¿QUÉ ES LO QUE TE ENFADA Y TE ENTUSIASMA?

OK

 

Ésta es una de las preguntas que más me ha ayudado a conocerme a mí misma. Si realmente llegas a ser consciente en los momentos en los que estás enfadado , tienes miedo , estás entusiasmado o te pierde la ambición, de las razones por las que lo haces, puedes llegar a saber mucho de tí y por lo tanto a empezar a pulir todas esas cuestiones que te empujan en tu desarrollo como persona.

En mi análisis y reflexión de esta cuestión he podido comprobar cómo tus propias creencias escuchadas en los labios de otros pueden hacer que pierdas el autocontrol y no soportes a la otra persona, sólo porque en realidad, esa cuestión, tú, te la has dicho miles de veces antes y con igual o peor intención.

A veces estas cuestiones están dirigidas desde fuera, es decir , que tu mente sin apenas ser consciente hace que las creencias de otras personas se conviertan en las tuyas y así decidas vivir. Siendo otra persona, viviendo en otro cuerpo y otra mente que no son realmente tuyos.Con el propósito de otro.

Todos tenemos una esencia que aportar a este mundo, única, que en muchas ocasiones no merece la pena que pase el filtro de aceptación de las personas que tenemos alrededor, porque entonces ya no serás tú, tus emociones, tus miedos, tus reacciones, siempre acabarán siendo mediatizadas por lo que los demás opinan.

Puede que entonces, cargues tu ira contra ellos y los rechaces puesto que no has encontrado en tí mismo la paz necesaria para entender que cuando el otro te habla, te habla casi siempre desde sus creencias, desde lo que él piensa que es lo bueno y lo malo para él, desde su experiencia vital, desde lo que a él le han enseñado o ha aprendido a base de conectar causas-efectos por doquier.¿Eso realmente qué tiene que ver contigo?

Tú, lejos de ser reflexivo y poder advertir esto, haces tuyo ese pensamiento, te conviertes en ese personaje y libras una absurda batalla contra él en tu interior, porque ese no eres tú. Sin poder salir de ese círculo vicioso, dudando de tí. Creyendo que la otra persona descubrió tu debilidad y te machaca con ello. Cuando eres sólo tú quien lo haces.

Si consigues sólo o con ayuda ver cuál es el camino, en esta vida, que te va a revelar tu verdadero viaje y a desarrollar tu principal misión, todas estas cuestiones acabarán formando parte de un paisaje que verás como observador cuando sigas tu camino.

En el siguiente TED de Adam Liepzig te enfrenta a cinco preguntas que puedes hacerte para iniciar este viaje:

  1. ¿Quién eres?
  2. ¿Qué haces?, ¿qué te encanta hacer?
  3. ¿Por quién o quiénes lo haces?
  4. ¿Qué quieren o necesitan ellos?
  5. ¿Qué consigues con ello?

El 20% de las personas más felices, relacionan las tres últimas de la misma forma, con los demás.

Espero que esto te sirva para reflexionar. 😉

¿Pintas tu mente para ser feliz?

mentecolor

 

La clave para ser feliz, es tener una mente feliz y para tener una mente feliz, nuestros pensamientos tienen que ser los adecuados para este fin.

¿Quiere eso decir que no podemos enfadarnos, estar tristes, pensar mal? No, no  sólo podemos sino que mientras entrenamos nos descubriremos pensando  esto muy a menudo. Nuestros pensamientos automáticos son el producto de muchos años de práctica por lo que un poco nos costará deshacernos de ellos o encontrar la forma de que jueguen a nuestro favor.

A veces es nuestra cultura, nuestros amigos, padres, entorno, lo que hace que nuestros pensamientos sean muy semejantes a los suyos y por eso es tan importante ser conscientes de que podemos pensar lo que queramos, no estamos atados a nuestras creencias de siempre si éstas no nos dejan crecer.

Hoy os propongo un ejercicio para esta semana, con el que podremos observar claramente de qué color es nuestra mente y cómo ésta pinta nuestro día a día.

Imagina que tienes tres colores: uno que pinta los pensamientos positivos, por ejemplo en mi caso sería el naranja, pero seguro que tú también tienes el color que le da alegría a tu vida; otro que pinta los pensamientos  neutros, como por ejemplo el gris para mí y otro para los pensamientos negativos, el negro en mi caso.

Cada vez que te sorprendas pensando algo, pinta en tu agenda un círculo del color que corresponda a tu pensamiento en ese momento.

Al final del día te darás cuenta de cómo tu mente, hace tu día y al final de tu semana podrás tener una primera impresión de cómo y cuánto ayuda tu mente a tu felicidad.

Si lo consigues hacer durante un mes, poco a poco irás comprobando cómo lo que piensas es lo importante para animarte o bloquearte, para seguir o rendirte, para actuar o preferir permanecer inmóvil.

Cuando seas consciente de esto, algo que lleva su tiempo, podrás ir más allá  ver cómo te afecta tu entorno, pintando las conversaciones con las personas con las que más tiempo pasas. Podrás ir viendo si son positivas o negativas, si son creencias potenciadoras, que te hagan crecer y creer en los demás y en ti mismo  o por lo contrario son demoledoras, te desaniman, abaten y sólo hacen que cada vez te veas menos capaz de hacer  y lo pintes todo negro.

Si estás decidido a trabajar para que tu vida sea cada día mejor y crees que mereces poner en marcha, los avances de la neurociencia, en ti, no eches en saco roto esta práctica.

Todo lo que piensas, se ha almacenado en algún momento en tu cabeza, ahora incluso no sabrás ni cómo, ni a quién pertenece pero poco a poco irás dándote cuenta de lo importante que es para tu felicidad, lo que escuchas, lo que lees  y lo que ves.

Si quieres seguir igual siempre puedes pensar que todo esto es una chorrada. ¡Tú decides!

Tu máquina de Pinball

pinball

Reflexionar implica tiempo, parar, concentrarse, preguntarse, decidir, probar y finalmente cambiar si estás convencido.

En muchas ocasiones cuesta tanto tener tiempo, que la falta de él, es la excusa para no iniciarse en el proceso. No tener tiempo, no deja de significar que lo que te planteas no es una prioridad. Seguro que si te invitasen a embarcarte en un crucero gratis o ir a un concierto de tu artista favorito, el tiempo no sería una excusa.

Concentrarse.Con la cantidad de interrupciones que tenemos en nuestro día a día es difícil. Si no agendamos unos minutos para ello o hacemos el firme propósito de  concentrarnos en la tarea que estamos realizando sea la que sea comer, escribir, hablar…dejamos que nuestra mente salte de tarea a tarea y de pensamiento en pensamiento sin darnos cuenta de que afecta a nuestro rendimiento, a la correcta ejecución y por supuesto al disfrute y deleite.

Preguntarse. Uf eso no lo hacemos casi nunca y cuando lo hacemos, nos hacemos siempre las mismas preguntas, con la intención masoquista que nos hace querer olvidar esta tarea pronto. Nunca te quieres hacer esas preguntas que te harán avanzar por miedo a no saber o no querer admitir la respuesta.

Decidir. A cuántas personas preguntamos ¿y tú qué harías? Con unas cuantas pinceladas de nuestra situación aceptamos que los demás nos den su receta y a veces hasta la llevamos a la práctica sin pensar en si es lo que nosotros queremos, aunque quizá buscamos evitar tomar esa decisión o responsabilizar a otros de sus consecuencias.

Cambiar. Es de las pocas cosas  seguras en este mundo, que cambiamos. Acaso te ves igual que hace unos años, o piensas igual que entonces, sigues haciendo las mismas cosas. Te resistes a madurar o a crecer o salir de tu zona de confort.

Evitar este proceso, hace que vayas por la vida como si fueras la bola de una máquina de pinball. Que cada golpe que la “suerte” o el “azar” te da te lleva a un lugar diferente al que tú no tenías la intención de ir y sin embargo te adaptas ejerciendo el papel de víctima, en lugar de ser protagonista. Las luces te deslumbran y las persigues como si fuesen lo que quieres, hasta que un nuevo  golpe te envía de nuevo a lo desconocido y vuelta a empezar. Reconoces el lugar por el que has pasado cientos de veces pero no sabes cómo salir.

Cuando lees algo como “No esperes más, sal ahí fuera y haz que ocurra” sólo se te ocurren fenómenos paranormales para producirlo. En realidad no has tomado, ni planeado, ni decidido, cómo has llegado hasta donde estás.

Siempre podrás culpar a tus circunstancias, a tu situación económica, familiar y social  por lo que has hecho o por lo que nos has hecho en tu vida.

Siempre podrás esperarte a que tengas tiempo cuando seas mayor para entonces reflexionar y darte cuenta de que sólo te puedes lamentar de todo lo que no hiciste.

O puedes decidir tomar el protagonismo de tu vida. Coger esa energía que te da ponerte a los mandos y empezar a tomar decisiones que te vayan acercando a tu objetivo, a donde quieres ir.

Los mejores compañeros para mí en este camino han sido libros, aunque si quieres acelerar este proceso, descubrir tu potencial y encontrar tus herramientas para construir seguridad y  confianza haz como yo, únete al Coaching.

Crecer. Cambiar. Evolucionar. Descubrirme y hacer algo más, algo mejor o algo más importante es lo que me planteo cada mañana cuando me levanto.

 

Yo quiero salir de la máquina ¿y tú?

Sólo se necesita miedo

rey de corazón

SÓLO SE NECESITA MIEDO

 

   “Había un rey de corazón puro y muy interesado por la búsqueda espiritual. A menudo se hacía visitar por yoguis y maestros místicos que pudieran proporcionarle prescripciones y métodos para su evolución interna. Le llegaron noticias de un asceta muy sospechoso y entonces decidió hacerlo llamar para ponerlo a prueba.

  El asceta se presentó ante el monarca, y éste, sin demora, le dijo:

  –¡O demuestras que eres un renunciante auténtico o te haré ahorcar!

  El asceta dijo:

  –Majestad, os juro y aseguro que tengo visiones muy extrañas y sobrenaturales. Veo un ave dorada en el cielo y demonios bajo la tierra.

!Ahora mismo los estoy viendo! ¡Sí, ahora mismo!

  –¿Cómo es posible -inquirió el rey- que a través de estos espesos muros puedas ver lo que dices en el cielo y bajo tierra?

  Y el asceta repuso:

  –Sólo se necesita miedo.”

 

 

 

De nuevo utilizo un cuento hindú como inicio de una reflexión de lo que el miedo puede hacer por y con nosotros.

Si te das cuenta nos hayamos sometidos en nuestra vida diaria a miles de “usos del miedo”, por parte de la publicidad, de los gobernantes, de la familia. Muchas de las frases que escuchamos son del tipo  “si no usas, haces, dices,… tal o cual cosa, te pasará esto o lo otro”.

Casi siempre cuando las escuchamos estamos haciendo o pensando otra cosa y dejamos deslizarse estas amenazas dentro de nosotros, en nuestra mente inconsciente sin apenas cuestionarlas. De forma que en el mejor de los casos acabamos siendo sujetos activos de la obligación motivo de la amenaza.Convirtiéndolo en creencias automáticas que rigen nuestro comportamiento.

Sin apenas pensarlo nos habremos echado ese producto para no tener arrugas, habremos comido eso para no engordar, tendremos ese otro dispositivo para no parecer desfasado, ese coche para no parecer fracasado. Pronto nos daremos cuenta de que  nuestras acciones parten de alejarnos del dolor, no de acercarnos al placer. De objetivos negativos. No estar gordos, no parecer ignorantes, no parecer mayores, no dejarnos pisar…y todos ellos fruto del miedo que pueden llegar a ser, con nuestra obsesión y colaboración incluso  profecías autocumplidas.

Nuestras alertas ancestrales que nos hicieron sobrevivir a tantos peligros que en el pasado tenía la naturaleza para nuestra supervivencia, ahora nos traicionan formando parte de nuestros automatismos sin apenas darnos cuenta.

Y no es más que este miedo automático, el que luego nos lleva a ver mejoras y progresos donde nos dicen, aunque no los haya, donde todo es una entelequia y aún así, nos atrevemos a decir, por miedo, que vemos el ave dorada que quienes nos intentan dirigir quieren que veamos.

Cada uno ya tenemos suficiente diálogo interior para lidiar con nuestros propios miedos, fruto de creencias sin explorar, como para que alguien externo,  nos insufle más y merme nuestra autoestima haciendo mella en la libertad que, a pesar de todo, tenemos para tomar decisiones.

No dejes que estos automatismos entren por la puerta de atrás , cuestiona todas y cada una de esas creencias que van a conseguir perturbar tu paz interior.

 Siempre y cuando hagas ese trabajo desde dentro, serás capaz de discernir entre lo que tú sabes y lo que por otros creías.

 No olvides sonreír ante esto. Lo normal es tener miedo, aunque lo esencial es que continúes haciendo en lo que crees a pesar de él, para que ni te paralice, ni te gobierne.

 

Empezar a plantarle cara en cualquier momento es el principio de una vida en paz.

Seamos libres, como escribía Viktor Frankl , “teniendo el poder de elegir”

foto:andreaweb.es

¿Sabelotodo o aprendiz?

sabelotodo

 

 

Hay dos conceptos que incluye  Fredy Kofman en su libro “Metamanagment” , ” Sabelotodo” y “Aprendiz” que me han parecido  curiosos y quiero compartirlos contigo porque, seguro, van a ayudarte a  que te conozcas mejor.

Esta historia que narra te situará:

“Supongamos que un sabelotodo y un aprendiz caminan lado a lado hacia la oficina. Se larga un chaparrón que los empapa. Cuando llegan, la recepcionista les pregunta: “¿Qué pasó, por qué se mojaron?”. El sabelotodo contesta “Nos sorprendió la lluvia en una zona sin resguardo”; el aprendiz, por su lado, replica “No pensé en traer paraguas”. Uno se moja porque llueve y porque no tiene paraguas. El sabelotodo le echa la culpa a la lluvia, el aprendiz asume la responsabilidad de no haber tomado un paraguas. Las dos explicaciones son verdaderas, pero solo la segunda genera la posibilidad de modificar el efecto no deseado (mojarse) a pesar de las circunstancias incontrolables (la lluvia).”

Estas dos  categorías que Kofman aseguran conviven dentro de nosotros: el sabelotodo y el  aprendiz, se combinan de distintas formas en los distintos ámbitos de nuestra vida, en nuestra vida personal, familar, en el ámbito laboral.

Dice Kofman ahondando en el término que “El sabelotodo no es quien lo sabe todo. El sabelotodo es aquel que deriva su autoestima de estar en lo cierto. El sabelotodo es extremadamente frágil. Sin el reaseguro permanente de la certeza, se siente tremendamente expuesto y vulnerable. Su ego es como un cristal: duro, inflexible y quebradizo. No hay peor amenaza para él que las piedras de la incertidumbre que el mundo le arroja sin cesar.”

“Para salvaguardar su autoestima, el sabelotodo tiene que explicar los errores recurrentes sin asumir responsabilidades. Dado que él tiene siempre la solución correcta, la causa de los problemas, necesariamente, debe obedecer a algún tercero que no aplica en forma debida esa solución”

El sabelotodo da : “Explicaciones tranquilizantes” son aquellas que atribuyen exclusiva causalidad a factores que se encuentran fuera del control de quien explica. Permiten mantener la ilusión de la competencia personal frente a la realidad del fracaso. Explicaciones que llevan a cabo, como salida de emergencia,  los sabelotodo, para no sentir merma en su autoestima

“Por otro lado el Aprendiz es aquel que privilegia las explicaciones generativas. Reconoce la importancia de los factores que se encuentran fuera de su control, pero se concentra en las variables que puede modificar.

Para ser aprendiz, es necesario arraigar la autoestima en el éxito a largo plazo, más que en la gratificación inmediata de tener la razón.

El aprendiz comprende que todo resultado es consecuencia de la comparación entre un determinado desafío del entorno y su capacidad de respuesta (responsabilidad) frente a él.

Si quisiéramos expresar esto en una fórmula podríamos decir:

Resultado = Capacidad de respuesta – Desafío ambiental

Si el desafío es mayor que la capacidad, el resultado será negativo. Si la capacidad es mayor al desafío, el resultado será positivo. Para transformar un resultado negativo en uno positivo es necesario reducir el desafío ambiental o aumentar la capacidad de respuesta.”

En mi dedicación, me declaro aprendiz , y trabajo a diario aumentar mi capacidad de respuesta, sin infravalorar el desafío ambiental. Me encanta reflexionar sobre cuál es mi tendencia en otros ámbitos de mi vida para observar en qué extremo me sitúo en cada caso, conocerme mejor  y saber  cómo puedo equilibrarme.

Tú ¿te animas?

¿Tu mejor amigo?

bestfriend

Imagina que tu mejor amigo, esa persona con la que pasas tanto tiempo charlando acerca de la vida, de tus sentimientos, a la que le cuentas todas tus inquietudes, intimidades, con quien eres auténticamente tú, totalmente sincero a pesar de saberte vulnerable, esa persona que te ayuda a ser mejor cada día, esa, de repente un día, empezase a ponerte pegas a todo, a intranquilizarte con dudas sobre tu futuro, sobre tus capacidades, a recordarte lo peor de tu pasado, a magnificar tus debilidades, a hacerte creer que no te mereces muchas cosas, que no eres suficientemente bueno, o peor, te compadeciese, le dieses pena y te tratase como una víctima, ¿durante cuánto tiempo más sería “tu mejor amigo”?

Algo que seguro has  visto claro en esta situación, cuando se trata de tu vida interior y de cómo te hablas a ti mismo, a lo mejor no lo ves, o no lo das tanta importancia, pero realmente, ¿con quién pasas más tiempo?, ¿con quién pasas largas horas a solas embebido en tus pensamientos?, ¿de dónde crees que salen éstos y cómo crees que se originan?

Frases como la famosa atribuida a Ford, en la que afirma algo así como que si crees que puedes, puedes y si crees que no, no ¿qué significado tiene para ti?, ¿cómo te ves y cómo te quieres ver realmente?, cuando escuchas que “eres lo que piensas” ¿a qué te suena?

Te parece que dedicarte un tiempo a ti, a tus necesidades, que prevalezca tu persona y tu criterio, en algunas situaciones por encima de agradar a los demás o caber en sus modelos y no decepcionarles, ¿te parece que eso es egoísta?

Te has parado a pensar alguna vez ,¿cómo te hablas?, ¿qué te dices?, ¿eres tu mejor  amigo o  tu peor enemigo? ¿te animas y motivas o por el contrario de pones obstáculos, barreras o límites?

Si estás haciendo tu propio análisis de estas cuestiones ya has empezado a ser consciente de qué puedes estar haciendo que tu vida no sea plena y feliz, sólo por lo que te dices a ti mismo. Esto ya es un gran paso.

Si quieres ir más allá , no dejes que ese enemigo, tu otro yo, te acobarde, plántale cara, debate con él, ponle un nombre, desdóblate en tu mente, argumenta en contra de su pesimismo con ejemplos de tu vida, que los hay buenos, seguro, búscalos, exagéralos, dales fuerza, exactamente lo mismo que haces con lo negativo, haz trabajar a tu mente, no la dejes con el piloto automático con el que lleva tantos años surcando cielos tormentosos constantemente sin ver la luz.

Haz caso a Henley : “Sé el capitán de tu alma”

Para ti, ¿es Navidad?

Navidad

Cada vez que pienso en Navidad, un montón de tópicos asaltan mi mente. Es cierto que en mi rostro se dibuja una sonrisa que me hace recordarlos con cariño y merecen mi reflexión.

Los fanáticos de estas fechas, sacan a relucir su mejor sonrisa y sus mejores sentimientos,  adornos, todo es poco para celebrar estos momentos, ser poseídos por un espíritu de desprendimiento, de solidaridad, de pensar en los demás y para ello, decoran las casas por dentro y por fuera, árboles, luces, guirnaldas, estrellas, belenes… Todo para impulsar ese espíritu navideño que debería durar el resto del año.

Por el contrario están los detractores, los que dicen, no poder soportar tanta impostura, artificialidad, dulzura y consumismo. Son los que prefieren pasar estos días sumidos en una nostalgia constante y una recriminación igual, a la alegría de los demás.

En medio, sitúo a los que hacen de esta época un tiempo para recordar constantemente lo que no tienen o echan de menos, y obligan a que en sus familias estos momentos, en lugar de disfrutar lo que tienen y aprovechar al máximo a los que están, prefieren hacer de su cara y de su actitud un castigo para los que graciosamente les rodean, como si mañana estuviese asegurado para alguien.

En muchas casas  los niños pequeños son la excusa perfecta para no tener que saltarse ni uno de los rituales y pasos que exige la Navidad, decorar y decorarse, cantar, comer en exceso y lucir un entusiasmo a prueba de creencias en renos,  Santas  y Reyes oriundos de tierras lejanas.Tú no necesitas excusas, ¿verdad?, ni estímulos externos…

Si recordamos cuentos antiguos, como el Navidad de Dickens o nos recreamos en nuevas versiones en películas o dibujos, alguna duda nos asalta, ¿podríamos ubicarnos o identificarnos con alguno de sus personajes?, ¿con cuál?

La Navidad es una excusa perfecta para poder lucir una actitud positiva, hacernos más felices, que esto revierta en los demás y realizarnos una cura momentánea frente a todo lo que ocurre a nuestro alrededor el resto del año. ¿por qué no poner de nuestra parte?

Te propongo que actúes como sí se gustase la Navidad, como si todos los tópicos de los que huyes y contra los que construyes, te pareciesen  instrucciones de uso de esta época.  Sé que crees que te producirá urticaria, que irás contra tus principios, que no puede funcionar esta chorrada, ¿qué te cuesta probarlo? ¿eres capaz de hacer esto por ti?, ¿ ver cómo te sienta?

Tienes casi veinte días para poder llevarlo a cabo. Alguna vez seguro que has pensado cómo te quedarían esos cuernos de reno o ese jersey de Santa o tu cara con los reflejos de las luces del árbol.

Haz algo diferente. ¡Haz como si te encantase la Navidad!

¡La actitud lo es todo!