. De ver igual que muchos que eso no formaba parte de ninguna actuación.

Siempre he pensado que todos y cada uno de nosotros vivimos continuamente luchas internas que nos hacen sufrir. No entro en si existen o no razones objetivas porque lo que importa es cómo lo vive uno mismo y las herramientas con las que cuenta para afrontarlo.

Ser de las personas que pueden suponer y evitar sufrimiento gratuito a los demás es una obligación en el propósito de hacer un mundo mejor. En algunos casos simplemente se trata de no echar leña al fuego o de no ser descarnado al expresar una queja o evaluación sobre el comportamiento o la obra de cualquiera.

Sobre todo no entiendo cómo unos cuantos días cocinando en prime time pueden acabar con lo que una persona ha estado sembrando maravillosamente en nuestras vidas durante años. Esa sensibilidad arrolladora que fue su mayor fortaleza para llegarnos con sus emociones, ha sido su talón de Aquiles para enfrentarse a una sociedad que nos cree a todos replicantes.

Humanicémonos.