¿ CÓMO SUENA TU ECO ?

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EL ECO

Un padre y su hijo estaban caminando en las montañas. De repente, el hijo se cayó, lastimándose, y gritó:

—¡Aaaaaayyyy!

Para su sorpresa, oyó una voz que repetía, en algún lugar de la montaña:

—¡Aaaaaayyyy!

Con curiosidad, el niño gritó:

—¿Quién está ahí?

Y recibió esta respuesta:

—¿Quién está ahí?

Enojado, gritó:

—¡Cobarde!

Y escuchó:

—¡Cobarde!

El niño miró al padre y le preguntó:

—¿Qué sucede, papá?

El hombre, sonriendo, le dijo:

—Hijo mío, presta atención —y gritó hacia la montaña—: ¡Te admiro!

Y la voz le respondió:

—¡Te admiro!

De nuevo, el hombre gritó:

—¡Eres un campeón!

Y la voz le respondió:

—¡Eres un campeón!

El niño estaba asombrado, pero no entendía nada. Entonces el padre le explicó:

—La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces.

 

¿Qué le dices tú a la vida?, ¿qué le dices o haces a los demás que quieres que la vida te devuelva?

¿Y si a partir de ahora piensas en esto antes de decir o hacer?

¿Cómo quieres que sea tu eco?

¿QUÉ ES LO QUE TE ENFADA Y TE ENTUSIASMA?

OK

 

Ésta es una de las preguntas que más me ha ayudado a conocerme a mí misma. Si realmente llegas a ser consciente en los momentos en los que estás enfadado , tienes miedo , estás entusiasmado o te pierde la ambición, de las razones por las que lo haces, puedes llegar a saber mucho de tí y por lo tanto a empezar a pulir todas esas cuestiones que te empujan en tu desarrollo como persona.

En mi análisis y reflexión de esta cuestión he podido comprobar cómo tus propias creencias escuchadas en los labios de otros pueden hacer que pierdas el autocontrol y no soportes a la otra persona, sólo porque en realidad, esa cuestión, tú, te la has dicho miles de veces antes y con igual o peor intención.

A veces estas cuestiones están dirigidas desde fuera, es decir , que tu mente sin apenas ser consciente hace que las creencias de otras personas se conviertan en las tuyas y así decidas vivir. Siendo otra persona, viviendo en otro cuerpo y otra mente que no son realmente tuyos.Con el propósito de otro.

Todos tenemos una esencia que aportar a este mundo, única, que en muchas ocasiones no merece la pena que pase el filtro de aceptación de las personas que tenemos alrededor, porque entonces ya no serás tú, tus emociones, tus miedos, tus reacciones, siempre acabarán siendo mediatizadas por lo que los demás opinan.

Puede que entonces, cargues tu ira contra ellos y los rechaces puesto que no has encontrado en tí mismo la paz necesaria para entender que cuando el otro te habla, te habla casi siempre desde sus creencias, desde lo que él piensa que es lo bueno y lo malo para él, desde su experiencia vital, desde lo que a él le han enseñado o ha aprendido a base de conectar causas-efectos por doquier.¿Eso realmente qué tiene que ver contigo?

Tú, lejos de ser reflexivo y poder advertir esto, haces tuyo ese pensamiento, te conviertes en ese personaje y libras una absurda batalla contra él en tu interior, porque ese no eres tú. Sin poder salir de ese círculo vicioso, dudando de tí. Creyendo que la otra persona descubrió tu debilidad y te machaca con ello. Cuando eres sólo tú quien lo haces.

Si consigues sólo o con ayuda ver cuál es el camino, en esta vida, que te va a revelar tu verdadero viaje y a desarrollar tu principal misión, todas estas cuestiones acabarán formando parte de un paisaje que verás como observador cuando sigas tu camino.

En el siguiente TED de Adam Liepzig te enfrenta a cinco preguntas que puedes hacerte para iniciar este viaje:

  1. ¿Quién eres?
  2. ¿Qué haces?, ¿qué te encanta hacer?
  3. ¿Por quién o quiénes lo haces?
  4. ¿Qué quieren o necesitan ellos?
  5. ¿Qué consigues con ello?

El 20% de las personas más felices, relacionan las tres últimas de la misma forma, con los demás.

Espero que esto te sirva para reflexionar. 😉

¿Hasta dónde quieres llegar?

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Esa es la pregunta a la que quiero que nos enfrentemos hoy. Considera que el comienzo de Septiembre, el próximo inicio del curso escolar y la vuelta al trabajo, tras las vacaciones, es un inmejorable momento para un antes y un después en tu vida.

Continuamente nos preguntamos cuestiones más limitantes como hasta dónde puedo llegar, sustitúyelo por “quiero” y toma las riendas. Estamos acostumbrados a ir por debajo de nuestras posibilidades, a tener miedo, a ser perezosos, conformistas o a utilizar nuestras habilidades y esfuerzos sólo en un campo, o de manera muy reduccionista, sólo para nosotros.

La mayoría de las veces tenemos objetivos que no van más allá de nuestro confort, más dinero, mejor trabajo…etc, que no tienen un impacto en nuestro mundo, en nuestro entorno, que se agotan y mueren en nosotros mismos. Sabiendo que estamos capacitados y por ello, incluso, obligados a ser parte de ese cambio en el mundo y sin embargo preferimos seguir en nuestra cómoda posición.

Ese malestar que tenemos, la insatisfacción permanente o la necesidad de hacer algo más, son los síntomas de ese pensamiento sin acción. De esa sensación de fortuna que debía ser compartida en lugar de quejarnos y considerar que aún tenemos o somos poco.

No te conformes, sé un líder en tu espacio, ya sea grande o pequeño, te parezca más o menos importante, ya llegues a mucha o poca gente, no te quedes con las ganas de ser alguien diferente. Piensa en la satisfacción que vas a tener cuando lo consigas.

Hacemos del liderazgo algo inalcanzable que responde a cuestiones genéticas o congénitas, jerárquicas o circunstanciales, en lugar de ser conscientes de que es algo “entrenable” en cualquier ámbito y en todo nosotros, pero que por su dureza, por la perseverancia que se necesita y por los hábitos que debemos cambiar, es una cuestión reservada a los elegidos que, a través de ellas, consiguen el éxito.

El liderazgo no se circunscribe a la empresa o al mundo de la política, o a la esfera pública. Empieza por supuesto por uno mismo, por querer ser diferente, por querer dejar un buen legado a las próximas generaciones, por sacar lo mejor que tienen las personas que conviven con nosotros, por ser generosos, pacientes, dominar cuerpo y mente para servir a los demás de la mejor manera, como personas, padres, hijos, hermanos, parejas, amigos, compañeros.

Líder es quien está dispuesto a trabajar su desarrollo personal para mejorar el mundo, su mundo, ayudando a los demás y no espera a tener la oportunidad de realizar grandes gestas sino que empieza por el gran reto, conocerse y trabajarse a sí mismo con ahínco. Sabiendo que es difícil, que requiere paciencia y esfuerzo, que se recae con facilidad en viejos hábitos y automatismos pero que merece la pena ser diferente y pasar por este mundo para servir a los demás y dejar a un lado esa permanente insatisfacción material que nos posee.

Si estás dispuesto a dejar a un lado, el miedo que provocan emociones como la ira, la envidia, la culpabilidad y estás dispuesto a dejar de quejarte, de mirarte el ombligo y de ver en los demás a los responsables de lo que no te gusta de tu vida, haciéndote protagonista de la misma, espero que te animes a reflexionar conmigo cada semana, sugerir temas, o a hablar sobre todo lo que nos preocupa.

Este es un blog en el que la premisa es “prueba y error” y para ello, cada semana os seguiré proponiendo temas, situaciones, leyendas, metáforas todo para que cuestionéis si os sirve u os pasa a vosotros, si conseguís superarlo, cómo, dónde, cuándo, para que compartamos con todos nuestros hallazgos y avances para no sentirnos solos en este mundo en el que por los medios parece que su única misión es seguir como está.

Aunque para algunos, como nosotros, perpetuar esto sería una vida sin vivir, privada de lo que atraen el amor, la generosidad, la empatía, la paciencia y tantas y tantas habilidades que trataremos de entrenar de momento aquí, en la Red.

Bienvenidos de nuevo y mucho ánimo. 🙂

¿Quién contamina paga?

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Creo que ha llegado el momento de subir la apuesta y poner a prueba mi entrenamiento. Hasta ahora he dependido de mi consciencia y mi responsabilidad para estar atenta a todos los comentarios tóxicos que podía hacer y evitarlos. A partir de ahora, pagaré 1 euro, por cada uno que haga.

Pienso ofrecer este pago a toda aquella persona que me sorprenda haciendo algún comentario de este tipo, es decir, que no tenga otra finalidad que menospreciar, ningunear, herir o reivindicar superioridad. Comentarios que no producen más que sufrimiento y son gratuitos.

He comprobado el efecto que cualquier tipo de comentario de estos, que a ti te parece inocuo, o lo haces sin darte cuenta, o te parece una graciosa ironía, o una ingeniosa broma, puede tener efectos devastadores e indeseados en los demás y en la confianza que das y recibes.

La pregunta que me hago ya no es, si es cierto o no lo que digo, es si merece la pena, y definitivamente, no.

Hace unos minutos podía tener alguna razón para pensar en que “no soy responsable de lo que tú entiendes sino de lo que yo digo” pero a partir de ahora puedo prometer y prometo que no volveré a hacer absolutamente ningún comentario destructivo, ni delante, ni detrás de persona alguna. Llevo tiempo entrenando pero como quiero depurarlo con el concurso de los demás, aquí va mi compromiso.

Seguro que como yo, habréis leído que la franqueza se utiliza como una herramienta de managment pero realmente lo que acababa siendo es un arma de destrucción masiva ( y también de autodestrucción).

Lo que es “la verdad” que yo creo, también puede herir a otras muchas personas y yo no tener esa intención, puedo querer espolear sus prejuicios, sacarles de su zona de confort, abrirles la mente pero seguro que cualquiera de estas funciones no la tienen los comentarios tóxicos, por mucho que lo parezcan.

Lo mismo funciona para la familia que para tus compañeros de trabajo o tu equipo. ¿A qué si tu puesto de trabajo o tu supervivencia dependiese de no hacer estos comentarios estarías más atento?

Yo estoy decidida a eliminarlos. Por eso, a partir de ahora me voy a preguntar:

  • ¿Este comentario ayuda a la persona con la que estoy hablando?
  • ¿Este comentario ayuda a la persona de la que estoy hablando?

 

Si mi análisis no pasa este filtro, no lo diré, o estaré contaminando y el que contamina paga.

Uff qué responsabilidad…en fin, allá voy!!

Inspiración: “What got you here won´t get you there” Marshall Goldsmith

Foto:dejadecontaminar

¿Qué proyectas?

proyector

Quienes buscan empleo o mejorarlo, y tienen que volver  a conocerse de nuevo para poder reseñar sus cualidades y fortalezas, tienen serios problemas, no ya para verse a sí mismos, después de tantos años “sin mirarse”, sino que en pocas ocasiones han pedido opinión a quienes están a su alrededor constantemente y pueden ayudarles.

Solemos ser bastante reacios a dar nuestra opinión cuando alguien pregunta, qué puedes decir acerca de ellos, puesto que parece que de cualquier manera vas a  molestar y la verdad no  será nada agradable.

Esto ocurre, primero porque cuando alguien nos pregunta algo así, muchos aprovechan para hacer todo tipo de comentarios negativos sobre lo que a su juicio deberían cambiar, y en el mejor de los casos, decir algo bueno al final de la conversación como lenitivo de nuestro enfado o pesar.

Pero, ¿con qué motivo nos enfadamos?

La imagen que damos a los demás, dista bastante, en algunas ocasiones, de la que tenemos de nosotros mismos, puesto que no nos preocupamos en absoluto en testarla, vamos por la vida descuidados, absortos en nosotros, en nuestra cosas y en pocas ocasiones nos damos cuenta de cómo tratamos a los demás y cómo nos perciben.

Algunos, además, creen que por tener a las personas en cuenta medio minuto o no lastimarles con comentarios destructivos, ya están haciendo algo por ellos. De ahí la gran distancia entre su  propia imagen y la que dan. Si a esto le añadimos las interpretaciones que hacemos de los comportamientos, lo que para nosotros puede ser una paciencia infinita valorada en un 7/10 para otro significa, o bien una timidez excesiva, o incluso una flagrante falta de compromiso.

Si cuando pedimos opinión  sobre lo que ven o piensan de nosotros fuésemos neutros en la recepción y lo encajásemos como algo a tener en cuenta y a valorar para mejorar, quizá  no sólo habría una brecha menor entre lo que vemos y lo que ven, sino que podríamos ajustar mejor ambos y que trabajase en nuestro favor.

Pero en muchos casos aún incluso después de pedirlo, respondemos de la forma menos esperada, vociferando, discutiendo y rebatiendo lo que en realidad es, la opinión de otro.

Aún después de preguntar, pensamos que, “quién le ha dado permiso para criticarte”, “si soy mejor persona que ella” o que “es la última vez que pregunto” o incluso no vuelves a entablar  conversación. Condenándole al ostracismo después de juzgar severamente una cuestión sobre la que ni siquiera vuelves a reflexionar.

Lo mismo haces en las supuestas tormentas de ideas, donde no eres capaz de mantener el silencio, apuntar  y más tarde reflexionar, sino que las vas valorando o evaluando según se producen, sin tener en cuenta el efecto que tiene en los demás. ¿Quién después de eso se atreverá a proponer?

¿Cuándo podrás mantener una posición neutra, sin juzgar?, ¿qué te estás perdiendo por hacerlo, a menudo?,¿acaso juzga el médico cómo has tenido un accidente?

Qué te parece entrenar esta semana decir simplemente gracias cuando alguien te dé su opinión sobre ti o sobre algo de lo que has ideado o llevado adelante. No tomes partido, sólo agradece la aportación. Hazlo hasta que lo conviertas en automático. Así nadie discutirá contigo y te verán como una persona conciliadora.

Si no te ves o sientes capaz de hacerlo solo, dile a alguien que te ayude, será un importante entrenamiento que te reportará múltiples beneficios.

Al fin y al cabo están opinando sobre algo que te puede ayudar, no te lo tomes personal, puede que a lo mejor algún comportamiento tuyo se esté malinterpretando y te puede dar la opción de aclararlo, modificarlo o erradicarlo.

Recuerda que lo que proyectas será definitivo en tu vida.

Tu mentalidad, ¿es de este siglo?

mentalidad

Cada vez que salgo de alguna de mis sesiones de coaching, el chute de energía es increíble, ver, sentir, escuchar, asistir al despliegue del potencial de una persona, el cuál ella misma ignoraba y descubre que  lo posee, es un regalo que me hace sentirme  enormemente feliz.

Es genial trabajar con quienes tienen interés por su crecimiento  personal y lo anteponen a cualquier otra cuestión, considerándolo su mayor éxito, haciendo de su vida una emocionante aventura y es que, como bien apunta Jim Rohn en “Los 12 pilares del éxito”, éste y los ingresos rara vez son mayores que tu desarrollo como persona.

“Tienes que crecer personalmente hasta que valgas lo que quieres que paguen por ti. Tiene que gustarte en lo que te has convertido, no solamente interesarte por el dinero. Recuerda el proverbio “Aquel que sólo ama el dinero, nunca le va a parecer suficiente”.

Reflexiona sobre esto, “Las ganancias son mejores que los salarios”J. Rohn

Son personas muy interesantes, de las que aprendo constantemente, con características que les hacen diferentes a todos los demás, puesto que ese interés por “mejorarse” , hace que sean conscientes de lo que no les funciona, lo entienden como algo que les puede dar problemas en su vida y no dudan en responsabilizarse para pedir ayuda y entrenar nuevos hábitos que remen en la dirección de sus objetivos.

La pasión con la que muchos hablan de sus difíciles comienzos, de su interés por su entorno y de su perseverancia, es contagiosa, no suscita más que admiración y ganas de poner a su disposición tus mejores herramientas.

La gran diferencia, sin duda, la acción, mientras tú estás meses dándole vueltas a una idea y lo único que te preocupa es que te la copien, te lamentas de no tener los recursos necesarios o te imaginas las miles de formas para que esta fracase, ellos consiguen con su entrenamiento, mediante la prueba y el error, en muchos casos, muy bien analizados, ya han emprendido numerosos proyectos, disfrutan de la ejecución de su idea y de la innovación en sus empresas.

Son muchas las barreras mentales que nos ponemos y que además son reforzadas por los miedos ajenos, máxime ahora que éste parece atenazarnos constantemente.  Quienes luchan contra ellas y se demuestran que pueden a diario y que no hay más límite que el que tú te quieras poner, esos  son  que triunfan.

Encontrarás muchos voluntarios para minarte las ganas de llevar a cabo eso que quieres, demostrándote que arriesgas mucho más de lo crees saliendo de tu zona de confort  y que en cualquier caso, lo importante es que al menos tienes un trabajo.

Esa mentalidad conformista en un mundo en evolución donde las recetas antiguas caducan a diario, provoca no una  atrofia lenta como antes, sino que hace, que  en meses estés fuera del circuito.

Los nuevos tiempos  requieren nuevas formas y  para adaptarse lo primero que podemos hacer es tener una mentalidad de este siglo preparada para adorar los cambios y la incertidumbre y lejos de ver en ellos un peligro, avistar el gran abanico de posibilidades que hay detrás.

Si todavía tienes una mentalidad industrial preparada para el trabajo mecánico, las jerarquías inflexibles, el presentismo, jubilarte y encima hacerlo en esa empresa y crees ésta te hace un favor, no estás en la onda.

Ahora el recurso humano eres tú y tú, sólo tú, con tu interés por desarrollar tu potencial serás el responsable de tu futuro.

 No te estanques, ni te abandones. Siempre hay opciones.

¿Cuándo piensas empezar?

¿Por ejemplo?

ejemplo

Hace muchos años, cayó en mis manos por casualidad un libro con diferentes metáforas e historias entre las que se encontraba una de Gandhi que ha inspirado mi vida y  que hoy quiero recordar al hilo de mi reflexión.

Gandhi y el azúcar

“Una mujer fue junto con su hijo a ver a Gandhi. Gandhi le preguntó que quería y la mujer le pidió que consiguiese que su hijo dejase de comer azúcar.

Gandhi le contestó: traiga usted otra vez a su hijo dentro de dos semanas.

Dos semanas más tarde la mujer volvió con su hijo. Gandhi se volvió y le dijo al niño: “deja de comer azúcar”.

La mujer muy sorprendida le preguntó: ¿por qué tuve que esperar dos semanas para qué usted le dijese eso? ¿Acaso no podía habérselo dicho hace quince días?

Gandhi contestó: no, porque hace dos semanas yo comía azúcar.”

 

Siempre he tenido esa necesidad de ayudar a las personas que en principio canalicé a través de las asociaciones, después continué con la política y que me ha hecho llegar hasta el coaching, impulsada por participar el crecimiento y cambio de quienes han despertado a un mundo que quieren mejorar empezando por su pequeño-gran radio de acción, su persona, en el que su conciencia y su responsabilidad son sus mejores herramientas.

Desde que me dedico a esta increíble vocación que es el coaching, siempre tuve clara esta historia, para mí el ejemplo es lo que más valor tiene en las personas porque lleva una importante parte de esfuerzo, de trabajo, de ser consciente y responsable para no hacer o hacer aquello que predicas.

¿Cuántas veces damos consejos sobre esto o aquello, a la ligera sin haberlo probado en nuestras carnes, en nuestro espíritu? ¿Cuántos deberías, tendrías…?

No lo vuelvas de decir o a recomendar si tú no eres un ejemplo de ello, primero tienes que conseguirlo para poder hacerlo y después con tu experiencia entender que uno no cambia de la noche a la mañana, que dejar de ser tú, lleva su tiempo y trabajo, sé condescendiente.

Me propuse hace tiempo dedicarme a esto con la tranquilidad y la paz de espíritu que proporciona que lo que piensas, dices y haces esté en consonancia y que cuando ayudes a alguien sepas por lo que está pasando, lo costoso que es librarse de hábitos físicos y emocionales pero lo liberador que es triunfar por encima de ellos.

Todos los días me propongo pequeños retos y he conseguido grandes avances: dejé de fumar, hago regularmente ejercicio físico, mejoré mi alimentación, perdoné, aumenté mi empatía, medito, adoro el coaching, devoro libros para ayudarme a ser mejor coach, cursos, estoy alegre, agradecida, creo en mis coachees, en su potencial, en las cosas extraordinarias de las que son capaces, aún por encima de sus propias creencias y lo consiguen…disfruto de las pequeñas y las grandes cosas que tiene la vida, sabiendo que mi mente tiene que trabajar para mí, no en  mi contra. Cada día, sigo entrenando.

Seguro que vosotros sois padres, hermanos, amigos, ejemplos en los que se pueden inspirar muchas personas a vuestro alrededor, confío en que todos, si os  lo proponéis y entrenáis podéis contagiaros y contagiar esa paz y esa alegría que proporciona crecer, desde dentro, en valores, objetivos y metas.

Ser conscientes de lo que queremos dejar atrás y cambiar, nos va a hacer saber qué queremos para el futuro, cuál es la huella que queremos dejar, lo que queremos pensar y hacer  de nosotros mismos para sentirnos orgullosos y empeñarnos en conseguirlo.

Ayer fue ayer y hace un rato también fue ayer, no pierdas ni un minuto más para transformarte y poder sumar, ayudar, impulsar, alegrar, agradecer, animar…tu entorno está en tu mano y tu satisfacción igual. Algo que te puede parecer artificial en principio puesto que nunca te comportaste así, te enganchará a la vida de una manera genial y ya serás un ejemplo sin necesidad de  esfuerzo.

“No es lo que decimos es lo que les mostramos lo que convence” Ramón Samsó

“Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo” Gandhi

¡¡Hazlo o no lo hagas pero no lo intentes!!

¡¡Buen fin de semana!!