Efecto Lady Macbeth

macbeth

Leyendo sobre los efectos que la imprimación tiene sobre la mente, he descubierto uno que ha relacionado varios conceptos en mi mundo, me plantea alguna reflexión  y me parece interesante compartirlo, es el Efecto Lady Macbeth.

Si habéis leído la tragedia de Shakespeare, “Macbeth” y conocéis el personaje de Lady Macbeth, sabréis a qué personaje me refiero, si no, poneos en situación pensando en una mujer que impulsa a su marido para matar al Rey y convertirse en tal, a partir de ahí tiene constantes alucinaciones de  sangre en sus manos e intenta lavarlas constantemente para desprenderse de ella “un poco de agua limpiara esta acción”.

Es increíble como Shakespeare, y  para mí también mi admirado Dostoievski, plasman en sus obras  de una manera genial la psique  humana, sus sombras, temores y tormentos.

El efecto Macbeth se basa en la necesidad de limpieza física que busca el Ser Humano cuando ve amenazada su  moral y la pureza de su cuerpo, cuando se siente culpable. Si pensáis en este efecto es curioso cómo en las religiones es constante la alusión que se  hace a este tipo de prácticas,  las abluciones, el bautismo en el Cristianismo, las abluciones anteriores a la oración en el Islam, en el Hinduismo, poder purificante del agua y en el  Judaismo el Mikvé o baño ritual…

También la cultura popular asocia la limpieza, tanto con lo físico como con lo emocional y espiritual, el lavarse la boca cuando las palabras que se han dicho reflejan una mentira, lavarse las manos, emulando a Poncio Pilatos, cuando alguien quiere desentenderse de las consecuencias culpables de un acto o cuando se ha realizado una acción, que no está de acuerdo con nuestras valores morales, es instintivo lavarse.

Este estudio que llevaron a cabo CHen- Bo Zhong y Katie Liljenquist,  señala como después de que alguna de estas cuestiones ocurran  en nuestra vida y  que amenacen nuestra moral, en una elección de palabras en este formato _A_ON, seremos más susceptibles de asociar estas letras con JABON , antes que con JAMON, tratando de “lavar nuestros pecados” algo que consigue mitigar y reducir la condena moral que nosotros mismos nos planteamos.

Ese mismo estudio refleja como si nos hacen recordar alguna situación de este tipo y luego nos hacen elegir entre un lápiz o una toallita, elegiremos mayoritariamente ésta última.

Este efecto también se puede observar en algo mucho más cotidiano, en los videojuegos. Cuando alguien juega durante algún tiempo a participar en matanzas virtuales y se tienen objeciones morales sobre ello, otro estudio de la Universidad de Luxemburgo revela que los jugadores también se sienten “sucios” y necesitan limpiarse o al menos hacerlo con el  joystick.

Otros dos académicos ofrecieron tras largas jornadas de  este tipo de juego entre varios regalos por participar, la mitad de los productos elegidos eran productos de limpieza.

Tras leer sobre este efecto y plantearme qué impacto tiene en mi entorno, además de observar con más detenimiento estas prácticas a mi alrededor, os planteo la misma pregunta que dejan en el aire los autores del estudio: ¿adherirse a un régimen riguroso de limpieza facilitará un comportamiento más ético o irónicamente permitirá todo lo contrario?

 

¿Te lavas las manos? 😉

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