¿Sobrescribes o borras?

reprogramar

 

Si quiero cambiar y estoy decidida a ello, voy a comenzar por ser consciente de lo que ocurre dentro de mí durante el día y prestaré menos atención a lo que está fuera y no puedo controlar.

 Para así entender qué cosas, qué episodios, qué emociones son las que hacen nacer en mi material negativo y sólo entonces pudiéndolo detectar, podré hacer algo con ello.

 En algunas ocasiones vivimos experiencias que nos dejan un poso desagradable y tienen en nosotros consecuencias negativas, ya que este tipo de recuerdos negativos emergen de nuestros almacenes mentales, reconstruidos a partir de semillas que guardamos, en cualquier momento.

 Igual que tarda tiempo en ubicarse en nuestras mentes y consolidarse en estructuras de nuestra memoria, nosotros podemos interferir en este almacenaje.

 En su libro “Hardwiring Happines”  el neurólogo Rick Hanson nos propone dos métodos  para cambiar nuestro material negativo por otro que nos sea más útil en nuestra vida diaria.

 Uno es “Reescribir lo negativo” y el otro se basa en “Borrar lo negativo”.

Ya me imagino las caras, unas de escepticismo, otras de entusiasmo pero lo que si no nos puede faltar, si estamos dispuesto a reconstruir nuestras estructuras neuronales es esfuerzo y entrenamiento.

 Siempre podrás decir que no tienes tiempo, que no eres capaz, que para ti no sirve, pero recuerda la regla de oro : “Quien quiere algo busca razones y quien no, excusas”. ¿De cuáles eres tú?

 Reescribir lo negativo

Imagina una discusión con un compañero de trabajo, un amigo o algún familiar. Si eres consciente mientras se está produciendo, al mismo tiempo tienes sentimientos contrapuestos. La ansiedad que te produce lo que ha ocurrido y el sentimiento de que esa persona realmente te importa.

Si puedes mitigar tu ira y ser capaz de tener ambos en mente, haz que los sentimientos positivos sean más fuertes y duren más que los negativos.

Utiliza este ejemplo para todo lo que quieras cambiar, cuando estés recordando algo negativo confrontalo con otra cuestión que te produzca una emoción positiva y mantén ésta durante más tiempo.

Borrar lo negativo

 

Solemos vincular lo negativo con algún detonante  que lo pone en marcha, imagina la misma discusión de antes, por ejemplo con tu jefe, que sea jefe es  una cuestión neutra pero si  tú la asocias con algo desagradable del pasado, que te trae ese recuerdo a la mente,  puede recordarte esa desagradable sensación  otra persona que detente alguna autoridad. Esto lo puedes evitar puesto que hasta después de una hora de haber tenido el recuerdo, mientras se sigue siendo consciente de ello, puedes hacer que se borre como un recuerdo negativo  pensando en ello, como ser jefe, no más de doce segundos  y a la vez  en algo neutro o positivo. De manera que la próxima vez esa situación ya no sea detonante de algo negativo, no activándose la amígdala cerebral que te hace sentirte amenazado.

Si reflexionas sobre cómo trabaja la mente en sus conexiones neuronales podrás  observar que las construímos nosotros mismos por lo tanto podemos modificarlas. Si conscientemente vas almacenando que te sientes bien delante de los jefes. Cuando llegues a esa situación habrás reprogramado tu mente.

 

Suena bien, ¿ a qué si?

 

Si puedes soñarlo…

ensayo mental

 

“Si puedes soñarlo, puedes lograrlo” esta frase atribuida al genial Walt Disney que pone de manifiesto  los resultados positivos de la ensoñación, no deja de tener su vertiente sustentada  por la neurociencia, que se resume en el “ensayo mental”.

 Es cierto que cada vez escuchamos más a menudo palabras como “visualización” ya sea en tono sarcástico o como método de trabajo, el caso es que esta  técnica está calando hondo.

 Si recordamos a Aristóteles con su frase “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia no es una acción sino un hábito” podemos tener otra pista más.

 Teniendo en cuenta que la práctica mental de instrumentos, como el piano, ha demostrado una mejora en la ejecución por las personas que la han llevado a cabo, podemos estar más cerca de creer que el ensayo mental realmente puede ayudarnos.

“Cuentan que la atleta olímpica estadounidense Laura Wilkinson, estaba entrenándose para las Olimpiadas del 2000, y  sufrió un accidente, se fracturó tres dedos de los pies. Wilkinson siguió adelante con su entrenamiento, sentándose durante horas en el trampolín a visualizar cuidadosamente cada uno de sus saltos. Tras una reñida competición logró la medalla de oro en la modalidad de salto desde la plataforma de diez metros en los Juegos Olímpicos del 2000.

Muchos atletas se sirven del ensayo mental para visualizar el éxito. Es una de las estrategias de entrenamiento más poderosas. Es una excelente estrategia de autocontrol que utilizan muchos atletas para reducir la ansiedad o aumentar la concentración.

Muchos líderes utilizan el ensayo mental para visualizar con claridad la actuación ideal y mantener la atención en esa imagen. Es una de las estrategias de entrenamiento más poderosas para conseguir un mayor control de la mente y las emociones, así como para efectuar cambios deseables en la conducta. La práctica del ensayo mental también llamada “programación de la imagen positiva o visualización”, revierte la ansiedad y consigue focalizar la atención, la confianza y la creatividad.”

Para poder llevar a cabo esta experiencia, depositar la mente en un solo pensamiento es básico, por lo tanto la atención y la focalización completas será lo importante que tengamos que trabajar.

 También necesitamos tiempo para ensayar y permanecer en silencio sentados con nosotros mismos.

El comienzo pasa por explorar territorios nuevos y por elegir y mapear nuestro cambio. Lo que queremos ser y por lo que estamos dispuestos a esforzarnos.

 Como asegura el Dr. Dispenza “ensayar un nuevo estado de confianza en nosotros mismos puede abrirnos puertas en nuestro empleo y en todos los ámbitos de nuestra vida. La mayoría de las personas cree que las emociones son reales. Las emociones y los sentimientos son el producto final, el resultado de nuestras experiencias. Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo proceso químico vez tras vez. Una pregunta que ayudaría a cambiarnos es: ¿qué sentimiento tengo cada día que me sirve de excusa  para no cambiar? Si las personas empiezan a decirse: yo puedo eliminar la culpa, la vergüenza, las sensaciones de no merecer, de no valer….; si podemos eliminar esos estados emocionales destructivos, empezamos a liberarnos, porque son estos estados emocionales los que nos impulsan a comportarnos como animales con grandes almacenes de recuerdos. ¿Cuál es el mayor ideal de mí mismo? ¿Qué puedo cambiar de mí mismo para ser mejor persona? ¿A quién en la historia admiro y qué quiero emular?

Además ¿qué podemos perder en algo que no nos va a costar “mover un dedo”?

 Si estás decidido a cambiar, vas a tomártelo en serio y dedicarle tiempo, trabajar para dominar la habilidad de la observación y  bajar tu volumen interior. Comienza por

  • Recordar el cambio o la práctica  que quieres llevar a cabo
  • Experimentar cómo es la acción
  • Crear un ideal de lo que se quiere ser o hacer
  • Pensar en la persona en la que nos queremos convertir
  • Hacerlo concentrado durante mínimo diez minutos al día, todos los días.

Por ejemplo si queremos ser más pacientes:

Pensar en la paciencia, ¿qué pasaría si fuésemos más pacientes? en la persona en la que nos queremos convertir, en qué haría en las distintas situaciones a las que se enfrenta. Comparar los datos antiguos con los nuevos, bloqueando eso sí a nuestro crítico interior, al que nos dice que no seremos capaces o que no lo conseguiremos.

La ciencia está de nuestra parte” una nueva mente crea un nuevo cerebro”.

¡Visualízate!, ¡Comienza tu ensayo!

 fuentes: blog direccionhabilidosa/ entrevista DR. Joe Dispenza

Calma mental

meditación

He de reconocer que en los dos fines de semana que llevo de una formación intensiva de PNL (Programación Neurolingüística) he derribado gracias a nuevas vivencias, varias creencias que me separaban de experiencias increíbles.

Hoy quiero compartir la primera de ellas, hasta hace algunos días lo había leído mil veces, dicho y practicado por infinidad de personas y personajes desde el  Dalai Lama a Daniel Goleman, pasando por el Dr. Dispenza pero nunca pensé en que fuese conmigo, asocié su práctica a los típicos tópicos con los que había vivido hasta ahora que os ahorraré, puesto que ya me parecen cosas del pasado.

 Siempre había pensado que mi estilo de vida estaba relacionado más con agotarme para desestresarme que en relajarme sin más. Por ello me agotaba en infinidad de reflexiones y preguntas sobre cualquier tema, analizando y revisando una y otra vez mis planteamientos, buscando respuestas en los libros, en conferencias en cualquier lugar o si no corriendo o en el gimnasio agotando mi cuerpo físico.

Desde ese 30 de Noviembre mi vida cambió, mi encuentro con la meditación fue un descubrimiento  que me atrevo a decir está cambiando mi mente y por ende mi vida.

Mi diálogo interior era incesante, cuando escribía sobre “Sobrepensar” veía claramente mi  imagen unida  a esta actividad y sin embargo el ruido de los “rin gong” o cuencos tibetanos, más la ayuda de Gabriela una encantadora formadora nutrida de cosmopolitas experiencias, obraron el milagro, fueron los primeros minutos de vida que transcurrieron como segundos en los que sin estar dormida, no pensé en nada. Sí, sí, sólo escribirlo me sorprende.

 Mi temperatura corporal bajó hasta hacerme al final tener demasiado  frío en mis manos, fui consciente de todas y cada una de las partes de mi cuerpo y de su funcionamiento al margen de las demás. Paré mi cadena incesante de pensamientos y descansé, de manera que cuando acabó, sentí no sólo mi energía recargada, sino que todavía tenía dificultad en volver a conectar con las autopistas de información que atraviesan de manera constante mi mente.

 A partir de ahí y adaptando mi nueva actividad a mi vida, bajé en mi móvil una aplicación que me ayuda a practicar y ya no olvido nunca mis auriculares, por los que hasta entonces sólo había escuchado música para activarme y bailar, otra de mis pasiones.

 Entiendo las reticencias de los que leáis este post porque yo también las he tenido pero si tenéis la oportunidad de probarlo, por vuestro imparable diálogo interno, por el estrés que os vuelve ansiosos,tensos y preocupados, dadle una oportunidad.

Entre algunos de los beneficios están:

  • Ganar una perspectiva nueva de las situaciones estresantes.
  • Te muestra habilidades para manejar tu estrés.
  • Incrementa tu  autoconciencia.
  • Te enfoca en el presente.
  • Reduce las emociones negativas.

Imagina las combinaciones de estos beneficios y lo que por el contrario el estrés hace contigo.

Es simple, barato y no requiere ninguna equipación determinada.

Te dejo mi aplicación, pero si buscas ,seguro que puedes encontrar la que mejor te va a ti : 1giantmind

 Si te interesa el tema te dejo un video de Redes sobre Meditación y aprendizaje

¿Qué te cuesta probarlo? ¡A mí me cambió la mente!

¿Qué estás haciendo para ser feliz?

feliz

Te has preguntado esto alguna vez. Te da miedo hacerlo. Crees que es demasiado tarde. Funcionará…

Si a veces has pensado que te va a estallar la cabeza de tanto pensar o que te vas a volver loco, puede que estés en lo cierto. Usas tu cerebro con los pensamientos equivocados y produces efectos indeseados.

Entre dejarte invadir por raudales de pensamientos  obsesivos y negativos y empezar una vida nueva, no hay más una decisión. Una elección. Querer.

Todos los pensamientos que anidan en tu cabeza son tuyos, tú los has creado. Ellos a su vez dan lugar a tus sentimientos y estos a tu estado de ánimo. ¿Cuáles vas a elegir para vivir?

A que seguro que los sentimientos ,sí que los identificas enfado, tristeza, alegría… ¿de dónde crees que provienen?

Crees que es magia, que se fabrican en algún lugar y después son infiltrados en tu cerebro para hacerte la vida imposible.

Eres tú o son los demás los que dirigen tu vida, los que deciden cómo te comportas, lo que haces, lo que piensas. A los que dedicas horas y horas de aflicción. Una opinión ajena y estás abajo o arriba,¿ piensas vivir en esa montaña rusa?

Tanto te importa lo que opinen los demás.  Realmente son ellos los que van a vivir tu vida, los que se responsabilizarán de tus consecuencias, de tus circunstancias.

¡Qué divertido! si son los pensamientos y opiniones de los demás, los que dirigen tu vida, ¿me dejas hacerlo a mí?

No será mucho más importante lo que tú opines de ti mismo, lo que te digas.

No necesitarás toda esa energía para ser quien realmente eres  y no quien los demás quieren o deciden.

Te has vuelto adicto a ese sentimiento de compasión que los demás te dedican, a pensar que no puedes hacer nada, que todo te pasa.

A mí no me das ninguna pena, ni pienso seguirte el juego. Todos, tenemos todos  los ingredientes para ser felices, dentro de nosotros.

Tú decides en qué proporción van a jugar en tu favor.

Ahí fuera hay miles de personas en peores circunstancias que tú y han decidido ser felices. Sé responsable y consciente de esto.

¿Qué les hace diferentes? Sin duda, sus pensamientos.

A partir de ahora cuando te pongas a pensar empieza por:

 ¿ qué estoy haciendo para ser feliz?

Nadie ha dicho que sea fácil 😉

¡¡¡Fenomenal!!!

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Son alimento para la mente y arrojan luz sobre el entendimiento y el conocimiento, las palabras, según Jim Roth.

A veces creemos que lo importante  de lo que decimos es lo que queremos decir pero, es realmente lo que decimos. Parece  un trabalenguas y es una realidad, el significado de las palabras, acaso es el mismo para todos.

Qué tiempo empleamos en especificar el término que mejor se adapta a lo que queremos  expresar. Usamos tanta jerga y términos genéricos que a veces somos incapaces de aportar algo más allá  de definiciones de situaciones como  “marrón”, “bueno” o “malo”.

Definir y concretar,  lo alejamos de nuestras posibilidades hasta con las emociones más básicas, ya no sabemos si mal , es triste, enfadado, asustado o enfermo. Damos tan pocos datos a nuestros interlocutores que estos podrán apenas entendernos y menos empatizar con nosotros. Lo hacemos tanto con lo bueno, como con lo malo, pero especialmente con lo primero.

Ponemos poco empeño en trasladar la realidad como la vemos y a veces es esa misma ansiedad, la de no saber cómo expresarlo, la que nos hace sentirnos impotentes para resolverlo. Incluso advertimos menos  soluciones a lo que nos aflige.

Paulo Coelho afirma que no hay arma más poderosa que las palabras y no puedo estar más de acuerdo. Quién si no, nos despierta todas las mañanas. Las palabras se agolpan en nuestra mente nada más abrir el ojo, y a algunos todavía les resuenan las de sus sueños. Qué nos decimos, cómo nos hablamos. Son palabras potenciadoras, positivas, que describen un fantástico día por delante, o todo lo contrario.

Las palabras, los pensamientos, las emociones, las fabricamos nosotros y de nosotros depende primero, que seamos conscientes de esto, segundo, que sepamos que  podemos elegir estas u otras y tercero que somos responsables de lo que de ellas se derive en nuestro día y en nuestra vida .

Esto también se traslada a nuestra relación con los demás, tanto en lo que nosotros decimos como en lo que nos dicen, o no te das cuenta cómo te afecta lo que escuchas.

Si queremos que las personas tengan la deferencia de hablarnos de modo que nos sintamos bien, cómo podemos ser nosotros quienes tomemos la iniciativa. El lenguaje es muy importante en tu experiencia diaria. las palabras que asociamos con la propia vivencia, se convierten en la experiencia misma.Te propongo un truco.

Cada vez que alguien te pregunte cómo estás, responde: “¡Fenomenal!,  Si, si sé que todo no es perfecto, pero piensa en todo lo que tienes y quieres agradecer, no tengas miedo a decirlo, suena ¡Fenomenal!

Te sentirás mejor, al recordar que es un supuesto truco, esbozarás una sonrisa, todos los mensajes que le enviarás a tu cerebro serán de bienestar y positivos. Si sigues practicando, tu humor mejorará, tus relaciones con los demás también  y acabarás disfrutando de todas las pequeñas y grandes cosas que tienes que agradecer en tu vida.

Que no se quede en ti, haz que sea un truco colectivo, compártelo  y que todos, como mínimo el verano de 2013 estemos ¡Fenomenal! . Contágiate.

Recuerda que si no, todo podría  desaparecer…

La rueda del hámster

hamster

Cuando resumo y cuento mi trayectoria vital en estos últimos tres años, la cantidad de cambios que ha sufrido y como me he ido adaptando, confirmo más mi pasión por el cambio. A medida que he ido saliendo de rutinas y estereotipos, rompiendo creencias y “comodidades”, me he sentido más libre y la creatividad y la alegría son ahora, fieles compañeras.

Nunca había sido tan consciente del símil de la “Rueda del Hámster” en la que estamos inmersos, nunca tanto como ahora. Los quebraderos de cabeza, miedos y críticas que supone el hecho de ser diferente, de no caer en la trampa de “tener que”.

Entre nuestra familia, amigos, colegio, trabajo, estructuramos nuestra mente como si estudiar, “colocarse” en un trabajo fijo en lo que sea, casarse, tener hijos y jubilarse, fuese el sumun de la vida. Cuando la mayor analogía la encuentro en el gusano que hecho capullo con la promesa de convertirse en mariposa, se enreda y enreda en su hilo, y finalmente cuando piensa y quiere salir,ya es demasiado tarde.

Ahora incluso el mantra imperante es estudiar lo que demanda el mercado, como si uno pudiese pasarse más de doce horas trabajando y encima en algo que no es su pasión, por el “mercado”. No sólo eso también tenemos que aceptar sus condiciones y si no, nos amenaza con dejarnos tirados cuando más lo necesitemos.

No os cansáis de ser amenazados con el miedo, a ser mayores, a no tener trabajo fijo, a no tener jubilación, a no tener sanidad. A diferencia de ser ilusionados con la posibilidad de encontrar un sistema mejor, ser mejor personas y tener un objetivo común. Yo no tengo miedo.

La última es el estrés formativo en quienes están sin trabajo, la sensación que tienen muchos es que necesitan más formación. Por favor, tendrían que ver sus currículum. Imposible condensar tanto máster en tan poco espacio, y aún así, la escasez de oportunidades esparcida por el ambiente les hace dudar de sus capacidades. Siempre les falta algo, cuándo será suficiente para ese supuesto puestazo fijo que imaginamos, o ya ni eso, algún trabajo “decente” en el que él, quién menos cobra y más trabaja, sea el más formado.

Tengo, tenemos posibilidades, todos, podemos seguir viviendo atenazados por la escasez y el temor o podemos poner esas energías al servicio del cambio que queremos ver, empezando por nosotros mismos. Si cambiamos por dentro, todo cambiará.

Yo lo he hecho, a través del coaching, acompaño a las personas en sus cambios, si son buenas, quieren ser mejores, si ya son los mejores, quieren ser excelentes.
Son conscientes de que su vida depende de ellos, de sus decisiones, de su actitud, de sus creencias, muchas de las cuales son limitantes y les perjudican.
Empiezan animados por un amigo que lo hizo, con el pensamiento de “yo no necesito eso” y “ yo en esto, no creo” y acaban los procesos sintiéndose responsables de su propio destino y con el necesario conocimiento de ellos mismos y de sus actitudes, como para tener la vida que desean y sentirse poderosos. Pero éste ya es otro nivel de desarrollo. No todo el mundo puede ser cliente de coaching.

Personalmente, siempre me ha interesado el cambio en todas sus vertientes. Que todos los días, además de serlo, parezcan diferentes. Esto en mí, ha sido casi una obsesión, escenificarlo un entrenamiento para mantener la perspectiva de un día nuevo en que sale “otro sol”. Otro día de oportunidades que se inicia ante mis ojos. Cambio de comida, da igual lo que sea, pero diferente, de ropa, me da igual quién sea su propietario o su procedencia, de ruta con el coche, corriendo, de libro, de peinado, de saludo, de todo lo que puedo.

Así consigo varios objetivos: diferenciar los días y renovar las ilusiones, estar atenta a las nuevas oportunidades, trabajo la imaginación, buscando las alternativas, aprendo algo nuevo y hago que mi cerebro no se acostumbre a ninguna rutina, obligándole a entrenar, haciendo conexiones nuevas continuamente.
Me he acostumbrado con estos pequeños hábitos a vivir con algo de incertidumbre, en el ahora, concentrándome en lo que estoy haciendo y en no crearme ansiedad innecesaria pensando en el futuro, ni generando nostalgia endulzando el pasado.

Cada vez que mi charleta mental, toma la iniciativa y me tienta con este tipo de pensamientos negativos adictivos, me hago consciente de dónde estoy y cómo. Me centro primero en mi respiración y la acompaso con el pensamiento, después analizo qué estoy haciendo y para qué y si puedo hacerlo mejor, cómo.

Me he descubierto en numerosas ocasiones acelerada por la película que estaba viendo, encantada con una música determinada, disfrutando de la conducción, conectada en mis sesiones… Ahora soy capaz de prever cómo reaccionar y me da menos miedo todo.

Yo, he conseguido bajarme de la rueda.

De ti depende que lo hagas tú. Al menos, cuestionas la lógica imperante…

Foto: Hamster Wiki

Imprimación

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El misterio que representa el cerebro y los conceptos mente, pensamientos, emociones y su conexión pueden suponer, que nos creamos nada responsables de lo que nos ocurre, refugiándonos en el tópico de ” yo soy así” y en las circunstancias del entorno o que, por contra, tomemos el timón de nuestra vida aumentando significativamente ese porcentaje de control.

El doctor Dispenza, gran conocedor del cerebro explica  en varios artículos y alguna conferencia que podéis ver en Youtube, como muchas acciones las llevamos a cabo sin que intervenga la mente consciente– abrocharnos la camisa, cambiar las marchas del coche, el papel de víctima- están tareas están memorizadas casi tanto como parpadear o respirar.Los circuitos cerebrales están conectados.

Cuando tenemos un pensamiento consciente se enciende un pensamiento/recuerdo/ asociativo de manera inconsciente  en respuesta a nuestro entorno y nos hace pensar lo que corresponde a este estímulo. Este proceso se llama imprimación. ¿Qué ocurre cuando piensa en flores? y si piensa en una en concreto…seguramente aparecerán varias o algunos recuerdos asociados a ellas.

Un ejemplo de imprimación que casi todos hemos experimentado es, cuando compramos algo por ejemplo un coche, un determinado modelo, en la calle empezamos a notar muchos más coches de ese modelo, ocurre también cuando  ponemos un nombre a un hijo o a una mascota. Al haber estado expuestos a una experiencia determinada,la elección y compra de ese modelo en este caso, tenemos una conciencia más aguda ante los estímulos relacionados.

Este sencillo ejemplo, manifiesta por analogía, la de cuestiones que la imprimación ha establecido en nuestra mente, cosmovisiones, tópicos, creencias que tienen poca o ninguna base experimental o estadística, sobre las mujeres y los hombres, sobre los países, sobre lo que nosotros pensamos de nosotros mismos

Si pensamos cuánto tiempo del día nos gobierna la imprimación, es decir, el gobierno del entorno, dejando que nuestros recuerdos instalados actúen de piloto automático, nos sorprendemos de los inconscientes que permanecemos la mayoría del tiempo.

La cuestión que nos interesa es cuando esta imprimación desata pensamientos inútiles, no aludiré a pensamientos positivos y negativos puesto que entiendo tendríamos que discutir los estándares y hay a quienes la sola pronunciación de los  adjetivos les altera el  humor, por imprimación.

Al cerebro según Dispenza le cuesta lo mismo producir pensamientos útiles que inútiles, por lo tanto la cuestión  interesante es desactivar el piloto automático y tomar los mandos, para hacer que nuestra imprimación nos sea útil, nos produzca pensamientos  que transformen nuestro estado mental para mejorarnos.

La buena noticia es que se puede entrenar y acabar haciéndolos inconscientes. Una de los consejos que el Doctor da es el ensayo mental o la visualización. Si ya tienes pensada esa mejora, por ejemplo ser paciente, perseverante, valiente, agradecido, amable, debemos ensayarla mentalmente cuando estemos solos, imaginar cómo vamos a comportarnos y a ser con nuestro nuevo modelo. Cuanto más tiempo utilicemos en esta acción, mayores serán los resultados y menor el tiempo de imprimación.

Focalizar un ideal nos va a hacer sentirnos más cómodos en nuestro entorno, y como dice Dispenza “ser más que el entorno es evolucionar”

Estaréis de acuerdo en que algunas veces  pensamos, casi siempre posteriormente, que  como somos, no nos hace del todo felices, en algunos casos somos conscientes de que hay otras posibilidades que mejorarían nuestra vida pero no sabemos como trazar el camino hacia ese objetivo. Para acelerar este proceso y convertirte en tu mejor versión es para lo que sirven estos pequeños consejos y  los coaches.

Te has preguntado alguna vez qué motivos te hacen tener tan desarrollados hábitos como el malhumor, estar deprimido o sufrir.. Cambia tu imprimación. Anímate a seguir este consejo científico… aunque nadie ha dicho que sea fácil, merece la pena!!!!

Conoce un poco más tu mente con Dispenza en este video:

* Me declaro una fan incondicional de la neurociencia, no dejo de investigar un sólo día los avances que se producen y cómo pueden jugar a nuestro favor en nuestra  cotidianidad, los aprovecho  y practico para utilizarlos, como herramientas, en las sesiones de coaching y aquí las compartiré con vosotros.